Por Gonzalo López Barradas
Muchos nos preguntamos ¿quiénes serán los genios
que aconsejan puras tonterías al gobernador Duarte?

Los ‘grandes’ líderes sindicales de México son lo que parecen y lo que aparentan: viejos dictadores, caciques depredadores, el club de la eternidad. Una relación perversa con el poder les ha permitido forjar una gerontocracia tan profundamente antidemocrática que se han convertido en representantes emblemáticos de los regímenes priistas antiguo y moderno (¿?) ; no admiten la crítica, ni ejercen la autocrítica, son adaptables a cualquier escenario, situación o ideología; y un despotismo ilustrado caracteriza su comportamiento; empero, el fraude radica no en engañar a sus representados, sino en que han traicionado sus principios. Sólo la muerte o la cárcel son capaces de arrancarles su liderazgo. Estos dirigentes nacionales y estatales son poderosos, son perversos y deformadores de una burocracia sindical que se queda con la enorme fortuna de las cuotas de sus agremiados, sobre las que no hay transparencia ni control, y pintan la triste y compleja historia de una realidad. Son los amos de la mafia sindical.
El movimiento obrero languidece. Es el sindicalismo mexicano y veracruzano. Aquel que ayer fue considerado corporativista y hoy vive los estertores de un añejo pasado que, sin embargo, como cabeza de hidra, se rejuvenece, se multiplica y muestra las aristas del caciquismo.
Son cuando menos 8 “líderes” nacionales que se han posesionado o heredaron los cargos, se reeligen sin pena alguna, son “factor” de las negociaciones, cambian estatutos y nominaciones. De secretario general a “asesores permanentes”.
De acuerdo con cifras de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social hay registrados alrededor de dos mil 394 organizaciones y solamente cerca de 600, están al corriente en su comité ejecutivo y en el padrón de los trabajadores.
¿Cuántos sindicalizados existen? A ciencia cierta nadie lo sabe. Datos oficiales señalan que la Secretaría del Trabajo tiene registrados aproximadamente 3 millones de trabajadores sindicalizados, mientras que al Seguro Social están afiliados permanentemente 13 millones y en ocasiones la cifra alcanza los 14.5 millones.
Los ocho que dicen mandar
Los principales líderes de trabajadores, que no obreros, estaban encabezados por Elba Esther Gordillo, quien llevaba al frente más de 22 años en el SNTE con una población de trabajadores cercana a los dos millones. Está en la cárcel, ya sabemos por qué.
Joaquín Gamboa Pascoe -87 años de edad-, no nació pa’ pobre ni encaja en las definiciones de diccionario; su gusto por los casimires finos, camisas de diseñador, zapatos de pieles exóticas, restaurantes caros, autos de lujo –Mercedes-Benz o BMW-, así como su residencia en El Pedregal de San Ángel en el D.F o sus aficiones a la cacería y el folf ofrecen elementos para afirmar que este senador priista y secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) cumplió su palabra cuando en una ocasión, a finales de la década de 1980, le espetó a una reportera: “¿Qué, porque los trabajadores están jodidos yo también debo estarlo? A mí nunca me verán descalzo ni de guaraches”.
Francisco Hernández Juárez -65 años-, dirige el Sindicato de Telefonistas desde 1976. Más de 30 mil agremiados.
Carlos Romero Deschamps -71 años-, líder de los petroleros desde l993. Figura principal del PRI. 156 mil trabajadores. Millonario como todos los demás.
Napoleón Gómez Urrutia -67 años, hijo de Napoleón Gómez Sada quien estuvo al mando de ese sindicato por más de 40 años-, líder nacional de trabajadores mineros, metalúrgicos, siderúrgicos y similares de las República Mexicana desde el 2002. (Heredó el cargo). Se encuentra exiliado en Canadá.
Víctor Flores Morales -75 años, nació en el estado de México en 1939-, líder de los ferrocarrileros desde l995, dirige a casi 30 mil trabajadores. Maneja a discreción 13 mil 500 millones de pesos, que forman parte del fideicomiso creado por el gobierno para pagar a los jubilados y pensionados.
Joel Ayala Almeida -nació en l946- líder de la burocracia federal (FSTSE); y el resto que rebasan los 65 años.
Los ‘líderes’ en Veracruz
Montados en el poder y perpetuados como líderes sindicales les ha permitido enriquecerse, como todos, a costa del trabajador, sirviendo con lealtad perruna y revolucionaria al PRI a través de los gobernadores, los alcaldes y diputados.
