60 Segundos: Recula «Caballo Blanco» contra el gobierno


Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

* EL «HOY NO CIRCULA»,
SIN NINGÚN FUTURO

No vale la pena desgañitarse ni perder su tiempo ninguno de los actores políticos y transportistas y la gente del pueblo que sean invitados a debatir sobre el programa «Hoy no circula», porque el fracaso de una medida semejante, está más que pintado.

Saque usted del corazón de la ciudad cien líneas de camioneros del servicio urbano, ocho mil taxis y 62 mil automovilistas entre particulares y los funcionarios públicos estatales y los municipales y entonces se podría anunciar con éxito una estrategia para limpiar a la capital de congestionamientos viales, contaminación del ambiente y los ruidos que se generan cada 24 horas de manera grotesca.

Sin salidas alternas ni arterias públicas paralelas, es prácticamente imposible un reordenamiento en la circulación de vehículos en una ciudad de estrechas calles, las mismas de hace cien años, banquetas donde apenas caben dos personas y los comerciantes ambulantes tomando el arroyo de circulación vehicular para poder realizar sus vendimias, y entonces se podría hablar del tema con alguna esperanza.

Mientras, todo esfuerzo que se proponga para dinamizar el tránsito de vehículos automotores, será menos que imposible.

El «Hoy no circula», que se pretende, se dice que abarcaría al casco histórico, lo que provocaría un congestionamiento de los mil demonios a los cuatro costados de la ciudad, porque allí se daría la circulación cotidiana y normal.
Empero, multiplicaría sus consecuencias funestas, como ya ocurre cada vez que es tomada por asalto una sola calle, la de Enríquez de frente a palacio de gobierno, para complicar el paso de automotores a los cuatro costados y de manera tremendista y con alta contaminación del entorno ambiental.

Sin ser especialistas en materia vial, hay las voces sensatas y coincidentes, en el sentido de advertir que el único «Hoy no circula», que se vería acompañado de algún éxito, sería que un día a la semana, se suspendiera el total de la circulación de vehículos, haber quien lo acepta y quienes de inmediato pelearían hasta con las 20 uñas, para ser los elegidos y pudieran utilizar nuestras calles todos los días y sin interrupciones y sin respetar a ninguno otro automovilista. Al tiempo.

* TANDEOS SIN
AVISO, ¿POR QUÉ?

Democracia quiere decir, que la gente de adentro del gobierno y la de fuera han de poder opinar en toda la materia, que sirva para esclarecer un rumbo o resolver una conjetura social y de beneficio para toda la comunidad.
El ayuntamiento acaba de asumir como de su propiedad el caudal del líquido potable que se distribuye en la ciudad, y sin saberse a ciencia cierta de qué tamaño serán las consecuencias del estiaje que vendrá durante los próximos meses, hizo el anuncio de que iniciará una ronda de tandeos para evitar que se pierda el líquido potable y alcance para todos supuestamente.

A nadie preguntó ni expuso el tema, menos aún, que fuera a los especialistas del sector oficial, y que éstos determinaran realmente lo que más conviene a la ciudad.

Empero, a la vista saltan igualmente muchas dudas, todas relacionadas con las enormes inversiones, el alza en tarifas de manera indiscriminada en detrimento de los bolsillos de quienes pagan puntualmente el servicio y los programas elaborados en las tres anteriores administraciones municipales, todas millonarias, en el sentido de que no faltaría más el agua a los más de ochocientos mil habitantes de la capital del estado de Veracruz.

El programa de saneamiento integral de la ciudad arrancó hace poco más de 8 años, y es la hora en que nadie sabe que hicieron Ricardo Ahued y David Velasco, en el seguimiento de la obra, que en el discurso de los políticos, se aseguró que pondría punto final a la carencia del vital líquido en Xalapa, y que además lo habría almacenado en monumentales tanques receptores, que obviamente tendrían que pagar y se cree que están pagando los usuarios, pero nadie puede decir dónde están.

Para qué tantas construcciones, es la otra pregunta, si el agua no la tiene la ciudad, pues como se sabe el vital líquido no se genera en estas tierras, el que los xalapeños consumen proviene de las altas montañas enclavadas en el territorio del vecino estado de Puebla y, la cual sueltan sus posesionarios, cuando han conseguido imponer el chantaje a las autoridades edilicias de Xalapa, menos no. Empero, las obras se anuncian cada tres años para acarrear agua a los hogares xalapeños.

* RECULA CABALLO
BLANCO VS. GOBIERNO

El proyecto Caballo Blanco, sigue cosechando tierra en las minas que está abriendo sobre la costa veracruzana, en donde los canadienses quieren llevarse oro y plata, a sabiendas que ninguna autoridad estatal, avecindados en la región y los grupos de defensa a los recursos naturales y entorno ambiental, aceptan tal explotación debido a los daños que bien puede causar de manera irreversible.

Una oleada de protestas se dio en cuanto la firma canadiense inició los trabajos de exploración, a tan solo tres kilómetros de distancia con la planta nuclear de Laguna Verde, debido a que exponen a severo riesgo la flora, fauna y por su conexión a través de las entrañas de la tierra dinamitada con la nucleoeléctrica mencionada, y de cuyas medidas de prevención y cuidados de la obra que se realiza nunca nadie ha informado.

Autoridades estatales, una vez que escucharon la voz de los especialistas y de los vecinos del entorno al proyecto Caballo Blanco, coincidieron en que dicha firma explotadora, tiene que proceder a suspenderlo.

Así se difundió y enseguida, igualmente una catarata de adhesiones y señalamientos de parte de diversos grupos sociales aparecieron en los periódicos, en los que además de condenar el proyecto canadiense, demandaron su inmediata cancelación desde todos los foros y reuniones que se han venido celebrando en la región costera sobre todo.

Obviamente el enojo es mayúsculo, porque en franco reto, los empresarios de Caballo Blanco, han advertido que su explotación queda encuadrada en materia legal federal, y que todo cuanto haga en su contra gobierno estatal, deja de tener su efecto, porque no corresponde al estado veracruzano ventilar la autorización o no del mencionado proyecto.

La desesperanza se apoderó de los avecindados en aquella zona, que ya cantaban victoria, pero ahora los empresarios de Caballo Blanco, en medio de risas y burlas, aseguran que el problema no lo ven, porque el gobierno estatal nada tiene que hacer en esta autorización o suspensión, porque toca a autoridades federales hacer lo suyo, y éstas, asegura Lavida, firma en contra de Caballo Blanco y por supuesto, aduciendo las consecuencias fatalitas que insisten los ambientalistas, puede generar una mina como la mencionada.

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