60 Segundos: Caballo Blanco, sólo un distractor


Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

* MAYORISTAS Y
AMBULANTES

* El ex gobernador de Quintana Roo,
Mario Villanueva, se confesó culpable
de lavado de dinero, ante la justicia de
los Estados Unidos de Norteamérica.

Se espera que finalmente el presidente Felipe Calderón Hinojosa de su anuencia para que funcione totalmente la mina «Caballo Blanco» en Veracruz, pese a la oposición de ambientalistas y gobierno veracruzano

El anuncio de la alcaldesa Elizabeth Morales García, pareció incluir solo la salida de los mayoristas de la calle de Pípila, pero el lado antiestético y propagador de una gran contaminación del ambiente, que constituyen los vendedores ambulantes, no lo tocó siendo este uno de los aspectos que dan a la capital del Estado una imagen de ranchote abandonado.
El tema de la reubicación de los mayoristas que tienen bajo su control la calle de Pípila, que empieza en la calle de Francisco I. Madero y concluye en la avenida 20 de Noviembre no es nuevo, sino todo lo contrario, es tan viejo, como que centenares de familias y caminantes lo han hecho público, pero ninguna autoridad había querido siquiera mencionarlo.
Con la apertura de la central de abasto, en cuyo arranque tuvo que ver Justo Fernández Ávila, igual se supuso que los comerciantes reconocidos como mayoristas, saldrían del rumbo y darían la oportunidad a sus vecinos de recuperar la arteria pública, rehabilitar su asfalto y pavimento y sobre todo, retirar el antiestético aspecto que muestra esa parte de la ciudad ante ojos de propios y ajenos.
En el tramo comprendido entre las calles de Poeta Jesús Díaz y la avenida 20 de Noviembre, hay un centenar de comerciantes, muchos de ellos mayoristas (entiéndase distribuidores de productos básicos a comerciantes en pequeño), amén de los ambulantes que tienen bajo sometimiento suyo los pórticos de las viviendas del rumbo y los accesos a la estación de autobuses foráneos, única empresa, que desde el sexenio de Agustín Acosta Lagunes, cuenta con una terminal operando con eficiencia y cuidando el entorno del rumbo.
Nadie cree en lo dicho por la alcaldesa, pero le dan el beneficio de la duda en este proyecto con que se propone la comuna municipal, dar un cambio al ramal de arterias públicas, donde se yerguen comerciantes ambulantes, mayoristas, los hedores, pestilencias y pavimento destruido de la calle Pípila, y que desde hace varios trienios y sexenios, se anunciaba que el barrio quedaría limpio de toda clase de comerciantes. Esperemos.

* CABALLO BLANCO,
SÓLO UN DISTRACTOR

Al final del día el proyecto de la mina explotadora de oro y plata, conocida con el mote de «Caballo Blanco», pudo haber sido sólo un distractor, cuyo cierre temporal concluirá –así lo pronostican varios de sus regenteadores- pero que en definitiva volverá por sus fueros y con la autorización nada menos que el propio presidente de la República.
A la población del rumbo, sobre la zona costera del norte de la entidad, alarma sobremanera el suceso, debido a las consecuencias en la modificación del ambiente que viven, respiran y experimentan día a día en amplia zona.
El conflicto explotó, cuando venía la elección presidencial, así que el señor Víctor Alvarado, titular de la Sedema, hasta adelantaría el cese de operaciones en la exploración de la mina, que va bastante adelantada en lo que hace a la apertura y la limpia de accesos a sus interiores, calculada en varios kilómetros en sus entrañas.
Se anunció con bombo y platillos, que en aras de preservar el medio ambiente y por ende, de no permitir que el escenario natural sufriera males mayores en el porvenir inmediato, se ordenó su cierre, como lo anunciara la propia Sedema y con el consenso de la Semarnat.
Además, se puso como pretexto o justificación para que no prosiguiera el proyecto «Caballo Blanco», que la mina en línea recta, podría estar en riesgosa conexión por debajo de la superficie terrestre, ya que sólo la separan tres kilómetros de las entrañas de la Planta Nuclear de Laguna Verde.
Empero, ya pasaron las elecciones federales y el problema suscitado con «Caballo Blanco», ha resucitado y de qué forma. Empresarios canadienses hacen realmente mofa de la preeminencia del derecho mexicano, diciendo, que para antes de que concluya su mandato presidencial, será el propio Felipe Calderón Hinojosa quien ordene la reapertura de dicha mina.
Es decir, que la cancelación del proyecto se dio solo unos cuantos días, la realidad es que muchos temen que en cualquier momento se oficialice su apertura, lo que dejaría por asentado, que su clausura ocurrió como únicamente un excelente distractor, quizá hasta le dio algunos votos a la causa priista, pero nada era cierto, como que Víctor Alvarado sale sobrando en una lucha por el medio ambiente, que nadie ve. Y menos en la costa del norte de Veracruz con el proyecto «Caballo Blanco».

* A QUIÉN CULPAR DEL
EXCESO DE TAXIS

El diario vecino a esta casa editorial, acaba de publicar en una de sus páginas dos filas de automóviles destinados al servicio de taxis, en la ciudad de Tuxpan de Rodríguez Cano, muy elocuente, a la que acompañó con un titulo o cabeza -como se dice en las redacciones periodísticas- que reza textualmente: el taxi ya no es negocio.
Sin embargo, el problema para prestadores de estos servicios al público usuario, no sólo se percibe en el puerto de Tuxpan, sino en gran parte de territorio veracruzano y los propios taxistas, confirman que todavía quedan concesiones, sin ser puestas en operación pero que están por salir de las instancias del poder estatal, responsables de hacer su entrega.
Se registra igualmente, en el resto de las principales ciudades, pero igual en poblados habitados por un número minoritario de habitantes, entre otros como Jilotepec, con 300 taxis, Naolinco de Victoria, con varias decenas San Andrés Tlalnelhuayocan, con cien taxis y hasta la vecina ciudad de Banderilla, con varios cientos, que abandonan dichos lugares y llegan a Xalapa, donde igual, la dirección de tránsito les permite su realización como automóviles de alquiler.
Y en ninguna de estas demarcaciones, los taxistas dejan de advertir que su negocio dejó de ser, y que además, sus potenciales usuarios tampoco los utilizan como medios de pasajeros como solía ocurrir anteriormente debido a que las tarifas no tienen ninguna dirección ni control.
Cada taxista cobra lo que le viene en gana y ahora la invasión que sufre el autotransporte de autobuses como es el acoso de los taxistas, que se apostan al lado de aquellos, cada que hacen recorridos entre Xalapa y el resto de poblados aledaños a esta capital, tratando de robarles usuarios.

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