60 Segundos: También el periodismo tiene que cambiar


Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

TAMBIÉN EL PERIODISMO
TIENE QUE CAMBIAR

También el periodismo tiene que cambiar.

El voceador que tan lejana aparece su presencia, recorriendo nuestras calles llevando la noticia calientita, como el pan la señora de la casa a sus familiares, ya no cobra el impacto que otrora era obligada para cualquiera de los consumidores de los diarios y las noticias rojas sobre todo.

O la insensibilidad ha llegado a arrasar igualmente con la expectación popular, que ya no impresiona la noticia que se difunde con gritos, anunciando la muerte de varios y la refriega a balazos de quién sabe entre quienes o contra quiénes.

Ayer el voceador a pulmón abierto, y una improvisada bocina de cartón agitada su voz, trémula quizá pero sobrecogedor, arengaba a la compra del periódico diciendo textualmente «choque sangriento en la plaza Cristal» y enseguida, otra «balacera deja ocho muertos».

El Tec de Monterrey, una universidad privada, en estos tiempos electorales ha demostrado mayor libertad de cátedra y efectiva realización de comparecencias de candidatos a la presidencia, que superan la actitud de nuestras universidades públicas y aún más, la de nuestras autoridades electorales federales

La calle y el crucero que cubrió el «pregonero» le resultaron cortas, porque en un lapso de minutos la recorrió de subida y luego de bajada, con el mismo resultado, es decir, que no vendió un solo ejemplar, cuando en otra época, todos absolutamente habría vendido entre el vecindario.

Psicólogos y psiquiatras, quizá pudieran explicar mejor el fenómeno, pero lo cierto es que el vecindario pese a conocer a alguna de las víctimas, ni se inmutó. Su silencio tal vez fue visto con tintes de crueldad o desamor, pero así se encuentra la sociedad. La alta criminalidad, la pobreza extrema, los odios y rencores sociales, lo arrasan todo.

Y se confirma sin bamboleo alguno, el yo, luego yo y siempre yo, lo que no permite al grueso de mexicanos ser solidarios en horas de tragedia, como es un accidente vial y un enfrentamiento a tiros.

Sucesos éstos últimos, que tal vez, por ocurrir con constancia, ya no impresionan a nadie, solo al voceador, que trata a toda costa de colocar sus ejemplares periodísticos, que hoy pudiera no haber vendido uno solo, porque de asesinatos y siniestros viales la sociedad se encuentra también hasta el copete.¿ No lo cree usted así?

* EL TEC DE MONTERREY Y
ANDRÉS M. LOPEZ OBRADOR

Por su vocación educativa, el grueso de conferenciantes que visitan el Tecnológico de Monterrey, son empresarios, industriales, los capitanes del dinero en este país, que mal habido o no, lo tienen y que gustan lucirlo ante propios y ajenos.

Empero, la novedad o rasgo que torna atractiva cada una de sus presentaciones de millonarios sean nacionales o un Henry Kissinger, ex secretario de estado estadounidense; el ex presidente Bill Clinton o el señor Bill Gates, es que la afluencia es nutrida, pero ninguna en exceso, más allá de las dos mil butacas con que cuenta el auditorio elegido para celebrar conferencias, foros, presentaciones y otros eventos.

La libertad de cátedra a veces se ejerce con mayores libertades en una institución semejante, que en la universidad pública.
Obviamente también los estudiantes del Tec, han pagado su boleto por escuchar y ver al milloneta de don Carlos Slim, dueño de las telefónicas o prestanombres, como dicen los maldadosos, del ex presidente Carlos Salinas.

Así que suponer siquiera que un político que representa las izquierdas, pudiera tener lleno completo era menos que imposible. Sin embargo, ocurrió elmilagrito, como diría Vicente Fox, el ex presidente, al dar por «muerta» políticamente a Josefina Vázquez Mota de la justa presidencial.

En efecto, ingresaron los dos mil asistentes, con boleto pagado al auditorio del Tec y quedaron centenares afuera del recinto, confiando en que alguno se arrepintiera de aquellos y se saliera. Pero no ocurrió. Escucharon a AMLO y le preguntaron de todo, en abierto, dando lección al IFE y a sus millonarios consejeros.

Condenó los monopolios, dijo que Elba Esther, no manejaría la educación, rechazaría las privatizaciones innecesarias y se bajaría él y su gabinete sus salarios al 50 por ciento de los que hoy cobran los funcionarios públicos federales.

Al final, ordenados como suelen ser los estudiantes del Tec, en este tipo de foros, de pie, aplaudieron al conferenciante, quien al salir del recinto recibió de sus centenares de gargantas, el saludo de «presidente, presidente, presidente». Y salió AMLO seguro de que es el candidato presidencial mejor recibido precisamente en el Instituto Tecnológico de Monterrey.

* AL DEBATE CANDIDATOS
A DIPUTADOS Y SENADORES

Hay la libertad de debatir para los aspirantes al senado y las curules federales.

Tal vez, ésta sea una de las únicas oportunidades que el electorado tendrá de escuchar en vivo a quienes serán representantes de la nación azteca y frente al exterior del país en los próximos seis y tres años respectivamente.

Hasta hoy, el recorrido de candidatos ha sido conforme al protocolo que marca el árbitro electoral. Es decir, monólogos en los que dichos personajes dicen lucir sus dotes de oradores, condiciones de servidores públicos y de legisladores del futuro, como lo han advertido hace tres, seis, nueve, doce, quince y cien años y de cuyos resultados, la gente sigue a la espera de que algún día cumplan sus promesas.

A discreción los candidatos vienen regalando juguetes, comida, cemento, varilla corrugada en las colonias y en algunos casos, quienes llevan esos beneficios son funcionarios públicos con licencia, o funcionarios cobrando, pero allí andan, cuando son sabedores de que ellos no agarrarán más hueso, que el que hoy vienen cobrando bajo la máscara de las componendas, los «cochupos» y las mordidas.

Y el mensaje de los candidatos, no deja de ser un tanto light, porque siguen sin abordar el temario que más importa a la ciudadanía, que es el relacionado con la pobreza, la alta criminalidad, la salud pública, el empleo, la hambruna, la escasez de vivienda y todo cuanto conlleva a presumir, que cada mexicano tiene derecho a aspirar a convivir en la felicidad y la seguridad.

Es momento de hacer una parada e iniciar una ronda de debates, que pongan en claro cuál es en el fondo la aspiración de quienes suspiran por una curul, si solo lo hacen con solo afanes de conseguir la impunidad o de perfilar los negocios, por cuyas manos ya se frotan, porque igual que cada trienio y sexenio, la ciudadanía no volverá a ver a sus diputados. Así ha sido siempre, seguramente no va a cambiar.

Enhorabuena, por aquellos pretendientes de curules, que han dicho que si están dispuestos a debatir las ideas, los proyectos y sus vidas de funcionarios públicos, quienes lo hayan sido, con vistas a que la gente se dé una amplia cuenta de quiénes son y hacía donde virarán, para el caso de que la diosa fortuna los socorra con la conquista de sendas «buchacas» de legisladores federales.

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