Reportajes: Levet se deslinda de la UV


Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

*Declina candidatura a rectoría de Universidad Veracruzana para lanzarse a la carrera priista

*Su reto es ganar 14 alcaldías y diputaciones en el distrito de Misantla

*Con Levet Gorozpe, el regreso de “los porros” a la UV

El 12 de abril el diputado local, Enrique Levet Gorozpe, dueño desde hace 18 años del FESAPAUV, el sindicato que aglutina a los académicos de la Universidad Veracruzana, UV, y líder del CONTU, que agrupa a 40 universidades del país, se deslindó de una suerte anunciada: en vez de continuar soñando con la rectoría, la pasión priista lo ha seducido.

Y, por tanto, ese día, en Misantla, protestó como delegado distrital del CDE del PRI para las alcaldías y el Congreso ante Manuel Ramos Gurrión, el enviado especial que entrara a la historia priista como el delegado tricolor que perdiera la primera gubernatura, en Baja California Norte.

A partir de la fecha, el priismo de Levet Gorozpe está fuera de duda. Está tocando el tinglado en 14 municipios de la montaña de Misantla. Incluso, y como se lo dijera Ramos Gurrión, le corresponderá recuperar la alcaldía. Trabajaré, le contestó Levet, “como en una torre de marfil”.


Así, el antiguo dirigente estudiantil de la facultad de Ingeniería de la UV ha tomado la misma decisión del secretario Académico, Porfirio Carrillo, quien la semana anterior declinara por completo a buscar la rectoría.

“Tengo otras prioridades académicas” dijo, aun cuando sus panegíricos hablan de pendientes de salud.

El caso es que Levet se convierte, de hecho, en el segundo aspirante y suspirante a la rectoría de la UV en cerrar el capítulo. El PRI, su partido que lo ha ungido como diputado y síndico, y efímero alcalde por un día del puerto jarocho, significa la razón de su vida.

En el camino a Itaca, Levet escuchaba el canto de las sirenas, igual que otros líderes sindicales que brincaron a la rectoría. Fernando Moreno, el penúltimo, en Colima, y quien recorriera el siguiente tramo: líder sindical, rector y gobernador.

Incluso, cuando apenas había tomado posesión como diputado local, Levet Gorozpe compró un ranchito con sus ahorros en el pueblo San Cenobio, en Manlio Fabio Altamirano, y luego enseguida lo rebautizó con el nombre de “San Cenobio de Fidel Herrera”, reproduciendo el modelo de quienes endilgaron el apellido de Gutiérrez Barrios al pueblo de Alto Lucero, la tierra bendita de Paquita la del barrio, aquella de “rata… de dos patas”.

Queda cerrado, pues, un expediente más en la UV para la rectoría. Y más porque semanas anteriores, en una junta estelar con otros líderes sindicales, Levet fue vencido por la pasión desordenada y delante de todos dijo al gobernador que necesitaba “un rector amigo”, anotándose él mismo.

Algo, sin embargo, ocurrió en la víspera del 12 de abril cuando Erick Lagos Hernández, presidente del CDE del PRI, lo enviara a Misantla como su político de confianza.

Ni hablar, los 8 mil maestros de la UV han perdido a un rector, pero han ganado a un líder priista que, acaso, reproduciendo el modelo de su héroe Pascual Lagunes Ochoa, perpetuo dirigente de TAMSA, seguirá en el FESAPAUV como el tlatoani para seguir recibiendo beneficios en cada revisión salarial.

EL REGRESO DE “LOS PORROS”

Y algo sucedió porque camino a la rectoría de la UV, Levet Gorozpe, “El papo”, había lanzado ya a sus contemporáneos para operar por abajo y arriba de las cañerías su candidatura académica.

Es más, si a Misantla fue enviado como delegado del CDE del PRI, se llevó como lugarteniente, igual que aquellos tiempos del porrismo en la UV con Roberto Bravo Garzón, a Cándido Navarro Ramírez, “El pato”, quien fuera líder en la facultad de Odontología en el puerto jarocho, alto, fornido, robusto, bueno para los madrazos.

Y es que ‘’El papo’’ había integrado, incluso, hasta su gabinete académico en la UV, llevando como secretario General Académico a ‘’El pato’’, académico, ex alcalde de Tlapacoyan, con un posgrado en Brasil, su cuaderno de doble raya.

Claro, en el búnker de sus operadores también figuran otros líderes y porros estudiantiles de aquellos tiempos, cuando desde la rectoría el doctor en Economía, Roberto Bravo Garzón, soñaba con la candidatura a gobernador, en abierta y reñida disputa con el subsecretario de Gobierno, Manuel Carbonell de la Hoz, cuyos jefes porriles eran Ricardo Olivares Pineda, “El ciego”, y Rubén Darío Mendiola, el director de Enseñanza Media que controlaba con el billete a los porros de la época.

Es más, cada quincena, Olivares Pineda (él mismo lo ha confesado) pagaba a los porros en la subsecretaría de Gobierno, con dinerito en efectivo.

Al lado de “El papo” trabajaban para la rectoría algunos de sus contemporáneos, entre ellos, los siguientes, y quienes lo acompañarían en el gabinete académico:

Uno: “El Ruso”, Augusto Zurita, el famoso lugarteniente de Gerardo Gallegos, uno de los operadores del rector Bravo Garzón. Incluso, “El ruso” tiene ahora una gran ventaja: está casado con una tía del gobernador Javier Duarte.

Dos: “El peri”, José Luis Peri Pérez, cuyo cuerpo de orangután impresionaba a la cuadra Xalapa de aquella época, pues entonces la UV era rehén de los xalapeños y de los jarochos.

Tres: “El chopo”, Gabriel Pérez Gutiérrez, quien hacía alianza con “El peri”, y a quien en la prehistoria, la alcaldesa Luz Carolina Gudiño Corro llamaba “El maestro Gabriel”.

Cuatro: “El yanqui”, Vicente Rodríguez.

Cinco: “El loco”, Juan Terán Medina, quien andaba en la vida estudiantil como cabildero y terminara como chalán y presidente del club de fans de Mario Vargas Saldaña, cuatro veces diputado federal y enemigo público número uno de Manuel Carbonell.

Seis: Miguel Serna, el líder de la Federación Estudiantil Veracruzana, FEV, carbonelista de hueso colorado, cuyo padre, Everardo Miguel, era dueño de 500 hectáreas en su feudo regional, Medellín, propietario además de la cantina “La Perla”, donde todos los líderes y porros se congregaban.

Siete: “Los cachuchos”, los hermanos Juan (qepd) y Jesús Rodríguez Tapia, quienes en su paso por la FEV inauguraron los automóviles repletos de armas de alto poder para intimidar a base de balazos a la disidencia estudiantil.

De acuerdo con las versiones, todos ellos ya estaban operando para que “El papo”, bueno para los madrazos en su tiempo estudiantil, llegara a la rectoría de la UV… a cambio de un cargo público los próximos cuatro años.

Una UV llena de (ex) porros.

Pero, bueno, “El papo” se ha deslindado de su, digamos, legítimo sueño, y ahora ha optado por la carrera tricolor.

En Misantla tiene el desafío más grande de su vida priista: ganar la elección en 14 municipios, con la estrategia electoral de “El pato” Cándido Navarro Ramírez.

Publicado originalmente en: http://www.blog.expediente.mx/nota.php?nId=3489#.UX6AzqLZbTo

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