Siete Párrafos: Peña Nieto y las incógnitas


Del Procurador, José Murillo Karam, solo puede decirse que la salud es su principal preocupación en estos días. Quizás por ese motivo se vaya

Por Rodolfo Calderón Vivar

Rodolfo Calderón Vivar, egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Rodolfo Calderón Vivar, egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Inicia este año con el segundo periodo anual del presidente Enrique Peña Nieto y con otro caudal de incógnitas, después de un avasallante año 2013 en donde de manera vertiginosa se fueron cumpliendo cabalmente las expectativas planteadas en el Pacto por México, propuesto por la cúpula del PRD, retomado por el PRI y apuntalado por el PAN, desde el 2012. Pero, ¿ahora que sigue y con quienes sigue el cambio impuesto por este presidente que está dejando atónitos a todo mundo en el país?

Lejos de convertirse en un caos nacional, aunque si con un país dividido en las opiniones respecto a la adecuado de las medidas educativas, fiscales y hacendarias impulsadas por el gobierno peñista, México avanza a situaciones históricas inusitadas. Se ha roto con el símbolo histórico del absolutismo nacionalista en la industria petrolera y electrica; se rompió el pacto de beneficios a la clase magisterial impuesto por el corporativismo y se amplió el espectro de recaudación fiscal con una buena dosis de impuestos regresivos, y otros inesperados por su impacto en artículos de consumo popular antes intocables.

El gobierno peñista dista mucho, al iniciar el año 2014, de ser una administración popular. A Enrique Peña Nieto, en su afán de aplicar las reformas estructurales a gran velocidad, no le ha importado los enconos generados, sobretodo en altos niveles de poder en México, como en el sector telecomunicaciones y en empresas antes intocadas. Incluso, bajo amenazas públicas de rebelión tanto a nivel de estados como de supuestos miembros de la clase militar, el mandatario capotea  un país que cambió a golpe de decisiones históricas y resquebrajadoras del status quo mantenido por más de 80 años, desde el siglo pasado.

Por eso laten las incógnitas respecto a lo que sigue. Sobre todo  en un margen de maniobra caracterizado por un Secretario de Hacienda que no está dando el ancho esperado, don Luis Videgaray, cuya gestión en el primer año de gobierno, sobretodo en el manejo de propuestas de medidas hacendarias,  donde hubo  rechazados no calculado a sus propuestas fiscales  que obligaron a meter las manos al propio presidente de la república,  con el consecuente   boquete económico y  descrédito político no considerado, lo cual no corresponde a una funcionario federal con tan amplios poderes en el actual gobierno.

Señal ominosa de que algo no anda bien en Hacienda son los supuestos premios o reconocimientos internacionales  que en menos de quince días recibe Videgaray, para difundirlos con amplitud con la intencionalidad de generar la expectativa de que su maniobrar político y técnico fue de gran peso, en las reformas estructurales de México. Nada de eso es creíble. Los números no le dieron para festejar. Lo que pregonan en el extranjero es un espejismo.

Ni que decir de las escaramuzas,  para ganar posiciones en el poder, entre el propio Videgaray y Osorio Chong, en donde ambos hicieron a un lado, por ejemplo,   a Emilio Chauyfett en la crisis de la reforma educativa. Todavía hoy se tienen las consecuencias de esa falta de entendimiento entre los tres. Sobretodo por la intromisión el poder  de los gobernadores que aprovecharon para infiltrar a sus propios agentes para soplar con más viento al a hoguera de la confrontación. Cuatro hombre del presidente presentan abolladuras para el inicio de sus administraciones en este 2014. De tres ya hemos mencionado detalles. De uno más, el Procurador, solo puede decirse que la salud es su principal preocupación en estos días. Quizás por ese motivo se vaya.

Con un PRI fuerte y victorioso en las reformas estructurales realizadas el año pasado, bajo el liderazgo de un presidente con acciones de gran relevancia y implacable aplicación política, el país tiene, sin embargo, una democracia exigua, con los partido principales de oposición completamente desquebrajados. Se puede decir que en la izquierda nacional, se agrietan cada vez más sus bases en los golpeteos de cinco corrientes enfrentadas: la de los chuchos, la de los cardenistas, la corriente de Morena, la que malbarata Mancera y  los sobras que le dejan al apachurrado Marcelo Ebrard; en tanto en el PAN, se ven tres fuerzas en pugna: maderistas contra calderonistas contra chepinistas. Todos, salvo Morena que a duras penas trata de registrarse como partido, recibieron oxigenación boca a boca de parte del gobierno peñista. ¿Se acabará el pacto como está previsto en los planes del PRI para antes de las elecciones del 2015? ¿Viene ahora una estrategia de reestructuración de los poderes virreinales en los estados? ¿Se ofrecerá al PAN entidades de gran peso electoral para que se rehagan económica y políticamente a cambio de apoyar alfiles en la sucesión presidencial del 2018? Las respuestas vendrán de manera vertiginosa en este 2014, al estilo de Enrique Peña Nieto, un presidente que muchos subestimaron, y que al parecer, está decidido a cambiar el país en que vivimos de manera muy drástica.

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