
Por María Elvira Santamaría Hernández

En el caso de los terrenos donde hasta hace unos días se edificaba en la ciudad de Coatzacoalcos el hotel Holliday Inn, difícilmente la cadena hotelera se resignará a perder la inversión hecha en su proyecto y que segun los dichos del representante legal, había rebasado los cien millones de pesos.
De acuerdo a fuentes oficiosas del gobierno estatal, la batalla en tribunales todavía puede escalar y dar un giro desfavorable para los que hasta hoy se han ostentado como dueños.
Pero, tal como están las cosas en este momento, ¿A quién le reclamaría la influyente cadena hotelera las pérdidas del presuntamente frustrado hotel?
El terreno le fue vendido a la empresa por el Gobierno del Estado, en 3 millones de pesos -a decir de los compradores-, cifra verdaderamente insignificante para su ubicación y por la que incluso se modificó el trazo de la construcción del malecón, a fin de que el hotel tuviera salida a la playa.
Fue el gobernador Fidel Herrera Beltrán, quien jubiloso colocó la primera piedra del prometedor inmueble.
Esta semana que concluye hoy, la cadena Holliday Inn había señalado dos días antes de que desalojaran a sus trabajadores de la obra en construcción, que ellos compraron el terreno al gobierno estatal y que no lo pagarían dos veces.
De tal posición se infiere que mucho menos estarían dispuestos a perder todo lo edificado y el tiempo transcurrido. ¿En ese supuesto quien tendría que reponer el dinero perdido a esta empresa que le compró al Gobierno del Estado? ¿Llamaría el gobernador Javier Duarte, a su antecesor el Tío Fide para que respondiera por los reclamos? ¿El propio Javier. Duarte pondría el dinero de su peculio para deslindar a quién es su guía político y maestro?
Lo más injusto aunque también pudiera ser lo más probable, es que los contribuyentes veracruzanos terminen pagando al Holliday Inn la charada del hotel, si antes no consiguen el viraje en tribunales.
