60 Segundos: Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, 1968


* DANIEL PEREYRA, CARTA

Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

JOVEN PARA DIPUTADO

Si se cumple la premisa dictada por el líder Erick Lagos Hernández, en el sentido de que el PRI está en pleno proceso de renovación, Daniel Pereyra Sánchez se la ha tomado en serio y buscará este sábado seis su inscripción como precandidato a la diputación uninominal por el distrito de Xalapa.
Entusiasta, porque así se lo dicta la expectativa de ver democratizado al partido revolucionario institucional, el joven abogado de profesión, Pereyra Sánchez, advierte signos que alientan a suponer que en esta ocasión no serán los de siempre los elegidos.
Se arriesga el abogado a tratar de conquistar la bandera del partido ex aplanadora, porque a últimas fechas, sobre todo, su dirigente estatal ha advertido que en su instituto todos tienen las puertas abiertas, amén de subrayar que el cambio en sus filas es una realidad.
Fueron los dinosaurios, que ahora tratan de volver a cobrar nómina y fama, quienes hicieron sucumbir las victorias que no llegaron en procesos electorales de los últimos doce años a municipios y distritos electorales en el resto del país y aquí sobre tierras veracruzanas.
Daniel Pereyra ha sido eficiente funcionario en departamentos jurídicos y otras dependencias, lo mismo del gobierno del estado que en el ayuntamiento municipal de Xalapa, sobre todo en los trienios de Ricardo Ahued y David Velasco Chedraui, y hasta hace algunos meses prestó servicios en la dirección jurídica del ayuntamiento con la alcaldesa Elizabeth Morales García.
Tiene más de veinte años radicando en la ciudad, dice que conoce su problemática social y de carencias ancestrales en los servicios públicos y de infraestructura urbana.
Considera el abogado Pereyra que éste es un buen momento para el cambio; dijo igualmente que pretende las banderas del PRI, aunque otros membretes partidarios también le han ofertado alguna posición de elección popular.
Aclara que en esta aspiración no está solo, ya que diversos grupos y organizaciones políticas y sociales le han patentizado sus simpatías y enlista a dichos apoyos bajo las siglas del frente estudiantil revolucionario de Veracruz, al grupo Promover, Fatev-Cat, fuerza campesina, mujeres en movimiento, entre otras siglas.
Si se abre el PRI a un ejercicio democrático, Pereyra Sánchez considera estar entre los favoritos para obtener su abanderamiento en la justa por la curul ante el congreso estatal.
Cree que el pasado eso es y que los tiempos de modernidad reclaman un relevo de voluntades, que permita airear las ideas y ofertar rostros y cartas más frescos. Esperemos a que llegue el día de mañana.

