
Mujeres, hombres, niños nicaragüenses y guatemaltecos, son esclavizados en trabajos agrícolas o servicios domésticos en áreas fronterizas con México.
En San Luis Potosí seis de cada cien habitantes son de origen indígena, de las etnias pame, náhuatl y tenek, algunos trasladados para laborar en el campo o empleos domésticos en la capital del estado, Monterrey, Guadalajara o el Distrito Federal donde se ven incluso limitados en su libertad. Situación en su mayoría mujeres, provoca que desaparezcan y no hay registro por la ausencia de denuncias sobre todo por el desconocimiento que hay de la situación por parte de los familiares. Pero esto no solo sucede en San Luis Potosí, sino también con naturales de Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz y Michoacán.
La explotación laboral se ha convertido mundialmente en la primera causa del tráfico de personas, según un estudio publicado por la Organización Internacional de las Migraciones (OIM). El informe -elaborado en base a los datos obtenidos por las 150 oficinas que la OIM tiene repartidas en el mundo- señala que de las 6.200 víctimas de tráfico de seres humanos atendidas por la entidad en 2011 el 53 por ciento, fueron estafadas en condiciones de trabajo próximas a la esclavitud.
Los obreros fueron defraudados principalmente en los sectores de la agricultura, la construcción, la industria minera, la pesca y el trabajo doméstico. El 27 por ciento restantes, con fines sexuales especifica el estudio. La mayoría de las víctimas fueron mujeres (dos tercios de los casos) explotadas tanto laboralmente como en lo sexual. Los principales países de destino del tráfico de seres humanos en 2011 fueron Rusia, Haití, Yemen, Tailandia y Kazajistán.
Aunque México por fortuna no aparece en los primeros sitios, es preocupante que sobre todo las clases más desprotegidas niños e indígenas sean trasladados fuera de su lugar de origen para emplearlos en actividades como el trabajo doméstico, en donde en ocasiones solo por casa, comida y prendas de segunda, las patronas ven compensados los servicios.
Y si con los nacionales existe esta forma de injusticia, qu´´e pueden esperar los extranjeros ante todo los centroamericanos que a falta de trabajo en su patria llegan a México en busca de una mano amiga que les brinde abrigo.
Periodista y Docente de Desarrollo Sustentable
