La Masa y el Poder Gremial


 

 Fotografía de  Irene Arceo, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Fotografía de Irene Arceo, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Tiene sus variantes la percepción  de la sociedad  acerca del  movimiento de  los estoicos   maestros CNTE-SNTE  que  se dilata  rumbo al fin de año, sin que  se vislumbre  una solución a sus problemas planteados ante las instancias gubernamentales   quienes al parecer, le apuestan al  agotamiento anímico  de los manifestantes, antes que  una negociación justa.

Los sectores  pro gubernamentales y empresariales obviamente están  sumamente irritados por  tanto  caos  citadino, pérdidas  económicas y  trastornos viales provocado por la masa  magisterial y sus  adeptos, pero hay un grueso de la población común y ordinaria que simpatiza profundamente con  el  movimiento   político-social  que a  querer o no, ha puesto en jaque al  gobierno federal,  al de la Ciudad de México y  al de Veracruz.

Emotivamente hay en el inconsciente colectivo mexicano  una admiración  ante  la capacidad de  resistencia demostrado por el gremio magisterial en protesta,  habida cuenta de que   estamos acostumbrado a que en este país, todo  queda finalmente  en  fintas o  amagos,  pues  conocemos  de sobra que  los arreglos  y negociaciones  son con  dinero, prebendas, canonjías  y concesiones o presiones  en lo oscurito, es decir: flojitos y cooperando.

Sólo que,  mantenerse en paro es precisamente el leitmotiv de este movimiento.  Debido a las circunstancias propiciatorias de  instaurar un nuevo liderazgo magisterial  nacional que aglutine y fortalezca  a los  dirigentes  incrustados desde hace tiempo en  la  gigantesca  estructura  magisterial  que  hoy une  inopinadamente  SNTE -CNTE  y tiene ante sí el  inmenso paquete de  renovar  la esperanza del gremio  de maestros que  clama por un líder  o dirigente que guíe  sus pasos y su destino, y que  les garantice la utopía de seguridad laboral   en su  entorno. Esa es la característica  de la psicología de masas   que no  entienden  los gobiernos  “de la prosperidad”.

Hay que señalar además,   el error  garrafal del gobierno federal de dramatizar alocadamente  la defenestración y encarcelamiento -por enriquecimiento ilícito, delincuencia organizada, lavado de dinero y desvío de recursos del SNTE- de la maestra Elba Esther Gordillo, quien hasta el día 26 de febrero de 2013 encabezara a dicho sindicato. El sorpresivo  operativo  se realizó, sin antes colocar   un sustituto   de esa misma ralea, pero  domesticado al fin, para que aprobaran las reformas  educativas propuestas.

Peña Nieto pudo haber copiado   al  ex presidente  Carlos Salinas de Gortari    quien   en 1989, aprovechando una movilización de maestros disidentes del sindicato,    desplazó vergonzosamente al líder moral  del SNTE, el maestro Carlos Jonguitud Barrios y  lo obligó a renunciar,  encumbrando inmediatamente  -en su lugar- a  su  antigua partidaria y amiga,   Elba Esther Gordillo,  quien    agradecida y comprometida  por la  inmensa concesión de poder de parte del mandatario, dijo si a todo y ahí se mantuvo poderosa y corrupta por muchos años. Cabe señalar  que  Jonguitud ya había usado ese   mismo método  perverso  en contra de su antecesor   el echeverrista  Manuel Sánchez Vite….

En medio de la masa, se tiene la impresión de estar gravitando como un objeto actuante y vivo, pues la masa opera en sus integrantes una alteración total de la conciencia, en un hecho tan decisivo como enigmático

