
*MUCHO MOVIMIENTO
EN TABASCO
Cayeron al bote los dos principales colaboradores del ex gobernador Andrés Granier Melo, del ramo de finanzas estatales, un secretario y una subsecretaria, y en el curso de este día se espera que comparezca el ex mandatario estatal, a quien involucran del manejo irregular de los recursos públicos, como son las deudas con los proveedores.
Obviamente, de lo que no hay pruebas es del manejo directo de los fondos públicos del anterior sexenio estatal, sin embargo el gobernador Arturo Jiménez reconoce que su régimen recibió una carga de deudas que alcanzan los 36 mil millones de pesos, lo que le implica necesariamente como primera autoridad del estado.
El ejemplo anticorrupción está en plena marcha y con éste, igual, hay cuando menos otras tres entidades del interior del país, donde se levantan denuncias en contra del dispendio en que incurrieron sus ex mandatarios. Los casos de Coahuila, Puebla y Oaxaca podrían ser la punta del iceberg y, de allí adelante, quién sabe.
Contra Granier Melo no hay ninguna orden de aprehensión, pero el ex gobernador, quien radica con todos los lujos en su residencia particular de Miami, dijo a los periodistas que viene a Tabasco con la intención de aclarar los puntos de las denuncias interpuestas en su contra tanto en la procuraduría general de justicia del estado vecino de Tabasco y por supuesto la PGR, para cuyos sabuesos, cuando menos hay cinco ex colaboradores de primeros niveles en aquella entidad metidos en el fango del saqueo indiscriminado con los recursos financieros de la entidad en cuestión.
Empero, se cuela la especie en el sentido que el antídoto o medida anticorrupción iniciada por el gobierno federal, va más allá de Granier y su pandilla en el estado de Tabasco, lo que se sabrá en los próximos días, semanas o meses, pero de que habrá bastante hilo de por medio para aclarar la madeja de hechos presuntamente delictuosos, ni hablar, pero se puede asegurar que el asunto rebasará las fronteras del estado de Tabasco, sin dejar lugar a ninguna duda.
*LA MATANZA DEL 10
JUNIO, SIN CASTIGO
La otra matanza, de la cual aparece como actor principal don Luis Echeverría Álvarez, ocurrió el 10 de junio de 1971.
En aquella ocasión, como en el 68, las protestas contra el régimen gobernante estaban latentes en las calles y principales avenidas de la ciudad de México.
Sin embargo, la respuesta del gobierno presidencial priista no se dejó esperar, pues con sus huestes policiales enfrentó a los manifestantes, segando la existencia igualmente de numerosos jóvenes que tan sólo se concretaron a protestar y rechazar la violencia cometida en su contra por parte de autoridades federales.
Sin embargo, ninguno de los halcones, sus jefes y por ende el presidente Echeverría Álvarez, recibieron el castigo de rigor y tampoco se condolieron con las víctimas mortales de este zipizape, que a decir suyo puso de relieve la nueva matanza, como ocurrió en el año 1971.
Dos guerras civiles prácticamente, las de 68 y posteriormente la de 71, a cuyos ejecutores la conseja popular denunció ante organismos defensores de los derechos humanos en diferentes partes del extranjero, sin que a la fecha se haya sabido siquiera de un exhorto, una recomendación o una condena al proceder de los ex de la presidencia de México, que como ocurrió con el propio Echeverría, no hubo el tribunal internacional que se atreviera a que rindiera cuentas.
No obstante que el registro de víctimas mortales rebasa los cinco mil casos, sin que jamás posteriormente LEA o alguno de sus funcionarios hayan sido citados siquiera ante los tribunales judiciales, cabe la certidumbre de que el pueblo dictó su veredicto, encontrando al ex presidente como autor intelectual de los crímenes cometidos masivamente.
La celebración última del 10 de junio en la ciudad de México, sirvió para que los diferentes grupos sociales, incluidos los anarquistas, dieran rienda suelta a sus reclamos y exigencias sin respuesta de parte de las instancias oficiales, que como se sabe, México ha sabido escabullirse de las sentencias que se imponen a los jerarcas que segaron la vida y las libertades de asociación y pensar de los hombres y mujeres libres del mundo. Al tiempo, pero los crímenes de lesa humanidad en un país como el nuestro, persisten en la impunidad.
* HARTAZGO CONTRA
GUERRA SUCIA
El hartazgo popular aparece como el posible antídoto de la guerra sucia que sin paralelo tiene lugar en la contienda actual por las curules locales y las 212 presidencias municipales.
Las campañas electorales no levantan y prácticamente están llegando a la mitad del mes de turno.
Al momento, los candidatos de los más diversos colores y sin ideologías realizan sus recorridos por las localidades que integran la geografía veracruzana.
Una lucha ideológica, no existe.
Lo que abundan son los choques verbales, que van desde la diatriba bizantina, hasta la acusación que se propone evidenciar que hay candidatos transas, otros rateros y un montón con cuentas bancarias por millones de pesos cuando todos saben que si de sacudir los bolsillos, pocos de los políticos podrían salvar el pellejo.
Empero, puede advertirse que ésta es la contienda más compleja y menos entendible de cuantas han tenido lugar sobre tierras veracruzanas.
La condena se generaliza hacia el partido tricolor, que de última hora compró las camisetas de panistas supuestamente importantes, pero a los viejos militantes del ex partidazo, la medida les ha sorprendido y causado estupor, asco y señalamientos, como el que corre de comunidad en comunidad en el sentido de que cientos de priistas votarán por candidatos del PRD y del PAN.
Sin embargo, esta guerra sucia la practican en la hora buena, prácticamente todas las siglas partidarias.
Luego entonces, no hay ideologías, sino acomodos que se proponen afianzar las victorias electorales que, igual, desde ahora huelen a sonadas derrotas y, sino, al tiempo.
Olga Lidia Robles, legisladora local, egresada de las filas priistas, se pronunció contra este tipo y sospechoso cambio de hombres y mujeres en las candidaturas priistas e inclusive pidió la renovación de la directiva estatal, diciendo que tales nominaciones no garantizan ningún triunfo electoral, pues los electores veracruzanos ni son enanos mentales, como tampoco unos tarados, que vayan como los borregos al son que toque el cencerro tricolor.
Las centrales obreras, quienes siempre han sido militantes del viejo régimen, igual, truenan contra el soslayo o haberlos ignorado lo altos mandos partidarios, porque tampoco socios suyos van en las planillas propuestas para ocupar los cargos edilicios, menos que vayan como aspirantes a curules plurinominales.
Grave es que las dirigencias partidarias asuman condiciones con las cuales se ignora el sentir de los sectores que militan por convicción las filas de los tres membretes más influyentes, el PRI, el PAN y PRD. Empero, la contienda que incluye una guerra sucia monumental, tiene con los cabellos erizados a las inmensas mayorías, que se niegan a creer que bajo tales banderas de violencia verbal y denuncias, la gente va a sufragar presurosa en ánforas electorales.
Propios y ajenos ventilan el hecho de que los partidos políticos están lejos de representar los caros intereses populares, lo que, en resumidas cuentas, sí les trae consigo el hartazgo sin igual en este tipo de eventos, pero más, que mantiene a todos con la irritación saliéndoseles por los poros de sus cuerpos y en contra de una profusa propaganda a base de fotografías, que a las mayorías tiene ya hartos. Porfavor.
