
“El agravamiento de las patologías existentes o la aparición de nuevas enfermedades es el uso indiscriminado de insecticidas y pesticidas convertidas en una amenaza mundial para la salud. De hecho la inhalación de sustancias procedentes de jardines, parques e incluso de lugares más alejados es la responsable de variados deterioros cerebrales, especialmente en los niños.” El Dr. William Rea, toma muy en serio la incidencia del medio ambiente en la salud lo demuestra en su clínica reunido cada martes con otros especialistas para, entre otras cosas, valorar las tendencias principales del clima, los vientos, la humedad y posibles contaminantes que el aire puede traer desde otros países e incluso continentes.
El VI Congreso Internacional de Medicina Ambiental, realizado recientemente en España, reunió a científicos como al controvertido diseñador de una singular unidad anti alergia para que pacientes puedan eliminar tóxicos acumulados en el cuerpo. Rea, cirujano cardiovascular considerado el “Padre de la Medicina Ambiental” fue de los primeros expertos en definir el síndrome de sensibilidad química, una reacción combinada del sistema inmunológico y nervioso al cóctel químico que recibe un organismo en el siglo XXI y, la fibromialgia, conocida como la “enfermedad inexplicable”.
Ha tratado a 35 000 pacientes de todo el mundo y se rige por su ética mencionando que la mayor parte de las enfermedades comunes provienen de la contaminación ambiental.
México sabe mucho de este problema originado por varios siglos de actividad minera y posteriormente debido a la industria del petróleo es difícil cuantificar los residuos peligrosos. Aunado a lo anterior, otras empresas, junto con accidentes durante el almacenamiento, transporte o trasvase de sustancias (fugas, derrames e incendios) y la disposición clandestina e incontrolada de residuos, contribuyen en gran medida a la contaminación de suelos. Por ello, la superficie degradada ascendía en 1999 a 25,967 Km2. (SEMARNAT).
La Organización Mundial de la Salud dice que si el medio ambiente fuera más saludable, cada año se podrían evitar hasta 13 millones de defunciones.
Periodista y Docente de Desarrollo Sustentable
