
*El gobernador de Veracruz ha intimidado y aterrorizado a la cúpula priista con los últimos cambios en el gabinete
*Queda claro: aquellos que siguen yendo a la calle Río Pánuco, en la ciudad de México, son besados por el diablo…
Con el despido inesperado del doctor Pablo Anaya Rivera a la secretaría de Salud, el góber de Veracruz (JD) intimidó y aterrorizó a la cúpula priista, pues ha quedado claro que quien gobierna y manda está en palacio de Xalapa, y en ningún momento en la calle Río Pánuco, de la ciudad de México.
// Con el cese fulminante de Pablo Anaya ya nadie puede dormir tranquilo porque nadie lo había visualizado, ni siquiera, vaya, olfateado entrelíneas y en el pasillo palaciego.
Con la renuncia mil veces anunciada de Tomás Ruiz González a la Secretaría de Finanzas y Planeación y el ascenso del economista Salvador Manzur Díaz de la alcaldía de Boca del Río a SEFIPLAN, ha quedado claro que el poder político y económico y social y policiaco y mediático… con nadie se comparte.
Y para que ninguna duda exista el manotazo en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río ha significado un mensaje categórico al resto del “estado ideal para soñar”: dos juniors, Ramón Poo Gil y Sergio Pazos Navarrete, serán candidatos priistas a las alcaldías, no obstante que el discurso dominante a cada rato del presidente del CDE del PRI, Erick Lagos: “Nadie está amarrado”, cuando muchos, la mayoría incluso, tiene nudo ciego en sus amarres.
Y si alguien ha duda de la magia y el sortilegio del poder, igual que Jesús con su amigo Lázaro, JD resucitó de entre los muertos a Tomás Carrillo Sánchez y lo nombró delegado federal del Instituto de Migración, cuando de entrada es un neófito en la materia, un arribista, un improvisado, que cuando andaba de subprocurador de Justicia una camioneta escolta, blindada, arropada con R-15, lo seguía por todos lados.
Y, bueno, nomás para recordar que nadie puede darse el lujo de dudar del ejercicio del poder, el poder absoluto, el poder omnímodo, las barbies y las reinis fueron bajadas del caballo a la mitad del río, llenas de ilusiones y esperanzas como andaban.
Ainara Rementería ha quedado, por lo pronto, con las ganas de la alcaldía jarocha; Shariffe Osman Flores (“una mujer peligrosa” según la define un priista) también se arrepintió de buscar la presidencia municipal de Emiliano Zapata.
Corintia Cruz, la Barbie más maquillada de todas, traslapó sus ansias de una curul para otros tiempos; ni hablar, apenas y terminará la regiduría al lado de la tías de las barbies, Elizabeth Morales, Elmo, la alcaldesa de Xalapa.
Zazil Reyes, quizá, acaso, pudiera amarrar una regiduría con el diputado local, Américo Zúñiga Martínez, si gana la silla edilicia de Xalapa.
Y, bueno, hasta la neobarbie, Anabel Ponce, la diputada local que soñara con la alcaldía de Pánuco, ha quedado en la recta final.
Mientras Erick Lagos, presidente del CDE del PRI, las alentaba, el manotazo llegó desde palacio: todas, expulsadas del paraíso, como cuando Eva (y Adán), ni modo, fueron lanzados, deseosos como estaban de parecerse a Dios.
Con un manotazo del jefe máximo, se acabó la frivolidad priista, pues la política consiste, además, de unas faldas, como la canción de la bamba, en “un poquito de gracia y otras cositas”.
EL BESO DEL DIABLO…
Todavía más. En las últimas horas, el discurso oficial ha electrizado al gabinete estatal, cuando desde la silla imperial se anuncia que pronto habrá más cambios en los mandos superiores, la elite del poder, el secretariado.
Y si Pablo Anaya cayó cuando nadie lo miraba venir, nadie está seguro.
Y si algunos se han cobijado, digamos, con los emisarios del pasado, ni modo, ya lo dijo Gustavo Carvajal Moreno en el sexenio de José López Portillo, los que fueron a Río Pánuco (como aquellos que iban a San Jerónimo con Luis Echeverría) “recibieron el beso del diablo”.
Y “si el diablo los besó” han quedadomarcados.
Peor tantito: olvidaron la historia.
Y es que la historia lo demuestra con claridad: Plutarco Elías Calles, por ejemplo, impuso a Emilio Portes Gil, Abelardo L. Rodríguez, Pascual Ortiz Rubio y Lázaro Cárdenas de presidentes de la República.
Pero el maximato duró con tres presidentes, pues el último, el trompudo Lázaro Cárdenas, sumo pontífice de la iglesia priista, salió respondón, y la mañana del 10 de abril de 1936, a las 10 horas, empijamado, con pantuflas y una gripa espantosa, leyendo el libro “Mi lucha” de Adolfo Hitler, Elías Calles fue trepado a un avión, donde ya estaban su vocero, Luis N. Morones, y sus aliados Luis L. León y Melchor Ortega: exiliados a Los Ángeles.
Así, la historia deja claro que a los dos, tres años quizá de mandato constitucional, un presidente, un gobernador, dan el manotazo.
Y en Veracruz, JD lo ha dado.
Tan es así que mostró el puño al gobernador de Chiapas, Manuel Velazco Coello, uno de los consentidos del presidente Enrique Peña Nieto, cuando apenas unos días anteriores quiso expropiar tres municipios del sur de Veracruz, colindantes con la tierra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Y el góber de 32 años, pronto a casarse con la actriz televisiva, Anahí, se dobló.
Y para que “El oaxaco” deje de sentirse el Mesías de los pueblos indígenas del sur de Veracruz, de pronto ha desaparecido, en tanto su camioneta apareció calcinada.
El manotazo de Javier Duarte…
Publicado originalmente en: http://www.blog.expediente.mx/nota.php?nId=3181#.UUCodtbZbTo
