El conflicto magisterial no concluye.

(Por Raúl González Rivera) Los maestros están replegados en las cercanías del monumento erigido a la memoria de la Revolución Mexicana.
Los defeños, sin consentirlo, tampoco han dicho no a más protestas, plantones, marchas y reclamos desde la explanada del zócalo capitalino.
La movilización de la CNTE se ha nutrido con siglas gremiales de otras organizaciones sindicales y de trabajadores.
Turistas, viajeros y visitantes nacionales y del extranjero observan con melancolía los días en que podían caminar a placerpor las calles del casco histórico capitalino, sin la estrecha vigilancia policiaca de estos días.
En ciudades del interior del país se aprestan para continuar su lucha contra los efectos de la reforma educativa.
Policías antimotines y mujeres uniformadas también de guardianes, vigilan cuatro calles antes del zócalo, con sus escudos por delante, dando un espectáculo nada grato a la mirada de los curiosos.
Y en torno al zócalo aparecen los temibles policías federales, dando la imagen de una ciudad secuestrada o al menos su corazón, punto de reunión de todos, con un blindaje que hace consentir también la idea de que los sabuesos se inventaron para reprimiry se pagan sus salarios con dinero de los contribuyentes, y que sus gobernantes se sostienen no por su discurso ni credibilidad, sino por la protección que les proveen los cuerpos de seguridad.
Propio lo anterior, de los estados de dictadura y no de los demócratas.
En la provincia se refleja con el retorno a clases, también el enojo de los maestros que de la CNTE y el resto de las siglas gremiales, se propondrán no permitir que nunca más líderes charros los representen.
Inclusive corean o cantan en sus centros de trabajo: «Callejas callado, sólo será diputado».
Y lo suyo ocurrirá en las oficinas de las secciones 56 –que aunque la hayan convertido en una jaula de acero, en eso quedará–, o como en la 32, hasta donde igual los maestros federales se decidirán como gremios pero ya sin los actuales dirigentes, porque en reuniones y sesiones han coincidido en que aquellos se vendieron al mejor postor y que en este caso la causa de los docentes sigue pendiente en las futuras horas de lucha en contra de quienes se han ganado el mote de ser viles verdugos.
*CONSULTA AL PUEBLO,
SÓLO EN LAS DEMOCRACIAS
Una consulta popular se puede esperar enuna Alemania donde la señora Ángela Merkel consigue su tercer mandato.
Pero en un país como es el México del siglo XXI, quién sabe.
En una megamarcha realizada el domingo último en la ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador demandó que por ser de interés nacional el tema de los energéticos y particularmente el petróleo, que se lleve a cabo una consulta popular para saber si los mexicanos prefieren o no la privatización de Pemex.
Antes, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano habría anunciado que reunirá el millón y medio de firmas que la ley exige, para poder demandar una consulta sobre la aceptación o no a la reforma energética.
Lamentablemente, los partidos políticos poco dicen de la problemática que entraña el negocio con el oro negro, única divisa para poder salvar de la debacle económica en que se desenvuelve el país, desde que en 1993 sustituyera su vida económica independiente por su ingreso a la globalización vía el TLCAN, bajo la promesa de que ingresarían a México en un corto lapso al selecto grupo de ganadores del nuevo orden mundial.
Hastaun estudiante de la escuela de economía sabe que el proyecto de neoliberalismo económico fracasó rotundamente, lo que trajo, entre otras cosas, la derrota electoral del PRI en las elecciones del año 2000, con la unción del PAN y Vicente Fox al máximo poder, el cual sólo consolidaría el sistema gobernante a cargo de los partidos políticos amantes bajo la sigla del PRIAN, sin un proyecto de gobierno ni plan de desarrollo que haya satisfecho a los mexicanos en su combate al hambre, desempleo, su desencanto y desesperanza.
Dos consultas están siendo solicitadas al régimen federal con un objetivo: la no privatización de Pemex y que se modernice su infraestructura, pero sin vender en pedazos o toda su membresía a los gringos que están expectantes como perros de caza.
*12 MIL MILLONES Y LAS
DESPENSAS NO ALCANZAN
El presidente Enrique Peña Nieto confesó o confió en que 12 mil millones de pesos no alcanzan para resarcir los daños causados por Ingrid y Manuel, así como también la ayuda humanitaria que de manera fluida los mexicanos común y corrientes les están haciendo llegar a los necesitados, aun sincobrar salarios fuera de lo común ni con los aumentos autorizados por el Congreso, están haciendo llegar a los necesitados, porque de otra suerte éstos estarían adelantando el final de sus días.
La tragedia ya enlutó a más de 120 hogares de cuando menos ocho entidades del país, en donde las aguas generadas por las torrenciales lluvias exponen sobre todo a los políticos, que olvidaron levantar muros de contención, construir presas, abrir caminos seguros y despejar zonas de riesgo para cientos o miles que murieron sepultados bajo montañas de lodo y tierra.
Por supuesto, el caso no es privativo de Guerrero y sus cientos de comunidades hundidas en el agua, también el fenómeno y el olvido de instituciones y hombres públicos se fundieron en la debacle que acompaña a cientos de miles de personas, sus hogares destruidos y sin que el Fonden le dé fondo a los millonarios recursos que almacena en sus alforjas, pero que nadie dice a ciencia cierta cuándo van a ser invertidos.
Sobreviene el dejo sentimental, con la ayuda que fluye copiosa por parte de los mexicanos de todos los niveles sociales y económicos, consistente en despensas con víveres, cobertores, toallas femeninas y otros artículos de uso personal, pero resulta que ya en numerosas poblaciones los afectados están diciendo que los apoyos ya se acabaron y ya no llegan más.
Luego entonces, de qué se trata. La urgencia es terrible y la ayuda no es suficiente. El gobierno, a través de sus interlocutores, dice y promete, pero a ninguno se ve con las botas metidas en el agua y el lodo. Su fotografía pasa, o al menos es la que hacen publicar, pero cuando están de pie o sentados, debatiendo entre varios quién sabe qué sobre las llamadas mesas de trabajo, en tanto los necesitados de todo comienzan a impactar y dar muestras de desesperación y encono en los necesitados, porque simplemente el auxilio para calmar su sed y hambre no llega.
Siendo que quienes sufren las consecuencias del surtido, no precisamente rico, porque es devastador, siguen a la espera de soluciones rápidas y eficaces, porque lo que se lee en los periódicos y se difunde a través de la televisiónno escapa a ser sólo un capítulo más de la telenovela diaria, en la que se ha convertido desde hace mucho la tarea pública y más cuando se trata de asuntos relacionados con el olor a tragedia, a muerte, incertidumbre, porque el «yoismo»de los políticos es rebasado visiblemente por la secuela del dolor humano, que queda sin alientos ni apoyos.
