60 Segundos: Las lista de los diez, sin mayor consecuencia


Por Raúl González Riverataxi y camioneros
 
Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

En realidad, la revista Forbes no dijo nada nuevo ni que causara mayor impacto o estragos en la sociedad mexicana.

La noticia estaría en saber qué autoridad mexicana o extranjera se atreve a sostener en los hechos los señalamientos de corruptos que endereza en sus páginas dicha edición contra diez personajes de la vida pública nacional, sobre todo cuando si de evidenciar a pillines se trataba, entonces habría tenido que utilizar todas sus páginas para hacer una reseña más apegada a los hechos y por consecuencia a la realidad nacional.
Mediciones de orden internacional acusan que nuestro país es el más corrupto después de algunas de las naciones del mundo europeo de oriente.
Un día, cuando el presidente José López Portillo ya no soportaba la andanada de cuestionamientos acerca de las fastuosas residencias que construyó para sus familiares, la vida superficial que llevaban su esposa y novia, acabó por dictar una sentencia que textualmente advertía así: «la corrupción somos todos».
Luego, cuando los bancos eran saqueados y el dinero público se vio envuelto en tremendos escándalos, el presidente al que gustaba realizar actos de comediante de teatro universitario, diría: «ya nos saquearon, pero no lo volverán a hacer».
Y cuando los ricos empresarios e industriales de siempre sacaron sus pesos para convertirlos en dólares y ponerlos fuera del país, provocando un espejismo del bienestar que advertía el presidente que estaban gozando los mexicanos, en un acto de masas en la ciudad de Guadalajara, Jolopo volvió a la carga para anunciar categórico: «defenderé al peso como un perro».
Y el peso, en su caída, irremediablemente, le dio tres vueltas para entonces frente a los 12 pesos con 50 centavos frente al dólar, como se cotizaba en aquellos alegres días del mandato constitucional del presidente que, además, había ido a España para buscar los orígenes de los apellidos López Portillo, encontrándolos en Caparroso, un poblado cercano a Madrid, de allí que el mandatario argumentara su doble nacionalidad de español y mexicano, que finalmente la legislación azteca adoptaría de las normas de derecho internacional, para reconocer la doble y hasta tres o más nacionalidades que hoy día puede ostentar un ciudadano nacido en este país.

* TRANSPORTISTAS Y TAXISTAS,
ALZAS Y SU NIEVE DE LIMÓN

Seguramente los transportistas del servicio urbano y los concesionarios de taxis, además de pretender el alza en sus tarifas, buscan su nieve de limón, reza el estribillo que canturrean los usuarios de ambos medios de transporte en la ciudad y todo el resto de la entidad veracruzana.
Cuestionan los pulpos del doble rubro de prestadores de servicios de transporte a la comunidad, que desde hace dos décadas no pueden ostentar tarifas justas y que los carburantes, aceites y multas ¿cuáles?, los tienen contra la pared, cuando si así fuera, simplemente renunciarían a ser autobuseros y taxistas y se irían de vendedores ambulantes, porque les sería mucho más redituable.
Lamentablemente, tanto autobuseros y taxistas no constituyen un gremio calificado de trabajadores. La capacitación en sus menesteres es un sueño guajiro que en nada se asemeja al taxismo, por caso, que cuentan los países más cercanos como Cuba y los propios Estados Unidos de Norteamérica.
No hay tarifas autorizadas, pero ambos transportes de pasajeros las aplican a placer y ganas de los choferes. Está demostrado que ambos servicios en las calles de la ciudad son malos, constituyen un serio reto y peligro para el resto de conductores de vehículos automotrices y los peatones. Difícilmente hay uno de ellos que muestre respeto por la vida de sus usuarios y los caminantes sobre la arteria pública.
El pasajero cotidiano de taxis, por caso, sabe que el chofer carece de la más elemental educación. Se trata de un cafre que es campeonísimo pasándose los altos de los semáforos donde los hay, que corre sus unidades a velocidades en extremo riesgosas para terceros y que cobra lo que quiere, amén de que puede manejar ebrio o drogado . Y esto no lo detecta ningún operativo del alcoholímetro, siendo que en el DF, por caso, dicha medida ha podido salvar vidas de secuestrados y a presuntos asesinos en el volante, como alcoholizados.
Por eso ahora que demandan alzas en sus tarifas, bueno sería igualmente que por vez primera se pusiera un hasta aquí a los conductores improvisados y que, a decir de los récords y estadísticas, el taxi por ejemplo, es el que más frecuentes accidentes viales tiene que enfrentar. Y por otro lado, la fila de autobuseros se asemejan a los choferes que recorren barriadas de rancherías, creyendo que las calles son pistas de carreras de automóviles, como lo hacen constar los reclamos constantes de pasajeros y los siniestros en que se ven envueltos dichos prestadores de servicios del transporte humano.
O en caso contrario, de serles autorizadas nuevas tarifas, igual, que el total de sus choferes sea sometido a los exámenes con vistas a comprobar sus habilidades, su destreza y dominio de la mecánica y el funcionamiento de sus unidades, además de saberse plenamente que son prestadores de servicios, no dueños de nada y menos la vida de sus pasajeros. Es decir, que habrá que bajar a muchos de ellos de la nube de soberbia, abusos y prepotencia en que se encuentran subidos.