* LUIS TOMÁS CERVANTES
CABEZA DE VACA, 1968

Uno de los más originales líderes del 68, fue precisamente Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca.
La gesta estudiantil que cambió en buena medida al inflexible sistema gobernante y que bajo la mano dura del presidente Luis Echeverría Álvarez ordenara la peor matanza que en el siglo XX se haya suscrito después del estallido de la revolución de 1910, contó numerosos dirigentes, pero pocos trascendieron en la vida posterior al movimiento y que hayan permanecido, como en aquellos fatales días, con sencillez, honestidad, pulcritud en el manejo de las cuestiones profesionales.
Uno de éstos, Cabeza de Vaca, al que los organizadores del movimiento en esta provincia azteca tenían necesidad de estar en contacto y recibir orientaciones desde la ciudad de México. Entonces no había celulares, tampoco internet, todo se transmitía a través del teléfono fijo y por supuesto el mimeógrafo.
Cabeza de Vaca era de los dirigentes que hablaba con el doctor Héctor Castañeda Bringas y el arqueólogo Roberto Williams García, dos de los cabecillas del movimiento en 68 desde las trincheras de éste, en el antiguo edificio de la facultad de filosofía, que se localizaba sobre la calle de Juárez.
La comunicación en aquel escabroso 68 se dificultada tremendamente. Los comunicados sobre lo que sucedía angustiaba nacionalmente a cientos de miles o quizá millones, tardaban siglos, y la matanza de Tlatelolco había descompuesto posturas, rostros y sensibilidades.
Mucho se hablaba aquí de los dirigentes nacionales del movimiento, pero sin duda dos entraban en el ánimo de los veracruzanos: Luis Perelló y Cabeza de Vaca, casi héroes o potenciales víctimas de la represión brutal con que los policías de Nazar Haro, dependientes de la Dirección Federal de Seguridad, habrían arremetido contra los dirigentes objetivamente visibles de esta lucha.
Al menos eso sostenían Bringas y Williams García, cada que se difundía como noticia procedente de la ciudad de México.
Hay que recodar que la televisión era sumamente cerrada, como ahora, y los periódicos estaban bajo estricto control del régimen. Lo que se sabía, se debía a los maestros y estudiantes que hacían viajes relámpago por carretera, para traer y llevar las nuevas de lo que ocurría en aquellos aciagos días.
El material informativo consistía en fotografías sacadas casi clandestinamente de la matanza y a través de pancartas elaboradas por estudiantes de letras, arquitectura y filosofía, sobre todo, que se distribuían rápidamente en todos los centros de estudio universitarios.
Empero, la cita del nombre de Cabeza de Vaca se hacía con un singular respeto. En la provincia se delineaba lo que seguía en la lucha, de lo mucho que comentaba, orientaba y decía el personaje que acaba de fallecer. Descanse en paz, un dirigente que durante y después del movimiento rigió su vida con la misma congruencia de siempre. Esto es lo que se sabía.

* DIPUTADOS COMO
TRAPECISTAS

La ciudadanía realmente no está de acuerdo con el éxodo de diputados, cuando se dejan tareas inconclusas y otras tantas ni siquiera se empezaron.
La contienda por diputaciones, cada tres años, lleva al borde del precipicio inclusive a tirios y troyanos. Como si fuera de por medio la vida, empero apenas son tres años a los que puede aspirar el legislador en funciones, ante un mundo complejo de problemas y, por ende, que están reclamando la creación de marcos legales y jurídicos que olímpicamente los diputados chambistas abandonan con cierto rasgo del importamadrismo.
No se va uno ni cinco, la suma alcanza los casi diez legisladores y la pregunta que surge entre la ciudadanía, es qué hicieron estos señores para que se merezcan la oportunidad, primero, de renunciar a la ubre legislativa y que ahora pretendan buscar el abanderamiento de partidos políticos, para buscar las alcaldías de sus pueblos, ranchos y municipalidades.
Así como se cortó con el fuero que injustamente gozaban los funcionarios públicos, incluyendo a los diputados, tendrían que acabar las diputaciones plurinominales, cuyo costo sigue siendo millonario para los depauperados bolsillos de una población que contribuye con el sostenimiento del fisco y, de paso, tal vez invocando la ética que no dejan ver los señores diputados para que concluyan tres años elaborando leyes, periodo para el cual fueron elegidos por sus coterráneos.
El papel de trapecistas políticos queda como anillo al dedo, con estos diputados alejados del sentir popular, de cuyo paso por las trincheras del Congreso sabe el grueso de la población lo que cien millones de aztecas hablan el idioma ruso.
Ahora se alistan uñas y ojos para conquistar alcaldías municipales, lo cual a la distancia puede resultar contradictorio, porque antes de que concluya su trienio, caso del estado de Veracruz, vendrá la elección de gobernador y de diputados federales.
Y es en este momento cuando la ciudadanía se pregunta si va a repetir la página de la historia político-electoral que se ha asentado como una práctica que de manera semejante, el electorado maduro, como es el veracruzano, sabrá si se inclina y emite su sufragio por políticos cirqueros o se decide por quienes hagan el compromiso de ser alcaldes y diputados de tres años completos, nada de retazos ni periodos inconclusos.
El cobro de facturas político-electorales está claro que se impone en los procesos electorales, con meridiana puntualidad, nadie puede ponerlo en duda siquiera.
Hay una ciudadanía no satisfecha fácilmente con lo que hacen los políticos y, más aun, si tienen o cobraron por hacer la chamba legislativa, de la cual poco o nada sabe una mayoría, habida cuenta de que el pueblo sigue siendo pobre, sin oportunidades laborales ni educativas ni culturales.

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