* CASCARONES
HOSPITALES
Si por algo tendría que responder la administración que se fue del sector salud, es por los cascarones que operaron como hospitales, porque sus fallas fueron desde la falta de tecnología en sus equipos médicos, pasando por la ausencia de médicos especialistas y los que había renunciaban porque no les pagaban sus salarios.
Pablo Anaya Rivera dijo a los periodistas que para él todo quedó en orden dentro de la institución salvaguarda de la salud pública. Ésta es su personal apreciación.
Sin embargo, afuera de las instalaciones de los hospitales, decenas de familiares de los pacientes reclaman una mala atención debido a que los nosocomios carecen de medicamentos y de especialistas, como también de que sus equipos, tecnológicamente hablando, no los haya o, si existen, simplemente no los han puesto a funcionar debidamente.
Esto lo sabía Pablo Anaya cuando asumió el timón de mando de la SS, y lo solapó callando el contralor interno del sector salud.
Enfermos de sida morían porque no contaban con medicamentos suficientes para ser tratados. Y en el Cecan, los enfermos del pulmón prácticamente quedaban para morirse porque el broncoscopio neófitos lo trabajaban, ya que el experto que lo puso a funcionar, tras de hacer su rescate de las bodegas donde lo tenían abandonado, tuvo que salirse debido a que llevaba meses sin que le cubrieran un sólo quinto de sus percepciones salariales.
En el Hospital Civil, la sala de urgencias, atestada siempre de candidatos a ser intervenidos quirúrgicamente, con sólo ocho camas, se convierte en el viacrucis de enfermos y familiares de éstos, porque deben saber esperar días, semanas o meses, para conseguir una sala de operaciones.
En uno de los dos quirófanos del hospital faltaba un foco, que la dirección del nosocomio estaba imposibilitada para adquirirlo y, desde el centro, el sector salud oía pero no escuchó jamás los requerimientos materiales y de medicamentos en sus áreas respectivas.
Si las cuentas ahora no salen, se debe simplemente a una mala administración, porque contrariamente a tiempos idos, en el presente el Sector Salud reparte el presupuesto y el menor gasto lo cubre desde el cerro de Macuiltépetl, ya que en los nosocomios públicos, ni un clavo, un alfiler o una jeringa la pueden comprar, porque en sus bolsillos presupuestarios no hay dinero.
Dos figuras centrales tendrían que aclarar todas estas dudas, que son de pacientes, familiares de éstos y los médicos que fueron burlados en su quehacer por el SS, su ex secretario y el burócrata metido a contralor, uno dirigiendo y el otro callando, así de simple.
* EN SUS MARCAS,
LISTOS… ¡FUERA!
Sin duda, la jornada que se aprecia será tremendista, en mucho quedará bajo la responsabilidad de un árbitro, el IEV, desprestigiado como está, evidenciado no una sino numerosas ocasiones, y con el sello de que está para servir exclusivamente a un membrete partidario, usted puede adivinarlo.
Es un caso para Ripley, partiendo del origen en el sentido de que la maestra Carolina Viveros García había sido, hasta entonces, una honesta cuidadora de libros en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Veracruzana, y luego, ya metida en la facultad de leyes, escaló de secretaria a directora, por unos días, ya que le urgía en la realidad un currículum o trayectoria, para ser designada en el timón de mando del órgano electoral en cuestión.
La condición de ex universitaria generosa, con calidez y atención, sin tache, trabajo realizado con ética, se transformó cuando vinieron los golpes internos de extra-fronteras del IEV, lo que atrajo igualmente la atención de un público elector decepcionado, cuando tuvo que anunciar los escarceos que provocaron las distintas elecciones que ha debido o tenido que vigilar la señora Carolina.
El colmo resultaría cuando tres cabecillas de la plantilla de favoritos en la nómina del IEV, se dedicaban a grabar a sus compañeras mujeres asistiendo a los sanitarios y después subir las naturales escenas fisiológicas de aquellas a la internet y, de allí en adelante, el escarnio puro sobre la humanidad del big brother en los interiores del edificio del IEV.
