*Existen dos Méxicos: uno, exportador, moderno, y otro informal, poco productivo
*Algo ha fallado en la política social del país

México tendrá en 2013 un crecimiento discreto, muy por debajo de lo que el país requiere. El desarrollo moderado que tendrá Estados Unidos le permitirá al nuevo gobierno mexicano comenzar en buenas condiciones, pero bajo un escenario inercial, sujeto a los movimientos que tengan tanto la economía mundial como la norteamericana.
El crecimiento económico de México en el 2013 será de entre 3 y 3.2%, afirmaron Fausto Hernández y Raúl Feliz, director de la División de Economía del CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económicas), y profesor de Macroeconomía y Finanzas del mismo Centro, respectivamente.
México debería estar creciendo arriba del 5%; cualquier cosa que no se logre por arriba de ese porcentaje es malo para el país, aseguró Fausto Hernández; pero “por lo pronto nuestra expectativa es de 3%, lo cual significa que no es muy bueno”, agregó.
Esta tendencia, dijo, se puede revertir mediante acciones que incrementen la competencia y reactiven el crédito, entre otras. Respecto a la inflación, comentó: “está bajo control; no le veo mucho peligro”, pues la expectativa es que ésta se ubicará en un 3.8%.
Sin embargo, señaló que el verdadero reto que deberá afrontar el presidente Enrique Peña Nieto será integrar el gran México informal, poco productivo, a la formalidad y a la productividad. Esa es la clave para tener un México más moderno.
Al respecto mencionó, que actualmente existen tres millones de establecimientos informales, es decir, que 80% está en la informalidad. Sólo 20% de las empresas nacionales son formales, dijo durante la conferencia de prensa que dio junto con Raúl Feliz, sobre las Perspectivas Económicas del 2013 y del Sexenio.
Existen, puntualizó el director de la División de Economía del CIDE, dos méxicos: uno, el exportador, moderno, con acceso a las tecnologías y generador de 24% del empleo, en el que están grandes empresas de clase mundial –como Cemex y Bimbo-; y, dos, el informal, de servicios, con tecnologías obsoletas, altamente generador de empleo, pero no bien remunerado.
Por cierto, expresó en entrevista por separado, ni en el Pacto por México, ni en los anuncios hechos por el nuevo gobierno, “hay siquiera una alusión a que quieran hacer eso” (integrar la informalidad al proceso productivo).
¿Identifica usted las causas que han llevado a la existencia de estos dos Méxicos?, se le preguntó.
“Es complejo, pero sí creo que algo en la política social del país no está funcionando. Y, creo que la política económica ha sido muy dirigida a este gran México exportador moderno, y se ha olvidado, del otro México (informal)”. A este último, apuntó Fausto Hernández, se le trata como política social, mientras que al primero como política económica.
A su vez, Raúl Feliz, manifestó que si la economía de Estados Unidos sigue creciendo de forma moderada –como él espera-, el actual gobierno mexicano comenzará en buenas condiciones. Pero, también existe la posibilidad de una recesión global; pero ese sería el peor escenario, indicó.
Sobre las perspectivas económicas para este 2013, Feliz, señaló que se espera que el país tenga un crecimiento del 3.2%. Ante este panorama, el nuevo gobierno tendrá un escenario inercial, con ciertos riesgos en la economía internacional y pendiente de qué pasa en la economía de Estados Unidos, añadió.
Momentos antes, durante la conferencia efectuada en el CIDE, Raúl Feliz comentó que el Pacto por México es un “acuerdo político” de fuerzas diversas (partidos), no un programa económico. Por ello, advirtió sobre el riesgo de que, lo que todos apoyen no sea lo que el país necesita. Falta conocer los detalles del Pacto, saber por dónde van a comenzar, agregó.
Por otra parte, un documento del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP), de la Cámara de Diputados, señala que a la economía informal se le asocia con el ambulantaje y sus efectos negativos para el comercio establecido, la recaudación fiscal y el comercio interno.
Pero el estudio reconoce que esta problemática “es un fenómeno mucho más complejo, con incidencia en actividades económicas diversas como la industria manufacturera, el comercio y los servicios, y que la composición de los agentes involucrados es muy heterogénea”.
Considera que la economía informal es una “alternativa para obtener ingresos, sobre todo para la población más pobre y con menores posibilidades de integrarse al sector formal de la economía”.
Por su naturaleza, “las actividades informales se desarrollan con bajos niveles de inversión, capital humano y productividad. La economía informal está asociada con un menor ritmo de crecimiento del PIB, con baja productividad y, lo que es muy importante, con generación de empleos de baja calidad, con salarios reducidos y sin prestaciones laborales”, señala.
Opción de sobrevivencia
En el estudio se destaca que “la economía informal genera también ciertos efectos positivos”. Uno de ellos, cita, está relacionado con la posibilidad de obtener ingresos para los sectores más pobres de la población, ya que la mayoría se autoemplea o labora en unidades muy pequeñas –del tamaño de una familia-, a menudo en establecimientos inestables y no registrados. Sin embargo, dado su permanencia en la pobreza, “la economía informal es más una opción de sobrevivencia, que de superación de la pobreza”.
Continúa: “La existencia de economía informal se ha intentado explicar por la insuficiente creación de empleos formales, producto del bajo crecimiento del PIB; por la subcontratación de empresas informales, por parte de las empresas formales; y por las excesivas regulaciones que aumentan el costo de la formalidad”.
Y explica: el exceso de regulaciones para iniciar un negocio conforma un proceso tardado y costoso, inaccesible para la población con menores recursos. “La insuficiencia de créditos para micro, pequeña y mediana empresas es otro obstáculo para la creación de puestos de trabajo formales, y crea una forma de exclusión de una parte importante de la población”.