Si  el escenario del gremio magisterial   es complicado actualmente, es  debido a la atomización  de las  corrientes ideológicas  y políticas  que  tomaron  distintos cauces  con la desaparición de  la maestra Gordillo que  controlaba  mafiosamente  ese sector.  Luego entonces, muy   poco puede hacer el  nuevo   “líder” sindical  Juan Díaz de la Torre, sucesor de  Elba Esther, elegido  la madrugada  del  28 de febrero pasado, por   unanimidad de  los 300  miembros del 36 Consejo General del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Y es que  Juan Díaz  es  un profesor normalista de Jalisco, hombre de  total confianza de Elba Esther Gordillo,   ya que el  8 de junio de 2011, ella le otorgó el puesto de  secretario general del sindicato, pensando en que sí por alguna razón,  dejaba el cargo,  él se encargaría de mantener la unidad entre los agremiados y evitar fracturas. Es más,  Juan Díaz fue  secretario general del Partido Nueva Alianza en 2005, cuando el PANAL  obtuvo su registro. Después pondrían ahí a  Jorge Kahwagi.

Por su parte, los  artífices y conductores del  movimiento de la CNTE,   que inició en Oaxaca, se fue al DF y  replicó  en  otros estados de la república , incluido Veracruz,  donde ya  derivó  en Movimiento Magisterial Popular Veracruzano “replegado tácticamente”,  es  representado  por  dirigentes  emergentes    que:  o  prueban suerte en la política sindical  o andan  a la caza  de  legitimidad y  en  busca de representatividad,  a fin de  ser tomados en cuenta por las  difíciles  y elusivas autoridades gubernamentales como Mota o Erik y sus  ineficientes subalternos. Ante la falta de política ha tenido que entrar la fuerza pública.

El paro  magisterial en Veracruz    nos  hace   evocar  el concepto de “masa”  que siempre fascinó a   Elías Canetti desde una doble perspectiva: como fenómeno que atrae, y  como espacio donde el YO queda diluido y sujeto a las manipulaciones del  vanidoso y  persistente poder gubernamental.

En su obra  Masa y Poder, el escritor y pensador en lengua alemana, premio Nobel de Literatura en 1981,  describe la emoción que  provoca en los  seres humanos   la imagen de la multitud: atracción física y  ese deseo intenso de integrarse, al margen de toda reflexión, consideración o  dudas que impidan dar el salto definitivo.  En medio de la masa,  se tiene  la impresión de  estar  gravitando como un objeto actuante y vivo, pues  la masa opera en sus integrantes una alteración total de la conciencia, en un hecho tan decisivo como enigmático.

Sólo inmerso en la masa puede el hombre redimirse del  temor al contacto con lo desconocido. Se trata de la única situación en la que este temor se convierte en su contrario. Cuando un cuerpo se estrecha contra otro cuerpo, afecta su constitución anímica: se identifica, protege, se le percibe de la misma manera en que uno se percibe a sí mismo. De pronto, todo acontece como dentro de un cuerpo.  Una vez que uno se ha integrado  a la masa no  se teme su contacto, sino se busca, se pertenece, porque en  este caso ideal, todos son iguales entre sí. Ninguna diferencia cuenta, ni siquiera la de los sexos..

Acaso sea ésta una de las razones por las que la masa procura estrecharse tan densamente. Cuanto mayor es la vehemencia con que se estrechan unos contra otros, tanto mayor es la certeza con que advierten que no se tienen miedo entre sí. En virtud del terror a ser tocados por lo desconocido, nos acuerpamos  para conseguir un fin, un objetivo. El alivio que se propaga dentro de ella  alcanza una proporción notoriamente elevada en su densidad máxima.

Porque la vida está hecha de distancias,  la masa  nos atrae y repele por igual. En los capítulos   que   Canetti dedica al tema del Poder, se  refiere  al proceso por el que los sometidos a un sistema de órdenes o de poder pueden- llegado el caso- tratar de invertir la situación, rebelándose contra los que sienten como sus opresores e intentan  manifestarse unidos.

Decía Canetti: “Si las gacelas tuviesen religión, si el león que les persigue fuese su Dios, para saciar su avidez le podrían entregar una gacela  por propia iniciativa. Exactamente eso es lo que ocurre entre los  humanos. Del estado de miedo masivo deriva  el sacrificio  casi religioso que   busca   detener  la carrera y el hambre del peligroso poder. Algo se deberá dar a cambio.

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