60 Segundos: El hartazgo de las campañas


Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

* EL HARTAZGO,
DE LAS CAMPAÑAS

Erick Lagos pide respetar tiempos para las pròximas elecciones estatales, pero ya en Xalapa hay cuatro que desaforadamente adelantaron sus propias campañas en pos de la capital del estado

Adelantados, desesperados y hambrientos de poder y dinero sólo provocan en el electorado, pero más en el de Xalapa, hartazgo, rechazo y maldiciones.
La gente acaba de salir de todo un proceso, que inclusive no concluye porque hay presidente electo, pero no constitucional y las movilizaciones de quienes han impugnado sus resultados no concluyen, que ya es amenazada con ver otras vez la ciudad plagada de espectaculares, gritería de los aspirantes al hueso municipal y legislativo buscando el voto popular, la verdad es que traerán consigo igualmente el hartazgo.
En esta cacería por el poder, se pintan lo mismo panistas, que perredistas y los cuatro priistas, que a la manera de igual cifra de los jinetes del Apocalipsis, se llenan la boca diciendo que están a la espera de lo que manden sus partidos, cuando a ninguna de sus agencias de colocaciones políticas, ni una sola solicitud o autorización les están presentando para lanzarse a esta aventura, que de nueva cuenta, va a ensuciar la ciudad con toneladas de propaganda.
Al grueso de la población causa horror, el sólo saber que las bardas privadas y públicas, los anuncios espectaculares, los camiones del autotransporte y los sin chamba, pero que se convierten en pregoneros de los tiradores a huesos públicos, de nueva cuenta, van a afectar el entorno ambiental, en todas sus manifestaciones los cuatro costados de la ciudad.
Los habitantes de la capital y todas las ciudades del interior del estado lo que aspiran es a trabajar, tener un espacio donde hacerlo y llegado el momento descansar, gozar un minuto de paz y ser ajenos a las cuestiones que más se asemejan a un circo, donde los domadores empiezan a soltar una verborrea que cansa, como está el común de la ciudadanía luego de salir del último proceso electoral.
Tiene razón Erick Lagos Hernández, cuando en su calidad de dirigente priista, pide a perredistas y panistas que silencien cañones, que todavía no es tiempo para andar en campaña; empero, lo mismo tendría que pedirle a sus cuatro correligionarios, que soltaron ya la jauría, buscando la aceptación de los xalapeños, en aras de que esta vez será suya la silla de alcalde municipal.
Ya hay cuando menos una docena de nombres y apellidos, que están tocando las puertas de la ciudadanía buscando su simpatía y aceptación, sin ningún respeto ni consideración a los signos del hartazgo que prevalece al menos en la mayoría de electores de la otrora «ciudad de las flores». Falta mucho todavía, todo a su tiempo, pareciera estarlo pidiendo la ciudad a gritos.

* ALTAS TARIFAS YA
LAS COBRAN TAXISTAS

En espera están los pulpos del taxi de las nuevas tarifas, que les vayan a ser autorizadas, siendo que los usuarios contradicen a aquellos, cuando insisten en que dicho servicio cobra lo que quiere y sus conductores difícilmente conocen la ciudad y ninguno habla inglés, si el español apenas lo mastican.
Los concesionarios han elevado su petición concreta al Estado, en el sentido de que éste les autorice las tarifas que dicen aquellos deberán cobrar conforme a los incrementos en gasolinas y aceites y otras refacciones automotrices, bajo el sobado pretexto de que no les reditúan ninguna ganancia las dejadas actuales como las vienen cobrando.
Sin embargo, la cantidad de taxis en la ciudad, no va acorde con el número de habitantes que aún en los espacios más hacinados y conflictivos, tienen corriendo en sus calles y avenidas una cantidad realmente impresionante de taxis.
Las plazas comerciales, las aparentes estaciones o paradas colocadas en puntos estratégicos de la capital y otros puntos de su geografía local, están repletos de taxistas, que cuando son utilizados sus servicios, el usuario tiene que exponerse a ser prácticamente asaltado. El taxista le impone las tarifas que más le acomodan.
Las rutas que se cubren con el taxi, las ignora el chofer, porque resulta que una mayoría no es originario de la ciudad, éste viene de alguna ranchería, donde abandonó la producción de la tierra, aunque ya tampoco existe, le dijeron aquí que había chamba de taxista, pero apenas sabe conducir un automóvil y nada sabe ni conoce de la historia, geografía, localización de sus 300 colonias y calles de que se integra la ciudad.
El desorden en la prestación de los servicios del taxi y el transporte público es bastante evidente y para la depauperada economía popular local, se vuelve insoportable.
La capital, sin las industrias como medio que explotar y hacer repartible la riqueza; con empresarios hambreadores, que no pagan los salarios mínimos ni se solidarizan con sus trabajadores y a cambio, una población estudiantil, como en ninguna otra parte del resto del estado, se podría advertir que tienen la necesidad de medios de transporte limpios, cómodos, confortables, pero a precios justos la dejada. Cosa que no ocurre, lo que tiene a una mayoría contra la pared y a un paso de tronar.

* ABANDONO DE
HOSPITALES

Sin que lo dijera así, pero se sobreentiende que el abandono de clínicas y hospitales sobre tierras veracruzanas, se debe al reclamo sin ser escuchado por la administración federal de los 80 millones de pesos, que no llegan a nuestras tierras desde febrero último, pero que lesionan la salud pública particularmente.
En nosocomios del estado, como es el Hospital Civil «Dr. Luis F. Nachón», sus médicos, enfermeras y trabajadores de la administración saben que se desenvuelven sus actividades cotidianas en medio de amargas inexistencias materiales y monetarias.
Faltan espacios y materiales de curación, medicamentos y médicos especialistas, a muchos de los cuales pagan a regañadientes o de plano les dejan de cubrirles sus percepciones salariales por meses.
El amontonamiento de familiares de los pacientes, que son atendidos en el Hospital Civil, no encuentra paralelo, debido a que sus entradas al nosocomio están prohibidas, así que deben agolparse en los pórticos, principal y aledaños a las instalaciones en cuestión.
La atención médica se regatea o se amplía hasta por meses. Las intervenciones quirúrgicas se alargan semanas y meses, porque el hospital carece de espacios y camas y la consulta se brinda al común de pacientes con seis meses de anticipación, lo cual se agrava en los casos de pacientes que deberán ser intervenidos quirúrgicamente.
Por caso, el Hospital Civil cuenta con tres quirófanos para practicar intervenciones quirúrgicas, pero dos operan y una tercera no, porque le falta una simple lámpara, porque la existente está fundida y no hay recursos para reponerla o sustituirla.
Los hospitales y clínicas del sector salud, adolecen de poder manejar sus propios presupuestos, ya que hasta para adquirir o comprar un rollo de papel higiénico, su administración tiene que librar el oficio de solicitud dirigido a las oficinas centrales del sector salud, las cuales, después de analizar sobre dicha «exigencia», es posible que le hagan la autorización de rigor, pero sin incurrir en los costos excesivos, pero nunca de manera inmediata, tendrán que pasar días o semanas.
En su sala de urgencias, el nosocomio «Dr. Luis F. Nachón», cuenta apenas con 8 camas y sus pacientes y personal médico y de enfermeras realiza sus actividades, apretujados, con un constante choque de cuerpos entre colegas suyos, y carecen de todos los elementos de trabajo para poder mantener limpios sus áreas laborales.
Empero, todo esto acabaría, si llegaran los 80 millones de pesos a los que se engarza el sector salud, para tratar de salvar honras de servidores públicos y sus chambas.

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