60 Segundos: Y la Junta de Gobierno, qué dice de campañas


Raul González Rivera
Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Jorge Luis Rivera Huesca
El investigador Rivera Huesca, sin duda se trata de un esmerado académico, pero con su declaración deja en peor escenario a los observadores, porque incita a que a la rectoría de turno coacciona o promueve a un aspirante, pero no da su nombre, lo cual, esto y un agua de tehuacán abierto a mitad del desierto, tienen la misma fuerza.

*ALTO DEL LUCERO,
«CUERNAVACA DE VERACRUZ»

(Por Raúl González Rivera)A casi 42 años de que el doctor César Rivadeneyra de Guevara, uno de los hijos ilustres de Alto del Lucero escribiera una monografía que queda allí como repaso de la historia violenta que acompañó durante los siglos XIX y XX a esas tierras que se sitúan entre Xalapa, Naolinco,Misantla y Actopan, lectura que deja un sabor diferente porque el autor hace un recuento, que hacia el año de 1972 en que hace su narrativa, debió causar algunos estragos en las herencias de muchos de sus actores todavía vivientes.
A decir del doctor Rivadeneyra, quien ejerció su carrera de médico en su terruño, pero igual en esta capital, el nombre real de su tierra es Alto del Lucero Pacheco, antigua Citlalitlan, «lugar cerca de la estrella».
Cuentael autor que los fundadores del lugar escogieron bien un nombre prehispánico, tal vez porque alguno de aquellos conocía la lengua náhuatl y tradujo del antiguo nombre que los totonacas dieron al lugar, siglos antes de la llegada de los españoles, y que era «Citlalitlan».
Al abordar las enormes bondades y riquezas naturales que adornan a estas tierras, César Rivadeneyra, en la época en que redactó su monografía, retaba a que si alguna autoridad de turismo hiciera justicia a Alto del Lucero, tendría que ser la Cuernavaca de Veracruz, donde se conjugan los climas, la vegetación, los animales de caza y la exquisitez de sus comidas.
Sin embargo, 40 de sus 63 páginas las dedica a narrar la historia criminal que de siempre acompañó a dicha tierra, citando a las bandas de asesinos más influyentes de la región, atribuyendo a lo marginado de la región, a la cual se llegaba en avioneta partiendo del aeropuerto El Lencero; a pie, haciendo una caminata de 18 horas partiendo de Xalapa.
Toda una odisea, hasta poco antes de que don Fernando Gutiérrez Barrios ordenara la construcción de su carretera. La creación de las guardias blancas y los apellidos de los Salas, los Vázquez, los Armenta y los Montero, destacan por sus actos de alta criminalidad durante toda una época.
Destacando, por obviedad, el asesinato del gobernador electo Manlio Fabio Altamirano, de quien el autor de la obra dice textualmente, que en el año de 1936: «haciendo una gran campaña política para lograr el triunfo total, en Misantla prometió que lo primero que haría al tomar posesión, sería repartir la hacienda de Almolonga», acto con el que, dice Rivadeneyra, el político rubricó su sentencia de muerte.
Y fue más allá, al mencionar que el asesino material fue Rodolfo Valdés, alias El Gitano, quien el 25 de junio de 1936 se apersonó en el café Tacuba, de la ciudad de México, en donde acribilló con su pistola reglamentaria calibre .45 al gobernador electo Manlio Fabio Altamirano.
Muriendo así –recalca el autor del libro–, las esperanzas de justicia de miles de veracruzanos. Hasta aquí.

