En Pocas Palabras… Tiempos inciertos


por María Elvira Santamaría

por María Elvira Santamaría Hernández , egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Qué días estamos teniendo amigos. Días de más pérdidas de vidas humanas, de pérdidas de cientos de miles de empleos, de pérdidas de credibilidad en autoridades y pérdida de tiempo valioso por parte de los varios gobiernos al no tomar las medidas necesarias para contener la epidemia de la que ahora quieren salir apresuradamente, anunciando para el 18 de este mes, el -por cierto mal dicho-, inicio del “regreso a la nueva normalidad”. ¿Cómo se va a regresar a algo nuevo? Y también, hablan de una normalidad para la que no tienen claridad de la dimensión de la expansión del coronavirus, porque no se hacen suficientes pruebas de diagnóstico sino fundamentalmente estimaciones matemáticas.

Por un lado nos informan la llegada de vuelos procedentes de China y de Estados Unidos trayendo toneladas de equipo médico y por el otro vemos las carencias de esos equipos en los hospitales del país. Porque México no es solo la ciudad capital, y poco se habla de todo lo que carecen los hospitales de los demás estados, ejemplo Veracruz, con ciudades como Coatzacoalcos que están registrando más casos y donde parece que suponen que removiendo directivos van a solucionar las evidentes insuficiencias, cuando las causas son más de fondo.

Días de mensajes contradictorios. El lunes se registra el mayor número de contagios y de muertes por Covit 19 y el martes dan a conocer un semáforo oficial para el reinicio de actividades, que variará de estado en estado y de municipio en municipio según la incidencia que registren en su lugar y los sitios vecinos.

Pero inmediatamente uno se pregunta. ¿Y con qué certeza se tomarán tan importantes decisiones?¿Cómo van a saber si ya no hay contagiados en una ciudad, región o entidad si no se hacen pruebas masivas; si tienes que estar casi ya para intubarte para que te consideren candidato a la prueba o bien tener recursos económicos y solicitarla a nivel privado, o en su caso ser funcionario? ¿Cómo lo decidirán si hay muchísimas personas que no tomaron precauciones por indolencia o por carencias y que están asintomáticas?

Días estos también, en que confirmamos que tenemos un poder legislativo estatal veleidoso, con diputados sumisos a las conveniencias políticas circunstanciales del partido gobernante -como en los viejos tiempos-, dispuestos a echar atrás lo que antes aprobaron homologando la ley del estado de Veracruz a la reforma constitucional que estableció la revocación de mandato.

El presidente Andrés López Obrador insistió desde que tomó posesión en establecer la revocación de mandato y no paró hasta lograr que el Congreso le aprobara la reforma, convalidada para su vigencia por la mayoría de los estados. El gobernador de Veracruz siguió los pasos del presidente y también modificó su ley local para tal efecto.

Pero sucede que en plena pandemia, se percata de su precaria popularidad, cuya caída la acentuó la crisis del coronavirus. Las encuestas y las benditas redes sociales indican al mandatario estatal que si le preguntan en fecha próxima al pueblo sabio si quieren que el gobernador Cuitláhuac García siga o deje su cargo, no hay seguridad de obtener al respaldo de los electores, porque a muchos de ellos los ha decepcionado.

Entonces, entra la perspicacia política y la habilidad cabildera. Claro -como en los viejos tiempos-; bien dice la conocida conseja: el que hace la ley hace la trampa. Y así como se hizo la ley en un sentido, pues se puede hacer en el sentido contrario porque para eso se tiene el control de la Legislatura y el “diálogo” interesado con diputados de otros partidos que facilitan alcanzar los votos requeridos.

Así pues, el martes pasado los diputados se lanzaron en reversa a derogar la revocación de mandato aprobada recientemente con tanta efusividad. Con votos impensables como el de la hija del senador Hector Yunes, los diputados conjuraron la amenaza -que no certeza-, de que a Cuitláhuac García lo tumbara el descontento popular en una futura revocación y le dieron más oxígeno que con un respirador artificial.

Definitivamente, hay cosas que en política ni en tiempos del Covit-19 cambian si no hay contrapesos: si el Poder Ejecutivo de Veracruz dice salta, el Legislativo…salta.

Hasta pronto. Cuídense.

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