
*AMLO NO PERSEGUIRA
AL PRESIDENTE CALDERON.


Responsable sí, culpable no, precisó Andrés Manuel López Obrador, es el presidente Felipe Calderón Hinojosa en esta guerra contra el crimen organizado,, porque no imaginó siquiera contra que iba a pelear.
Es evidente que el presidente no mandó matar a nadie, pero hay responsabilidad en cuanto a los casi sesenta mil muertos, que ha traído consigo la guerra contra la delincuencia organizada.
Un López Obrador, conciliador, pudo ser apreciado del encuentro que mantuvo con el equipo de comunicadores de Televisa, con el cual abordó todos los temas a que lo llevaron, pero igual, confirmó lo que millones saben en el sentido de que el tabasqueño está preparado para ser presidente de la república.
Se temía que fuera a darse un choque habida cuenta de que los comunicadores de Televisa, como se los dijo AMLO, son simpatizantes de Enrique Peña Nieto. Sin embargo, transcurrió la hora y media del interrogatorio, con una gran solemnidad, alegría cuando se debía, irónico el candidato cuando lo ameritaba, pero dio respuesta a todas las interrogantes del programa de ante noche.
Sin embargo, una buena parte de la entrevista se vieron avejentados los comunicadores, porque se volvieron a enfrascar en los pleitos de hace seis años y la cita de nueva cuenta de René Bejarano, corrupto, el cual pagó con cárcel y ya salió de sus pecados.
Y que si es intolerante el Peje, que si regaña, que si se enoja, cuestiones de un momento que ya pasó, y que lo verdaderamente trascendente ha de venir en los próximos seis años.
AMLO les dijo que hace falta reconstruir al país, ya que está prácticamente destrozado.
Sugiere un pacto con todos los mexicanos y de allí en adelante, cambiar la situación económica, porque México en los últimos 29 años ha crecido solo 0.3 por ciento. Hay más pobreza, más delincuencia y menos seguridad.
Se pronunció por el retorno a la tranquilidad social y que al país, retorne la seguridad. Las fuerzas armadas serán retiradas paulatinamente de la calle y se habrá de serenar al país, conforme trasciendan los días del gobierno de estreno.
Un importante anuncio, el que vaya a poner en práctica el plebiscito, el referéndum y la revocación del mandato, al cual se someterá cada dos años de su ejercicio presidencial, y si el pueblo lo decide dejará la presidencia.
Estos y otros apuntamientos, destacan de su encuentro con los periodistas, que desde sus trincheras televisivas, han mostrado, sin duda una marcada parcialidad a favor de Peña Nieto.
* NOTA DE COLOR,
EN EL PERIODISMO.
Las últimas notas de color las dio en estas tierras el entonces gobernador Agustín Acosta Lagunes, y que no se enojara ni tampoco arremetiera contra los periodistas y sus medios.
A propósito de hacer una reflexión sobre el ejercicio del periodismo en esta hermosa provincia mexicana, la que podría ser invocada sobre todo cuando no había los medios tan extraordinarios, como la internet, los celulares y las grandes pantallas para poder apreciar en fracción de minutos, lo que está pasando al otro lado del mundo.
Andar en campaña preelectoral, a propósito del recorrido de don Agustín, por la campiña veracruzana, fue una experiencia extraordinaria.
No había más que una grabadora de mano, un lápiz y una libreta de apuntes.
No perderse un solo detalle de la gira del que fuera gobernador de la entidad, era todo un reto, porque el día no alcanza y había que buscar un teléfono público desde el cual hacer el dictado de la información a la redacción de los periódicos de los siete periodistas que cubrieron su campaña.
Sobre todo, porque el candidato daba la nota de color, cuando en medio del gentío congregado en la única calle que cruza a Fortín de las flores, allí, entre los cientos de campesinos, asomaba un hombre blanco, sombrerudo y que gozaba de ser un exquisito político formado en los tiempos de don Rafael Murillo Vidal, cuando lo descubre don Agustín, da un giro sobre sus espaldas y les espeta a los cuatro periodistas, que le escucharon: «yo con pendejos no voy a gobernar».