* RICARDO AHUED,
CONTRA REFORMA

El ex alcalde de Xalapa y ex diputado federal por el distrito también con asiento en esta capital, se mostró adversario de la reforma energética, primero, dijo, porque no la conoce y no se prestó a la aprobación exprés que el resto de sus colegas priistas, corriendo, en el mismo día en que la aprobó el Congreso federal, la avalaron 13 entidades del interior del país.
Si se equivoca Ahued, ni modo.
Pero no hay que olvidar que su oficio es el de ser empresario y tiene algún conocimiento de cuánto cuestan las empresas y cómo han de operar para ganar y no perder.
El estado mexicano, desde que Carlos Salinas autorizó la mayor venta de firmas empresariales dependientes de aquél, sus relevos han querido vender hasta la residencia oficial de Los Pinos, como muchos dicen que se le andaba ocurriendo al presidente entonces Vicente Fox Quesada, pues antes vendía coca-colas y algo se le había quedado de su antiguo oficio.
Ricardo Ahued, finalmente ha sido todo un personaje, al que buscaron primero los partidos políticos, tal vez los existentes en Xalapa, para que aceptara su abanderamiento como candidato a la presidencia municipal. Con cualquiera de las siglas partidarias estaba en condiciones de conquistar la presidencia municipal, ni duda.
Por convicción no perteneció a ninguna fila partidaria, tampoco aprovechó absolutamente su explotación y llegó a la alcaldía, en donde su papel lo siguen recordando los xalapeños a diferencia de cualquiera otro de los ediles desde que ostentara la alcaldía el abogado Carlos Padilla Becerra.
Retirado a la vida privada, como lo había anunciado, Ricardo Ahued fue invitado de nueva cuenta porque lo pedían los xalapeños, así que aceptó las banderas del partido tricolor y obtuvo un aplastante triunfo, para convertirse en diputado federal.
Discreto, a quien le adornan sus amigos con un carisma natural, sencillez en el trato, atento a los más empobrecidos, quienes le han coronado con el título de rey del plástico, Ricardo Ahued igualmente, al realizar su campaña de candidato a diputado local, haría temblar a los financieros oficiales, cuando dijo que la deuda pública del estado asciende a 89 mil millones de pesos…. y quizá algo más.
Dijo Ahued que sería un tema que no dejaría de abordar ya desde el espacio que ocupa en la legislatura estatal, y en efecto, volvió por sus fueros y cuestionó la existencia del monumental adeudo estatal.
Empero, el político y empresario nacido en Coahuila, hoy remata su paso por la legislatura, al mostrarse contrario a la reforma energética. No aceptó su imposición. Tiene sus dudas, aunque aclaró que si se equivoca la historia se lo constatará. Empero, Ahued no se fue con el canto de las sirenas, ni corrió solícito ni abyecto con la borregada, diría el sabio de la política don Rafael Arriola Molina, desde allá en su descanso eterno, seguramente.

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