Guadalupano botín energético


Por Francisco Blanco CalderónFrancisco Blanco Calderon

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La aprobación de la Reforma Energética se aproxima. Se prevé para el próximo doce de diciembre, día de la aparición de la Virgen de Guadalupe. Día religioso de fiesta nacional. Casi inicio del periodo vacacional de universidades y centros educativos superiores y de trabajadores de empresas principalmente públicas. Es decir, con la intención de reducir la participación social y las movilizaciones masivas. Para ello el Senado de la República se ha atrincherado grotescamente.
El pronunciamiento del PAN por no salirse del Pacto por México, garantiza la mayoría legislativa del congreso en ambas cámaras. Mientras el PRD, no chuchista, hace la finta de su retiro mediático. El acuerdo es mañoso. El PRD aprobó la reforma hacendaria que será un paliativo para que el país se agencie de recursos, al perder los ingresos del petróleo, al mismo tiempo que hará el papel de opositor a la reforma energética y así permitirle al liderazgo de Cárdenas para reducir la inevitable deserción masiva al constituirse MORENA en partido político.
Mientras que el PAN lo haría con la energética, no solo por su vocación empresarial, sino para convertirse en socio de los 100 mil millones de dólares anuales de aprobarse dicha reforma, según denuncia AMLO. Por ello desaprobaron la hacendaria para quedar bien con dicho sector. Ya desde hoy el PRI tiene asegurada la mayoría para aprobar la reforma, con el PAN, Verde, PANAL y los Chuchos desde hoy insurrectos.
“Entrega total a la IP de energéticos y electricidad, meta del PRI y el PAN (titular de la Jornada. 30/nov.2013).
A la IP extranjera se le adjudicarán las obras, como será el caso de la ampliación portuaria. Mientras que a las constructoras nacionales se le darán migajas. Las trasnacionales ya tienen contratados a mexicanos a su servicio, exdirectores de PEMEX y exsecretarios de Energía. El empresariado nacional se quedará “como el chinito, nomás milando…”.
El Pacto está listo a desaparecer, como ya fue anunciado por el mismo PRI, ya que su cometido se ha logrado al aprobar todas las dichosas reformas estructurales que tanta frustración causara a los panistas Fox y Calderón. El Pacto no tendrá razón de seguir siendo. El mismo Peña Nieto presume las mayorías obtenidas. Pese al berrinche perredista, más “falso que un billete de cincuenta centavos..” (Enrique Galván Ochoa. Dinero. La Jornada). Relación partidista incestuosa no cabe duda.
La Reforma pretende legalizar la privatización energética iniciada desde fines de la década de los ochenta. Hoy se pretende formalizar con modificaciones a la Constitución Mexicana en sus artículos 27 y 28. Acción totalmente inconstitucional por el absoluto desconocimiento jurídico de nuestras autoridades y dirigentes partidistas. Ambos artículos están impedidos de ser reformados o modificados por ser estratégicos de la Nación.
El término estratégico proviene del “lenguaje de guerra”, por ser propiedad de la nación, de preservar para el uso público los bienes de la Nación y ni nadie podrá cambiarlo.
“Los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución en materia de petróleo e hidrocarburos contienen cuatro principios:
1) El que señala la propiedad originaria de la nación sobre las tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del territorio nacional, la que tiene el derecho de transmitir su dominio a los particulares para que éstos constituyan la propiedad privada.
2) El del dominio directo, inalienable e imprescriptible de la nación sobre todos los recursos naturales del subsuelo, incluyendo los hidrocarburos.
3) El de la explotación directa de los hidrocarburos por parte de la nación, en consecuencia la prohibición expresa de otorgar a particulares concesiones o contratos en la materia, según lo disponga la Ley Reglamentaria.
4) El que expresa que los hidrocarburos y la petroquímica básica constituyen un área estratégica de la economía nacional, y que el sector público las tendrá a su cargo de manera exclusiva”. (Mario de la Cueva, Derecho Constitucional).
Para De la Cueva, la “Constitución es la norma jurídica fundamental que contiene los principios básicos de la estructura del Estado y sus relaciones con los particulares… Es muy importante que en el debate nacional sobre el petróleo y los hidrocarburos no se engañe con las palabras”.
“Así, por ejemplo, debemos recordar que la “rectoría del Estado” fue un concepto utilizado por Carlos Salinas para transformar las actividades “estratégicas” del Estado —exclusividad del sector público— en “prioritarias” —abiertas al sector privado—, y justificar con esas palabras la privatización masiva de empresas públicas durante su gobierno”.
La presión que las grandes empresas mundiales del petróleo y las instituciones financieras internacionales están ejerciendo sobre los hidrocarburos mexicanos. Ven a nuestros recursos como botín, como parte de su área estratégica, como una ventana de oportunidad para consolidar dominios geopolíticos, y no al mercado, como presumen decir.
Algunos medios y analistas nacionales no suelen ocuparse de esos temas. Lo único importante para ellos, en su estrecha visión de la realidad. Que los intereses petroleros mundiales se instalen y controlen los recursos del país con propósitos que van más allá del mercado mundial.
El petróleo es estratégico para México y se debe impedir a toda costa que sean los mismos mexicanos los que lo entreguen como el sindicato, los gobiernos panistas y sobre todo Carlos Salinas y sus secuaces: Pedro Aspe, Córdoba Montoya y Fernández de Ceballos, y la nueva versión del salinismo con Peña Nieto, Videgaray, Losoya y Coldwell, todos ellos a la expectativa para el saqueo de la riqueza nacional.
El Padre Miguel Concha recordó que el 9 de enero de 1981, el Estado mexicano aprobó el Pacto Internacional de Derechos Económicos, sociales y culturales, que en su artículo 1° establece: “Todos los pueblos tienen derecho de la libre determinación, para el logro de sus propios fines todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia”.
Porfirio Muñoz Ledo, a su vez declaró que “la Reforma Energética representa un carácter indudable de retroceso, el abandono de un proyecto nacional: la conversión del Palacio Nacional en un bazar de contratistas. Su exposición estuvo enfocada en demostrar por qué esta reforma traiciona los principios fundamentales sobre los cuales reposa el Estado mexicano.
Explicó que el Constituyente Permanente (Cámara de Diputados, Cámara de Senadores y los Congresos locales) no tiene facultades para modificar los artículos 27 y 28 constitucionales como lo plantea la Reforma Energética, pues la propuesta del ejecutivo abandona el espíritu original de estos artículos al destruir la Constitución y el constituyente carece de esta facultad”.
El Constituyente Permanente está conformado por el Congreso de la Unión y las cámaras locales, y para modificar ambos artículos constitucionales será a través del Constituyente Originario que la proclamó en 1917, a menos que se convocara a otra Asamblea Nacional Constituyente que autorice dichos cambios. La razón es simple.
Muñoz Ledo citando al constitucionalista mexicano Ignacio Burgoa: “Las decisiones fundamentales económicas que se traducen en la propiedad nacional sobre recursos naturales específicos como los hidrocarburos y la gestión estatal en ciertas actividades del interés público, como las confiadas a Pemex en sus distintas fases de explotación de hidrocarburos, así como la rectoría económica del Estado, son irreformables”.
Lo escrito en la Constitución tiene dos formas de leerse: una la común, lo que está escrito textual y otra la teórica y filosófica lo que se debe interpretar al escrito. Esto constituye parte de la Filosofía del Derecho.
A los que les conviene la reforma, por el botín que representa, solo leen lo que dice pero están incapacitados o nos les conviene interpretarla. Insisto, así de simple.

Comentarios: escenarios1@hotmail.com

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