60 Segundos: Inspección en las universidades privadas


Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

* LA ROTONDA,
BOMBA DE TIEMPO

                                                                         * Los villanos de hoy, todos sabemos, 
                                                                            son los que rescatan a los bancos,
                                                                              no a la gente: James Barden,                                                                                            .                                                                                                 nuevo Agente 007.

El niño que grita que las flores están más baratas que en los panteones, cuya voz de trueno, o a pesar de su edad, se ahoga en medio del ruido ensordecedor de los motores encendidos de los autobuses foráneos que allí tienen su sede o terminal, el smog que generan sus motores y el entrar y salir de comensales al mercado La Rotonda, vuelven patética esta parte de la ciudad.
Ya no hay espacios para la vivienda familiar. El comercio invadió las banquetas, la calle y los pórticos de las escasas casas-habitaciones del rumbo. La pestilencia que se despide desde los locales que explotan las pescaderías, no encuentra paralelo, y es que dichos establecimientos ocupan el crucero que hacen Manuel C. Tello y la avenida Revolución.
El ranchito, dentro del rancho grande. Le califican algunas de las familias antiguas, que todavía quedan en las arterias públicas colindantes, pero que no coinciden con que el rumbo se haya convertido en un muladar. Malos olores, congestionamiento vehicular, hacinamiento y locales y estanterías de expendios de frutas, legumbres y las taquerías, las cuales despiden cochambre, grasa comestible.
Quien no coma «memelitas» y las grandes picadas, con una rica longaniza, los cueritos y chiles rellenos con frijoles, sobre todo las mañanas de cualquier domingo, las que se acompañan con los tóxicos que despiden los autobuses de pasajeros foráneos y el mecapalero, que ofrece sus servicios para cargar un buró, una mesa, una cama, lo que usted quiera, es que nunca ha sido pueblo como son todos. Observa una familia de tres hijos redondos, por la obesidad que no pueden ocultar y sus papis, adictos a la «comida fuerte».
Es un pequeño infierno, observa el vendedor de carnes de res, de la esquina. Es ampliamente socorrido por sus clientelas todos los días, pero el entorno al mercado La Rotonda, eso es, un rincón altamente asfixiante, con grave contaminación.
Donde el abarrotero, el panificador, el jugador de carambola en el billar que se ubica en los altos del edificio de la esquina y la fila de taxis en espera del usuario que caiga de los autobuses que llegan de Coatepec, Teocelo y Cosautlán de Carvajal, hacen de este lugar uno de los lares de la capital más característicos por sus olores, sus ruidos, los tóxicos que emanan y los riesgos a veces mortales a que se exponen en sus abarrotadas calles los peatones y los automovilistas. Hasta aquí.

* INSPECCIÓN A LAS
UNIVERSIDADES PRIVADAS

Va de nueva cuenta la inspección que en determinados momentos llevan a cabo los sabuesos intelectuales de la SEP en las universidades privadas y que operan en la entidad veracruzana.
Esta es la oportunidad para percatarse que la rectoría del estado sigue vigente y que el ámbito educativo corre por su cuenta, cuando se trata de imponer programas, establecer currículas académicas y rechecar los planes y programas que se aplican a los educandos de sus aulas. 
Es evidente que en una ciudad, por caso Xalapa, donde explotan la academia l6 empresarios de la enseñanza privada, la SEP vaya a encontrar, en algunos casos, las fallas ancestrales, pero que así se permitió la SEV y el propio estado mexicano, no tener que responder por la escolaridad bajo la cual opera una mayoría evidente de planteles sostenidos con recursos de los empresarios particulares.
La ansiada certificación que orgullosamente ostenta la UNAM, por ejemplo, no la tienen numerosas casas de estudio del interior de la república.
Menos aun los planteles sostenidos con los recursos de particulares.
Sin embargo, el estado de manera solícita ha tenido que reconocer la existencia inclusive de universidades «patito», identificadas así debido a la ausencia de planes y programas certificados por las instancias educativas como es el caso del Conacyt y por supuesto el reconocimiento de la UNAM, para el caso de que sus egresados pretendan cursar estudios de posgrado en aulas de esta centenaria institución educativa.
Sin duda, el arqueo a los planes y programas de estudio de las universidades privadas, tiene que atraer un resultado, que igualmente suele ser desconocido y la SEV, que debiera autorizarlo y hacerlo público, ya que muchas veces los padres de familia y los propios estudiantes quedan como el chinito, nomás «milando», que su universidad cierra puertas y los deja colgando del aire a la hora de hacer la comprobación de sus años metidos en las aulas.
Ejemplos de lo dicho, existen y son ampliamente conocidos.
Cuántos jóvenes claman porque la SEV les reconozca los tiempos perdidos, y que quedaron sin éstos, de lo que fue la universidad Hernán Cortés, de cuya existencia quedó como testigo mudo una portentosa construcción, pero según cuentan muchos afectados académicamente, sin que la firma en cuestión les haya resuelto su estancia como universitarios en formación.
Porque si bien es cierto que la universidad privada suple la falta de planteles y espacios para la investigación científica y la difusión cultural, que a sus solicitantes de escuela les niega la universidad pública, también es necesario que se aclare, puntualice o confirme lo que han podido constatar los especialistas, en el sentido de que sólo 10 por ciento de las universidades privadas goza de excelencia académica.
¿Cuántas en Veracruz, de esas casas de estudio alcanzan realmente los niveles de confiabilidad en la preparación de sus educandos? Empero, la SEV suele reservarse esta clase de información, a menos que surja el milagro de que lo diga a manera de alerta para las clientelas de las llamadas universidades «patito». Esperemos.