Enrique Ramos Rodríguez (rebasa los 80 años), antes fue de la CTM hoy de la CROM lidereando a los cañeros, más de cuatro décadas en el poder.
Acela Servín Murrieta, fundadora del SETSE en l962, nació en Totutla el 6 de febrero de l932- ha sido senadora y diputada. Asesora perpetua y cuando quiere es secretaria general de ese sindicato, que vive de darle interinatos a sus agremiados. Preparada siempre al llamado de su partido el PRI.
Juan Nicolás Callejas Arroyo -más de 80 años de edad-, asesor y guía moral permanente de la Sección 32 del SNTE por más de 30 años. (Su hijo es el
secretario general). Ha sido seis veces diputado por la vía plurinominal y siempre líder de las bancadas (tótem priista). Dueño de tres ranchos ganaderos: uno en el sur, otro en el centro y otro en el norte del estado. Poseedor de una enorme fortuna.
Ricardo Diz Herlindo, dirigente desde hace más de 30 años del SUTSEM. El modus vivendi de este pillo de doble suela para poder reelegirse se lleva a los delegados a cualquier parte del estado, con gastos pagados, hospedaje en hoteles de cinco estrellas con alimentos, alberca y barra libre mientras dura el congreso y ahí encerrados los convence de que voten por él.
Enrique Levet Gorozpe (a) El Papo, líder del FESAPAUV desde hace 19 años (Ha vivido de lo que le sangra a la Universidad Veracruzana, camionetas último modelo dizque para el uso del sindicato y plazas para los trabajadores). Diputado local y propietario de un rancho ganadero en la Mixtequilla a quien le puso el nombre de Fidel Herrera y varios departamentos y mansiones en las ciudades de Veracruz y Boca del Río.
Tomás Tejeda Cruz, dirigente estatal de la CROC desde hace 32 años. Millonario.
Juana Consuelo Méndez, lideresa de los burócratas estatales, desde que Rafael Hernández Ochoa la puso ahí. No hay poder humano que la mueva de ese cargo.
Nino Baxin, diputado local, dicen que es de Oaxaca, líder, desde hace 20 años, del sindicato de recolectores de basura del Puerto de Veracruz. Millonario y analfabeta.
Pascual Lagunes Ochoa, dirigente del sindicato de TAMSA -21 años en el poder y viejo como las piedras- tiene ranchos ganaderos hasta en el estado de Campeche con más de 800 cabezas de ganado y varias casas en la ciudad de Boca del Río.
Manuel Sepúlveda, dirigente del sindicato de albañiles. -30 años al frente de los arquitectos, media cuchara y chalanes -. Rico y poderoso, maneja carros último modelo llevando viejas guapas y jóvenes y vida de sultán de ‘petatiús’.
Jorge Wade, líder de los petroleros en la sección 10 en Minatitlán, por más de 28 años.
Ramón Hernández Toledo, dirigente de los petroleros en Coatzacoalcos desde hace 25 años. Millonario y despilfarrador.
Sin contar a los guías de partidos políticos y asociaciones como la de los vividores César del Ángel con sus 400 Pueblos y la de Antonio Luna, haciéndose millonario en el Partido Cardenista.
Todos viejos y aferrados al poder sindical sin entregar cuentas a nadie aún y cuando la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, ha buscado transparentar el interior de las organizaciones sindicales, la ley de transparencia la inhibe.
La llamada “autonomía” sindical impide que las autoridades desde la Secretaría de Hacienda hasta el SAT, pasando por la de Economía y la de Trabajo, intervengan en su vida interna. Buscar en las páginas sindicales los nombres, las edades, la trayectoria de todos y cada uno de los dirigentes sindicales que hay en todo el país y en el estado, es tarea poco menos que imposible.
Lo cierto es que los que controlan el mayor número de trabajadores son aquellos que siempre han estado ligados al viejo y nuevo PRI. Tal vez las reformas de Enrique Peña Nieto le den un nuevo rumbo a los sindicatos y depure de una vez la corrupción permanente en el medio sindical mexicano, porque, ¿cuánto tiempos más aguantará el país y el estado los estragos que generan las relaciones malignas entre gobierno y sindicatos? ¿Hasta cuándo se mantendrán gustos y excentricidades de una clase sindical enraizada en la opulencia y el poder? O, ¿seguirán siendo un mal necesario?
rresumen@hotmail.com
