Expediente 2014: Regalitos navideños


gonzalez anaya
El director del Seguro Social, originario de Coatzacoalcos, José Antonio González Anaya, concuño del expresidente Carlos Salinas de Gortari, envió también su canasta

Por Luis Velázquez Rivera

Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana (Desde el puerto de Veracruz)

En la navidad 2013, una parte de los aspirantes y suspirantes a la candidatura priista a gobernador mostraron el estilo personal de concebir y ejercer el poder.
Por ejemplo, de acuerdo con las versiones, Érick Lagos Hernández, secretario General de Gobierno, envió a sus amigos reporteros una canastota con buenos regalos y mejores botellas de vino y licor.
El senador Héctor Yunes Landa habría enviado unos regalitos sencillos y simples, canastititas navideñas, de lo más baratito en el mercado.
El senador José Yunes Zorrilla, en cambio, envió una tarjetita deseando lo mejor para el año entrante acorde, digamos, con la austeridad vivida en Veracruz.
Según los directores de medios recordados en el altiplano, el director del Seguro Social, originario de Coatzacoalcos, José Antonio González Anaya, concuño del expresidente Carlos Salinas de Gortari, envió también su canasta.
De igual manera, el subsecretario de Hacienda y Crédito Público, originario de San Andrés Tuxtla, Fernando Aportela, se manifestó con uno que otro director, propietario quizá, de un medio, con una canasta.
Desde aquí se ignora si Alberto Silva, secretario de Desarrollo Social, y el titular de Finanzas y Planeación, Fernando Chárleston Hernández, se habrían manifestado con sus cuates de los medios con una canastita, una canastota y/o una tarjetita.
El hecho y la circunstancia, no obstante, testimonia la forma de expresarse de cada uno de ellos.
Así son en su carácter, temperamento, forma de ser y pensar y actuar, y así, hasta el día de hoy, les ha funcionado la vida.
Cada quien, pues, con su estilo.

MIDIENDO EL AGUA A LOS CAMOTES

Claro, hay trabajadores de la información que apuestan el alma a la cariñosa expresión navideña de parte de la elite política.
Y, bueno, algunas veces hasta reaccionan con violencia cuando, por ejemplo, se sienten discriminados, porque al mismo tiempo creen que todo se merecen.
Por ejemplo, cuando Agustín Acosta Lagunes gobernaba Veracruz y su jefe de prensa era el investigador de la Universidad Veracruzana, Rafael Arias Hernández, en una navidad un reportero de Xalapa llegó a su oficina y sin pedir audiencia quiso entrar, pero la puerta estaba con seguro por dentro.
Quizá, acaso, Arias estaba en una reunión privada. Secreta. Ultra contra súper secreta. Junta de Estado.
Entonces, el trabajador de la información agarró a patadas la puerta esperando abrirla, pues su encabronamiento se debía a que Arias le había enviado una canasta más chica que a sus colegas y hasta lo exhibieron y se burlaron de él.
Hoy por desgracia todavía el gremio diarista se preguntaba en el mes de diciembre el número de canastas recibidas y de parte de quiénes y de qué calibre nomás para medir el agua a los tamales, como aquel reportero que debió hacer tres viajes a su casa con la cajuela repleta de canastonas.

BOTELLA AL MAR DE HÉCTOR YUNES

Hacia fin de año, por ejemplo, mientras Érick Lagos envió canastononas a sus reporteros y columnistas preferidos, la vocera y directora de Comunicación Social demostró que hay diaristas de primera, segunda y tercera categoría, quizá cuarta.
Con la cuarta categoría, por ejemplo, se manifestó (dada la austeridad y las arcas vacías de SEFIPLAN) con un libro y una cajeta de galletitas, lo que, bueno, significó el mejor regalo del mundo, pues como decía José Saramago, la felicidad plena es leer un libro comiendo galletas.
Por ejemplo, en el caso de las canastititas enviadas por el senador Héctor Yunes, los privilegiados cuentan que lo importante era la canasta, elaborada con gran pulcritud y delicadeza, de tal forma que las esposas las agarraron de florero, pero en vez de flores, sembraron hortalizas, como recomendaba Acosta Lagunes, años aquellos para que ni un centímetro de Veracruz quedara sin sembrar, pues deseaba convertir a la tierra jarocha en “granero y yunque de la nación”.
Claro, la tarjetita del senador José Yunes fue guardada en una botella y tirada al mar con el siguiente recado: “¡No se hagan bolas! ¡El candidato priista a gobernador será Pepe Yunes!”.
Y, bueno, a estas alturas ojalá y haya sido encontrada por algún pescador de Antón Lizardo, donde la botella pudo haber sido incautada.

VERACRUZ TAMBIÉN LES LATE…

El misterio, no obstante, es el siguiente: adivinar las razones por las cuales el subsecretario Fernando Aportela, y el director del IMSS, González Fernández, enviaron canastas navideñas a dueños de medios.
Hipótesis una: son sus amigos y riegan el jardín.
Hipótesis dos: como son originarios de Veracruz, sus corazones también laten por el 2016.
Hipótesis tres: aun cuando prefieren vivir en el altiplano, desean que en Veracruz los extrañen, pues aquí están sus familias.
Hipótesis cuatro: desean posicionarse para abrir brecha, en su momento, a favor de un precandidato.
Hipótesis cinco: sus jefes de prensa, sus voceros, son jarochos, y cuidan el frente de batalla.
En todo caso, reza el dicho popular: “La vida suele dar grandes sorpresas”.

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