60 Segundos: Peña Nieto, hace un año en Veracruz


Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

* PEÑA NIETO, HACE
UN AÑO EN VERACRUZ

Este 15 de mayo se cumplirá un año de que Enrique Peña Nieto llevó a cabo parte de su campaña política en las municipalidades de Misantla, Orizaba y Córdoba, en lo que sería una accidentada gira proselitista y que a la postre le otorgara el tercer lugar en dicha jornada, después de Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador.
La fecha es histórica, porque también circunstancialmente se festeja al magisterio que encabezó con todo su poderío la maestra Elba Esther Gordillo, hoy confinada en prisión, acusada de desviar recursos sindicales en causas ajenas del gremio y de delitos relacionados con la delincuencia organizada.
Bien, Enrique Peña Nieto tendría en Córdoba una ruidosa manifestación de apoyo por parte de campesinos sobre todo, 20 mil, para precisar una cifra que a la usanza del viejo régimen fueron acarreados de cuando menos cinco poblados aledaños a la ciudad de los 30 caballeros.
Peña Nieto tendría en Córdoba, sin duda, uno de los mítines con una concentración humana como pocas en el resto de la entidad, fraccionada entre simpatizantes y militantes de tres partidos políticos, PRI, PAN y PRD.
Peña Nieto se vio emocionado con tal demostración de fuerza campesina en su torno.
Se diría que con esa demostración, 20 mil votos se habían asegurado y que el triunfo del abanderado priista sobre tierras veracruzanas estaba más que garantizado. Al menos esa idea le vendieron los socios del viejo régimen al ex gobernador mexiquense en aquel momento.
Luego del conteo de los votos, la noticia se corrió como reguero de pólvora. El candidato del partido tricolor perdía la elección a manos de la panista Josefina Vázquez Mota. Y los operadores políticos buscaban culpables, pero no los encontraron fácilmente.
Lo que había fallado tenía que ver con la desviación de efectos propagandísticos o que alguien o algunos se embolsaron en detrimento de los campesinos, que nunca nada han tenido, y si fueron al mitin de Córdoba es porque esperaban una gorra, una banderita de colores, una mochila, algo que les hiciera sentirse orgullosos de ser socios priistas.
De 20 mil hombres del campo acarreados a esa magna concentración sólo hubo regalos para seis mil 800, lo que contrajo en un rictus de enojo a una mayoría aplastante contra la soberbia de los operadores priistas, quienes a la fecha de emitir su voto lo hicieron, sí, pero a favor de la oposición al PRI.

* PRIISTAS CAMBIAN
DE CAMISETAS TAMBIÉN

Hay un listado de socios priistas de toda su vida, que al no encontrar eco ni respuesta a sus aspiraciones en la maquinaria tricolor, igual están cambiando de colores partidarios, a semejanza de como lo hacen panistas y perredistas, total, la ideología es una presea costosa y pesada, pero que a nadie del electorado preocupa ni conmueve.
La ley en la materia observa que un aspirante a hueso de elección popular, podrá hacerlo siempre y cuando se enliste en las trincheras de un membrete partidario, menos no.
Cuando los membretes eran defendidos con el discurso y el honor de sus participantes, la política gozaba de alguna elegancia y consideración, empero sobrevino la generación de otras siglas y con ellas el trabajo de cirqueros políticos ha sido una constante, porque cuando un abanderado no gusta o lo dejan colgado de la brocha, se va con otra familia partidaria.
La comodidad de partidos políticos minoritarios es buscar la alianza con alguno de los partidos dominantes y así no desaparecen, aseguran su permanencia y siguen cobrando los presupuestos que emanan del erario público, razón de vida para los eternos beneficiarios que se dicen dirigentes partidarios.
Un ejemplo burdo lo encarna el Partido Verde, que sólo nunca gana una ranchería, pero hace el papel de ladilla del partido tricolor y consigue así su sobrevivencia, aunque sus amos y dueños gozan de las partidas de dinero público que la ley en cuestión les tiene asignadas a su sigla.
Cada tres o seis años, en las filas del PRI hay los perdedores frente a los propios socios priistas elegidos por sus capitanes, pero de alguna forma, la tranquilidad los hacía volver a la realidad y a saber aceptar y esperar no una sino dos, tres y muchas jornadas más de negociaciones entre capitanes, no tropas, que a la postre hacían más sólida a la familia del viejo régimen.
Escuela, dicen algunos, sobre todo, que logró muy buenos resultados en los tiempos del gobernador Rafael Hernández Ochoa, por caso. Porque había perdedores que reconocían de antemano sus nulas posibilidades de ascender a carteras del poder público, pero que desde la reserva del «talento nacional», sabían esperar a la oportunidad que solían llegarles de alguna forma.
Hoy la oposición podría decirse que está a la caza de huesos públicos y hombres que desecha el partido tricolor, los cuales, a la postre, se muestran obsequiosos y facilitos, provocando verdaderas horadaciones a la maquinaria que ostenta el poder, sobre todo en este momento en que todo cuanto hace a los programas sociales, luego del zipizape de Sedesol, se encuentran suspendidos, en espera de que las denuncias del PAN y el PRD lleguen al río.
Pero de que hay priistas que están cambiando camiseta con el PRD y PAN, los hay, en el norte, el centro y el sur del estado. Esperemos.

* SIN URIEL, PRD
PODRÍA DESAPARECER

Un mal necesario, en las filas perredistas, se llama Uriel Flores Aguayo.
Esto no quiere decir que el diputado federal sea un personaje insustituible, pero de tal forma condujo a las huestes del partido del sol azteca durante 20 años, que ahora cunde el pánico en sus trincheras, porque algo que nadie puede ocultar es que en esa institución partidaria los líderes no se formaron lamentablemente.
La victoria que en forma aplastante obtuvo Uriel sobre el PRI, tendría que ser más que concluyente y por añadidura consecuente para volver a jugar el líder Uriel por la municipalidad de Xalapa.
Empero, las huestes del partido que fundó o inventó el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, se encuentran altamente desorientadas. El partido de izquierda, como presumen los dirigentes nacionales, se han visto imposibilitados o rebasados, para que los veracruzanos puedan conformar un membrete sólido y creíble.
Más aun, porque en cada proceso electoral se entablan hacia los interiores del partido las peleas y combates verbales, que al final del día dejan un amargo sabor de boca en el resto de la población lo que, asimismo, le ha generado al membrete partidario su falta de credibilidad y la pérdida y renuncia de militantes y simpatizantes.
Su alejamiento de la sociedad es una verdad sin tache. Y por cuanto a sus desplantes ideológicos, nadie sabe a ciencia cierta, al menos aquí en Veracruz, cuál es su forma de pensar y de actuar, porque la defensa de las cuestiones que más afectan a la población, nadie las conoce y, por otro lado, su alejamiento de las cuestiones relacionadas con la ideología, le han acarreado sólo rechazos.
En cuestión de horas, el PRD busca y oferta sus banderas para ser ocupadas por candidatos que no es fácil localizarlos, como tampoco Uriel Flores Aguayo ha dicho esta sopa es mía.
Como legislador federal, se ignora cuál es su papel, lo único que trasciende de su trayectoria de perredista es que los xalapeños votaron en su favor, cuando el hartazgo había hecho presa suya a los electores y creyentes todavía de una participación en política de los libre-pensadores y demócratas, conforme a los días que corren, por su actitud de vida frente al resto, no más

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