O cuando después de dar a conocer su gabinete, alguien le preguntó si iban especialistas en sus áreas de trabajo, y el ya gobernador del estado, se concretó a decir: ninguno es experto de nada, son todos iguales de cabrones.
De su campaña, hizo toda una crónica don Agustín, a quien en los entarimados, templetes o como usted le quiera llamar, nunca se dejó acompañar de políticos. A todos los tenía haciendo talacha haciendo recorridos previos a su arribo en las diferentes regiones del estado.
En cada cuadra o colonia, el candidato exhibía a los políticos como rateros, a los líderes agrarios y de obreros, como transas y corruptos, confundía a todas las dirigentes mujeres llamándolas «Carolinas….» Y durante su sexenio, sus colaboradores, más que respeto le tenían miedo.
Don Agustín, gustaba de conducir personalmente su automóvil Ford de modelo atrasado, sin gorilas de guardaespaldas, al menos no visibles y muchas veces salía a la calle y ordenaba el cese del agente de tránsito que se confió y propició un siniestro vial, una colisión. O el del jardinero que dejó de regar el verde césped que se extiende a lo largo entre Xalapa y Emiliano Zapata.
Estas son algunas notas de color- calificaba el maestro de estilística Francisco Gutiérrez y González- que diera al ejercicio periodístico, sobre tierras veracruzanas, don Agustín, pero en su sexenio, a pesar de todos los pesares, no hubo periodistas secuestrados, ni asesinados.
*RUIDOS, TOXICOS,
HASTA CUÁNDO.
Hace días que el ayuntamiento a través de su oficina de rigor, hizo saber a dos establecimientos vendedores de música, que le bajaran a sus niveles, porque de otra suerte serían severamente sancionados con multas, cierre o clausura definitiva.
Como muestra, que pretende el que la aplicó, que sea inédita o histórica-porque en este momento muchos colaboradores municipales andan en campaña, pero eso no lo ve el IFE- se hizo difundir en los periódicos de la ciudad, como la gran faena, pues se contuvo que la proliferación musical en amplio sector de la ciudad afectara los oídos de una amplia audiencia, la cual rechazó dichas notas de antemano.
Sin embargo, la medida queda corta frente al mundillo amplísimo de locales comerciales dedicados a la venta de comida y otros instrumentos del trabajo cotidiano, como son los expendios de pollos destazados, las loncherías, venta de mariscos y pescados y establecimientos vendedores de ropa y otros objetos propios del hogar y la oficina, los cuales se acompañan con música, que afecta los sentidos del grueso de la sociedad.
Por otro lado, las compañías gaseras, realizan otro de los negocios propaladores de humos, tóxicos y ruidos, esto último sin considerar que la vida de los seres humanos, debiera tener mano.
Todos los días, las compañías expendedoras de los tanques de gas para uso doméstico hacen circular una cantidad impresionante de camionetas y camiones cargadas de cilindros, pero igual de ruido, tóxicos, humos y el disco que mantiene sordos e irritados a los más, que tienen que atragantarse la cancioncita del gas que se expende sobre la arteria pública.
Y no hay poder humano, menos el del edil, jefecito o burócrata responsable precisamente de cuidar que los decibeles que producen los ruidos, y los humos y tóxicos, no afecten los sentidos de las personas, que ya tienen demasiado, de entrada, con tenerse que atragantar de los anuncios publicitarios y ahora los espectaculares, anunciando los rostros de los nacidos para perder, como lo sugieren en las calles de la ciudad.
Xalapa, es una ciudad metida en un hoyo sin potencial salida, debido a la ausencia de un plano que haya regulado su estructura urbanística, pero igual, es una capital alejada del confort que le prometieron todos los políticos del siglo XX y lo que va del corriente, tan sólo porque uno de los renglones, cuya algidez, se registra con tantos ruidos, tóxicos y malos olores sigue sin ser combatido por los heroicos servidores públicos del rubro, en la otrora ciudad de las flores y Atenas veracruzana.