*Y LA JUNTA DE GOBIERNO,
QUÉ DICE DE CAMPAÑAS

Y la junta de gobierno, qué dice de las campañas proselitistas querealizan sobre todo algunos aspirantes al cargo de rector de la Universidad Veracruzana, con tintes partidarios obviamente, cuando se supone que los intereses de la máxima casa de estudios son lo más elevado en el concierto de las cuestiones público-administrativas y sociales y culturales.
A semejanza de cuanto hacen los candidatos de partidos políticos, en un contexto que nadie cree ni tiene confianza, se está convirtiendo la arena del debate que debiera ser cultural e intelectualmente, en la carrera por rectoría de nuestra máxima casa de estudios.
A ciencia cierta, nadie sabe de dónde partió la instrucción para que los candidatos anden a la caza de sufragantes, como en cualquiera de las municipalidades charras del grueso de regiones estatales.
Siendo que, a ciencia cierta, ninguno de los aspirantes podría ser reconocido a cabalidad por el grueso de los alumnos y académicos de la propia universidad. Inclusive es posible que a pocos o ninguno le interese a fe ciega, quién vaya a ocupar el principal sillón de las lomas del edificio que ocupa la rectoría.
Sin embargo, hay alguna necedad que definitivamente nada tiene que ver con la lucha por el elevado cargo de rector. Y menos aun, que sus enviados anden de aula en aula y oficina y oficina, pidiendo el voto de sus correligionarios, socios y cómplices, al grado de que algunos de los propagandistas se auto-anuncien ya como parte de los equipos de trabajo de algunos de estos prohombres por el poder y el dinero universitarios.
Todo esto, como si los señorones de la Junta de Gobierno fueran la viva imitación de los Beltrones, los Madero o los Zambrano.
Empero, lo que a los verdaderos universitarios alarma, es que al respecto la junta, sin intervenir en las ambiciones de uno y otro aspirante, no digan algo o refieran que efectivamente se trata de un evento universitario, no de grillos ni políticos de sindicato, barriada o ranchería.
Los enviados para irrumpir en la esfera gremial y estudiantil, deben frenar sus ímpetus, porque seguramente los mítines, manotazos, advertencias y amenazas no serán consistentes en el ánimo y, se presume, el carácter intelectual, libre y de superioridad, bajo el cual se mueven los miembros de la junta de gobierno, órgano que, en este sentido, en el mejor de los casos elegirá no al que da más sombrerazos, sino al hombre o mujer que está reclamando el futuro que es el presente de nuestra máxima casa de estudios.
Por supuesto que la comunidad universitaria permanece más a la expectativa.
El investigador Rivera Huesca, sin duda se trata de un esmerado académico, pero con su declaración deja en peor escenario a los observadores, porque incita a que a la rectoría de turno coacciona o promueve a un aspirante, pero no da su nombre, lo cual, esto y un agua de tehuacán abierto a mitad del desierto, tienen la misma fuerza. ¿No le parece?

*HAY MARIGUANOS EN
TODOS LOS SECTORES

Ahora que la moda es hablar de la mariguana y su expectativa porque los flamantes legisladores federales hagan su papel aprobando o negando su legalización –se supone–, que para usos medicinales y, por qué no, el consumo en bajas cantidades de los adictos que existen en el país.
Sin embargo, para alguna de las autoridades gubernamentales, como puede ser el sector salud a nivel nacional, en su difusión como una adicción maldita, ha estado haciendo público en la televisión un anuncio alusivo a la prohibición que debe ocurrir –según el aviso– pero se aprecia a un grupo de jóvenes greñudos, vestidos con chamarras y camisetas viejas, otros más raídas y los rostros de los participantes en una orgía de humo inhalado por fumar la yerba verde.
Dichos individuos, hombres y mujeres jóvenes, pintados sus rostros, pelos amarillos, verdes y rojos y tatuajes, con sus oídos perforados por los clásicos aretitos, pero en franca alusión a los rebeldes sin causa o algo parecido, cuando el consumo o las adicciones tienen lugar en todos los círculos sociales y económicos. ¿O alguien del mundo empresarial y artístico, podría fácilmente chisparse de esta hecatombe en la salud humana?
Es cierto que no precisamente los más pobres, desempleados y sin escuela, sean los consumidores por excelencia.
Quienes fuman la mariguana corresponden a todos los ámbitos del dinero y la cultura.
No son precisamente los vagos, malvivientes y raterillos únicamente. Lo sabe Vicente Fox, el más inculto político de todos los tiempos en este país, al buscar su legalización porque inmediatamente sembraría mariguana y abriría establecimientos en donde vendería mariguana a consumidores y adictos, sin duda.
Se invoca a países donde se siembra y cultiva mariguana para el consumo humano, como Holanda en Europa occidental, pero no se repara en que se trata de un lugar donde los índices de educación incluyen a poco más del 90 por ciento de sus pobladores, es decir, el consumo se da en la medida de la capacidad intelectual y preparación de dichos extranjeros en una nación desarrollada. En países latinoamericanos, el fenómeno no se da ni habría las condiciones para proceder a hacer una autorización semejante.
Ciertamente, el común de consumidores de enervantes callejeros, abundan en nuestras calles y parques púbicos, son los más visibles, objetivamente, pero en los núcleos de población exquisitos, igual algo semejante sucede, ni duda, pues de otra suerte los empresarios de la droga no serían tan inmensamente ricos.
Empero, pensar o suponer que hay que legalizar la mariguana, es de verse con una profunda reflexión. El mexicano es un pueblo mayoritariamente pobre, sin los avances en la ciencia y la educación que gozan los pueblos más desarrollados del planeta tierra.
México ya tiene suficiente con ser primero a nivel mundial, por la cantidad de obesos o gordos, amén de los saldos en cuanto a sidosos, diabéticos y el resto cargando con todos los padecimientos habidos en el cuadro de las enfermedades, que como epidemia afectan a la población generalmente estresada de la nación, constante estrés en la nación azteca.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.