Las mujeres agraviadas amagaron con denunciar los hechos ante instancias del poder judicial, pero la maestra les pidió una tregua que dura desde entonces hasta la fecha, no las corrieron, allí siguen, pero están sentenciadas a no pedir nunca más la intervención de la justicia; total, que hubo los juristas que le soplaron al oído de la titular del IEV que no procedía ninguna de sus denuncias, porque en realidad sólo sus chicos, auxiliares y consentidos, habrían actuado con morbo, pero sin causar mayores daños.
Le decían a la maestra: ¿Acaso habría alguien que nunca haya visto a una mujer haciendo una necesidad fisiológica? En aquella ocasión el hoy senador Héctor Yunes Landa opinaría algo similar, al ser cuestionado sobre el enfermizo ojo de los tres funcionarios del IEV, que grabaron y conservan en sus archivos personales las imágenes de sus compañeras trabajadoras en los sanitarios del órgano electoral.
El escándalo no pasó a mayores. Las colaboradoras del IEV finalmente se vieron obligadas a callar y seguir chupando la ubre del IEV.
Los funcionarios voyeristas salieron, pero volvieron a cobrar en el IEV, además de que en dos casos hasta les cubrieron los salarios caídos por el tiempo en que tuvieron que salir de la instancia. Uno de ellos se prestó de cuije en la impartición de la cátedra de Carolina Viveros García, en la facultad de leyes, donde la titular del IEV sigue dando clases sin asistir.
Empero, ya alista los cañones ante la oposición que será dura como nunca en el proceso electoral en puerta. Esperemos.
* BIEN POR LA CICLOVÍA,
PERO…HASTA CUÁNDO
El programa de ciclovía se realiza excelente, porque será para muchas generaciones.
La gente común y corriente, la que camina en la calle, o el padre de familia que carece de cualquier expectativa para acudir a instalaciones oficiales y rendir su punto de vista, sobre lo que está a su ver mal o bien de un propósito institucional, el proyecto puesto en marcha podría dar buenos resultados.
En donde la pregunta de los 64 mil pesos cabe elevar, es en relación al ciclista común que corre por nuestras calles.
Hasta antes de que se abordara el tema por parte del ayuntamiento, nadie absolutamente viajaba en vehículo de dos ruedas realmente por nuestras calles y avenidas….. Y es harto natural que no lo haga nadie, la ciudad es sumamente peligrosa, los automovilistas andan a velocidades que muchos consideran que tratan de matarse y los taxistas y autobuseros se convierten en el enemigo a vencer corriendo sobre el asfalto.
Un ciclista, realmente sólo tiene cuatro calles cortas que desembocan o rodean a los palacios de gobierno estatal y municipal, para poder ejercitar las piernas y poner sus cinco sentidos en la arteria pública, porque el resto de la topografía de la capital es prácticamente imposible para que un velocista de éstos pueda cubrirla. Las subidas simplemente contaditos las alcanzarían y a los cuatro costados la ciudad es subidas, baches, más baches y lo angosto de las mismas hace imposible que no corran algún riesgo.
Un recorrido montado en bicicleta, como lo hacía el gringo Roy los días domingo, era bueno, porque además avisaba al resto que en tal momento los ciclistas cruzarían nuestras arterias públicas, pero como un ejercicio con excelentes resultados, para el mortal que se atreve a enfrentar las montañas de esta localidad. Pero de eso, a constituir la bicicleta en un vehículo que pueda sustituir al coche o el taxi y el autobús, sin ser nadie expertos en la materia, coinciden en que resulta simplemente imposible.
Como deporte en domingo, por algunas rutas que tracen autoridades municipales y de tránsito, lo reconocerán algunos jóvenes que tienen bici o la alquilan. Lo suyo podría advertirse de la ciclovía, pero es una novedad que jala de momento. Esperemos.
Sobre todo cuando lo que realiza un trienio municipal como proyecto que pre
