AVATARES: Una esposa divertida


Por Irene Arceo Muñoz, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Por Irene Arceo Muñiz

Cierto, don Rafael Murillo Vidal no trascendió por su obra pública, sino por su admirable trato político y su forma de ver la vida sin grandes complicaciones, ni descendencias. Sus malquerientes y detractores le achacaban dos grandes defectos: su locuaz esposa doña Virginia Cordero, una frívola mujer con delirios de vedette quien enamorada del entonces famoso cantante Sandro de América , se encaprichó y lo trajo a Xalapa para presentarlo en el Teatro del Estado, así saltando todo protocolo y discreción propia de una respetable primera dama a medio foro, se lanzó enfebrecida con una toalla a limpiarle el sudor al artista delante del público.

 Luis Velázquez, entre los periodistas que recuerdan las extravagancias de Virginia Cordero de Murillo Vidal

Periodistas como Alfonso Mora Chama recuerdan que, en el sexenio de don Rafael Murillo Vidal, su esposa doña Virginia Cordero, logró magnificas relaciones y trato con los chicos de la prensa y que siendo él estudiante de la Facultad de Periodismo, ella, doña Virginia se aventó al ruedo y demostró sus dotes de gran bailarina rockera en una Semana Cultural de la Facultad en el puerto de Veracruz y si se pensaba que sería criticable su actitud guapachosa, todo lo contrario, la prensa jarocha: El Dictámen de los Malpica y La Nación del señor de la Miyar, aplaudieron su alegría como primera dama de Veracruz.

O el maestro Luis Velázquez quien cuenta que Pedro Rivera Pavón, siendo en ese sexenio director de Ganadería gozaba del honor de ser era el único que bailaba con la menudita y atractiva doña Virginia Cordero, la esposa de Murillo Vidal, en las fiestas palaciegas, donde ella brillaba por sus extravagancias estilo María Felix, Dolores del Río o Katy Jurado.

DULCES SUEÑOS Y SENSIBILIDAD HUMANISTICA

Otra crítica recurrente era acusar a don Rafael de que por su avanzada edad se dormía en eventos y audiencias ante la mirada perpleja de todos. Lo que la gente ignoraba que era que la jornada diaria del gobernador a veces duraba hasta las 2 de la mañana con atentas audiencias ininterrumpidas, moda impuesta por el acelerado presidente Luis Echeverría y en esas épocas el Palacio de Gobierno de Xalapa siempre estaba en actividad día y noche.

Ex colaboradores comentan que fue la recia formación profesional y política de don Rafael Murillo Vidal, aunada al profundo conocimiento de la condición humana lo que le permitió afrontar con éxito los problemas de su encargo en una época (1968-1974) en la que estaban abiertas las heridas del movimiento del 68 por lo que su gobierno se vio obligado a adoptar un perfil conciliador y comunicativo sobre todo con el sector universitario.

LA INTRIGA EN PALACIO

La serie de problemas planteados en la agenda cotidiana gubernamental propiciaron desencuentros entre su equipo cercano de colaboradores que disputaban entre si el control de líderes estudiantiles para posicionarse en aras de escalar otras esferas del poder.

Don Rafael tuvo que hacer acopio de inteligencia, paciencia y control para sobrellevar las veleidades de su alebrestado gabinete fracturado por varios grupos de disenso, ocasionado por diferencias personales y encendidas pasiones políticas en torno al indiscutiblemente subsecretario de gobierno más poderoso que registra la historia política del Estado de Veracruz y que a esta reportera le enseñó la frase “el poder no se comparte”: Manuel Carbonell de la Hoz, quien como todos sabemos fue vetado para ser el sucesor de Murillo Vidal en la gubernatura, luego de que el dirigente nacional del PRI, el tuxpeño Jesús Reyes Heroles, declarara públicamente :»Yo, como veracruzano, no voto por él” y de ahí surgió como candidato Rafael Hernández Ochoa que fue secretario de Trabajo y Previsión Social y diputado federal en el sexenio de Luis Echeverría.

El escritor y político Alfredo Bielma Villanueva describe así a don Rafael Murillo Vidal: “ Por su profundo conocimiento del ser político, sin aceptarla, nunca prohibió la intriga, sería pretender evitar el trueno durante la tormenta; jamás reconvino con palabras al intrigante, era suficiente una mirada severa para acallarlo.

Dentro del deber ser de la política demostró Murillo Vidal que un equipo de colaboradores no se integra ni por capricho ni al azahar, sobre todo cuando está en juego el destino social y económico de los conciudadanos. El servicio público-decía- conlleva responsabilidades que incluyen el hacer compatible el sentido de la amistad con el del deber; saber distinguir los límites entre ambos es tarea tan difícil que con bastante frecuencia el gobernante se equivoca”.

En ese tiempo iniciaban en política :Juan Maldonado Pereda, como secretario particular del gobernador Rafael Murillo Vidal, el secretario general de gobierno, Francisco Berlín Valenzuela, y era el auge de los lideres cenecistas como Roque Spinozo Foglia, Manuel Pérez Bonilla y Francisco Castro González, tenía mucho poder el economista Ricardo Olivares Pineda, siendo secretario particular de Carbonel el que mandaba en Palacio de Gobierno; andaban por ahí moviéndose dos jóvenes que luego figurarían en la escena estatal y nacional: Miguel Angel Yunes Linares muy cerca de Carbonel y Fidel Herrera Beltrán iniciándose como orador junto al mandatario Murillo.

DOCTRINA DE TOLERANCIA Y SENCILLEZ

Durante la ceremonia que conmemoró el 24 aniversario del fallecimiento del ex gobernador veracruzano, el 15 de noviembre de 2010 en Xalapa, Rubén Darío Mendiola Solano, secretario ejecutivo del Consejo Estatal de Seguridad Pública en e l gobierno de Fidel Herrera Beltrán ponderó que el gobierno de Rafael Murillo Vidal marcó un parteaguas en su tiempo al implantar la doctrina de la tolerancia como una forma de ejercicio del poder público siempre cercano al pueblo.

El político nacido en San Andrés Tuxtla atendía por igual al poderoso que al humilde; Murillo Vidal, convivía con la gente paseando por el parque Juárez, y proyectaba la serenidad de su carácter bonancible esto no quería decir debilidad, sino confianza, Su ejercicio del poder se caracterizó por la sencillez y la discreción. Solía decir que el erario público no debía ser botín sino máxima responsabilidad y aconsejaba que en la tarea de gobernar la capacitación y preparación como condiciones indispensables .

MURILLO VIDAL CREÓ PATRIMONIO DEL ESTADO

En febrero de 1964, con la reforma a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo, el Gobernador Fernando López Arias dividió la Dirección General de Comunicaciones y Obras Públicas en dos áreas: la Dirección General de Comunicaciones y la Dirección General de Obras Públicas. A esta última le correspondería lo concerniente a la obra a realizar por cuenta del Estado o en cooperación con otras autoridades y particulares, así como la planificación, zonificación y urbanización y la introducción de agua potable.

Unos años más tarde, en enero de 1971, el Gobernador Rafael Murillo Vidal crea la Dirección General del Patrimonio del Estado, asignándole atribuciones legales para la inspección, catalogación, vigilancia y conservación de los bienes inmuebles del Estado, así como la tramitación de todo lo relacionado con los límites municipales y del Estado, las expropiaciones y enajenaciones.

Tomado de Tinta Jarocha

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