

De 1999 a la fecha, han transcurrido ya los 12 bíblicos años en que fue implantado dentro de la Universidad Veracruzana un nuevo modelo educativo, posteriormente denominado MEIF (Modelo Educativo Integral y Flexible) siendo Rector el doctor Víctor Arredondo Álvarez, quien se desempeñara en importantes cargos dentro del SEP en el gobierno de Ernesto Zedillo y quien también estuviera en la ANUIES junto al doctor Rafael Velasco Fernández, destacado investigador en las ciencias de la salud y en farmacología.
No pretendo, y espero que el lector lo tenga claro, fabricar un debate en torno al MEIF que ya ha sido reprobado por propios y algunos extraños. Se bien de lo que hablo, pues tuve la oportunidad de figurar como maestro “facilitador” en el discurso inaugural del doctor Arredondo, en la Unidad de Humanidades de Xalapa, por invitación del Dr. Corzo y la maestra Jenny Beltrán Casanova, ideóloga del modelo.
Este modelo educativo, que no fue integral y menos flexible, fue aceptado al fin pero a regañadientes por la mayoría de la comunidad universitaria, y hubo un intenso proceso de negociación laboral para resolver el problema de cientos de horas académicas al reducirse el programa de estudios, e introducir “discutibles” cursos de computación, inglés y habilidades de pensamiento para todos, más las actividades estéticas y deportivas.
Quien conoce bien la problemática general de la Universidad Veracruzana, y por consiguiente del MEIF, es el ingeniedo Enrique Levet Gorozpe, quien conoce a la institución por dentro y hacia afuera, así como también a los grupos políticos de la misma. Haría un buen papel como Rector pues conoce la vida universitaria y ha sido un factor de concordia para negociar los avances académicos sin afectar lo laboral, lo cual es un logro en un sitio que ha estado avanzando sin deterioros.
Es claro que las elites dirigentes y favorecidas durante más de 12 años por la presencia de un grupo compacto universitario, se oponen a la posibilidad de que Enrique Levet sea postulado como candidato a Rector, puesto que ya se ha decidido, al parecer, quienes son los que van a figurar como “candidatos” para luego declinar y dejar la puerta abierta para el regreso de Arredondo.
En lo personal no albergo ninguna querella contra don Víctor, que me parece un hombre culto, mucho menos albergo quejas contra el actual Rector Raúl Arias Lovillo, quien es necesario decirlo, con frecuencia acepta una postura autocrítica acerca del funcionamiento universitario. Estoy de acuerdo de que nadie lo puede acusar de haber actuado contra la Universidad.
Lo que pasa es que en las sucesiones anteriores de Rector, un grupo numeroso de universitarios fuimos engañados en la posibilidad de una apertura democrática, con el proyecto de Rafael Arias, pues los señores de la Junta de Gobierno hicieron como que escucharon a la comunidad, y luego, todos los demás candidatos fueron declinando hasta que solamente dejaron a uno solo. La sensación de que alguien nos tomó el pelo, por mas diplomas o grados que pueda tener, no me deja dormir.
El doctor Emilio Gidi Villarreal tiene razón y el doctor Arredondo no debe aspirar a ser de nuevo Rector de la Universidad, y no por cuestiones de ley o de interpretación de hermenéuticas convenencieras, sino porque el modelo educativo de Arredondo fue un fracaso y porque su presencia en la Máxima Casa de Estudios sería perpetuar a un grupo o elite académica que ha copado los principales puestos de dirección desde hace más de 12 años.