* OPERATIVO
CARRUSEL

Inició el programa u operativo Carrusel en el paso de Xalapa a Banderilla y Las Trancas, respectivamente, con vistas a evitar en lo subsecuente más accidentes de tránsito.
Hasta allí, qué bueno, una medida quizá oportuna, porque sobre la avenida Lázaro Cárdenas circulan alrededor de 60 mil unidades automotrices diariamente y la constante de siniestros automovilísticos, pero más los alcances propiciados por «piperos», autobuseros y traileros, se eleva hasta casi los 400 casos ocurridos en el lapso de los últimos diez años, algunos de ellos con víctimas mortales necesariamente.
Cuando menos tres administraciones municipales llevaron a sus cabildos la especie y acordaron por la suspensión de camiones pesados en horas del día, sobre la Lázaro Cárdenas, como la actual comuna lo acaba de hacer, al aprobar por unanimidad el paso vehicular de unidades con grandes pesos por las noches, y no en el curso del día.
Sin embargo, el acuerdo en cuestión tiene la fuerza de un tehuacán abierto a mitad del desierto, difícilmente hay el trailero o camionero que a la fecha lo respete.
Meter en cintura al transporte con placas de tránsito federal y de orden nacional, resulta una tarea a veces menos que imposible, confía uno de los ediles, que prefiere pasar en el anonimato.
Ayer todavía bajaban tráileres corriendo a velocidades que llaman a la constante preocupación, camioneros con cuatro o cinco toneladas y los carro-tanques cargados seguramente de carburantes, gasolinas o petróleo, sin que aparentemente sufrieran correctivo alguno, menos aun que respetaran el acuerdo pactado y firmado por los ediles del ayuntamiento de Xalapa.
Por la tarde, al filo de las 17:00 horas, sorprendió a todos cuantos pudieron presenciar el hecho, que circulando del puerto jarocho hacia la ciudad de México, una patrulla de color verde, perteneciente a tránsito del estado, encabezó una larga fila de camiones pesados, a escasos 20 kilómetros de velocidad, a la que se sometieron los conductores de estas unidades automotrices, pero no faltó quien dijera que lo están haciendo, pero al sacar a dichos camioneros de la ciudad, les hacen la «amable» sugerencia de que se caigan con lo que deben caerse, para no ser infraccionados.
Lo cual no se encuentra en el script de ninguna travesía forzada y menos aun que la rúa por la que corren dichos vehículos no deja de ser una calle de la capital del estado, o la única vía que cruza la ciudad con rumbo al sur de la entidad y el sureste del país, porque la otra se localiza sobre la super carretera que va del DF a Veracruz puerto.
Esta puede ser una denuncia que, por anónima, no tenga los soportes de la verdad a una prueba de bomba. Sin embargo, para no pocos esta nota es creíble, puesto que nunca el tránsito ha dejado de padecer una de las peores famas que los grupos de auxilio a la población enfrentan, y que como en este caso, los transportistas siempre son víctimas de los mordelones federales, aunque ahora pueden hacer lo mismo los uniformados de patrullas verdes.
Lo cual no sería el caso, cuando se trata de oxigenar las vialidades que cruzan la capital del estado, entre Veracruz puerto y la ciudad de México. Empero, la medida constituye un avance, hay que esperar a ver cuánto tiempo se mantiene, sobre todo porque la dirección de tránsito estatal ha dicho que el operativo carrusel será permanente. ¿Será?

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