60 Segundos: ¿A quién trata de engañar el PRI?


_Por Raúl González Rivera

salinasymontoya
Carlos Salinas, asesorado por un español-francés y mexicano, infundió seguramente los temores que acabaron por cercar al mandatario nacional de turno y, por qué no, que se fraguara el exterminio del candidato, que no dejaba de ver en sus recorridos a un país repleto de pobres y hambre y sed de justicia.
Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Don Agustín Acosta Lagunes, cuando se encontraba en la ciudad de México por cuestiones de su encargo público de gobernador y antes, radicando en el DF, solía llamar a Xalapa como la aldea, donde hay más chismes que obras públicas.

Demasiada grilla, pero en la realidad advertía que se adolecía de servicios públicos, que iban desde la falta de agua, alumbrado público, ocupación laboral y el cinturón de miseria empezando a crecer.
El hombre de Paso de Ovejas no se equivocaba, e inclusive no parecía funcionario público, y si lo fuera quizá parecía más de la oposición al partido en el poder, que seguía siendo el PRI.
Y ponía como ejemplos, para hacer un cuadro comparativo, las capitales de ciudades del resto del mundo de Europa Occidental, en aquel entonces, poco más de 20 años atrás, de Moscú, Madrid y París, para sólo citar tres. Allí la obra se realiza y nadie se luce anunciando su inauguración, porque esa es política de la buena.
Aquí todo se festina, pero hay mucho de cuento, nuestros pueblos siguen con retrasos y rezagos ancestrales. Y los políticos, advertía, viven del cuento, no de las verdades. Congruente como su dicho, el gobernador Acosta Lagunes se resistía a hacer la inauguración de obras y servicios públicos. Y es que aclaraba que si cortaba el listón de una calle con pavimento hidráulico en Tuxpan, inmediatamente después le pedirían otra cosa.
Calificaba a la mayoría de los políticos como hombres y mujeres incultos, al margen de que lo eran. Confiaba en que si fueran lectores de la historia y la geografía del país y el mundo, serían hombres más sensibles y entenderían mejor a la gente del pueblo.
Pero volviendo a la ciudad capital, el recuento que hacía de los años transcurridos, evidencia que los políticos por hacer más grilla se olvidaron de realizar más obras y servicios públicos.
Los resultados están a la vista. O alguien, siendo xalapeño auténtico, había sabido o escuchado que ahora hasta un programa de tandeos acarreará agua sólo en determinados días a cada uno de los hogares en esta capital, y más, si a usted lo sorprenden desperdiciando el vital líquido lo van a sancionar imponiéndole el pago de altas multas.
Y entonces, cabría preguntar, entonces las costosas obras, como el programa de saneamiento integral, cuyos costos todavía suman un adeudo de 200 millones y la obra hidráulica que presumieron los ex alcaldes Ricardo Ahued, David Velasco y Elizabeth Morales para garantizar el abasto de líquido potable, ¿en dónde quedan? Pareciera que don Agustín no se equivocó cuando dijo que en la aldea se hacía más grilla que obras públicas.
Si bien los foros son un excelente medio para captar las insatisfacciones sociales, demostrar éstos que todo le falta a Xalapa es poco más que preocupante. Y ahora qué sigue, porque de discursos la gente está harta.

* EL PRIMER MARIO ABURTO,
DEJÓ MUCHAS DUDAS

Ciertamente, desde la aparición del Mario Aburto que se encuentra confinado en una celda vigilada las 24 horas del día desde hace 20 años, el común de mexicanos, que estaba atento a las imágenes de la caja idiota, al momento de que ejecutaron a Luis Donaldo Colosio, el pueblo de México acusaba de antemano de cometer u ordenar el atentado al gobierno del ex presidente Carlos Salinas de Gortari.
Y es que para los aldeanos de Xalapa, que también encendieron sus aparatos de televisión, la duda quedó metida entre ceja y ceja, que uno fue el Mario Aburto que disparó -ahora dicen que dos balas-, y al que posteriormente presentaron como el autor material del atentado. El primero tenía bigotes, el segundo apareció sin bigote.
Inclusive, un hombre altamente creíble y confiable de hace 20 años, el ingeniero, científico de vocación, escritor, político de izquierda, uno de los dos químicamente puros, Heberto Castillo Martínez, el otro es Alejandro Encinas, después de hacer un diagnóstico de fondo sobre el atentado, a tan sólo unas horas después de cometido, diría textualmente que el asesino material no es Mario Aburto, el que detuvieron.
Y como él, cientos de miles o millones quizá de mexicanos, compartieron tal juicio, pues igual, las montañas de papel que vieron plasmadas con las historias inclusive más inverosímiles, como aquella de que el gobernador de Sonora en aquel entonces, Manlio Fabio Beltrones, de que fue un tirador solitario y que no obedeció a nadie más, nadie se la creyó.
Menos aun, porque las indagatorias que se aplicaron posteriormente a toda costa se eximieron de elucubrar sobre las potenciales implicaciones que los políticos del régimen priista hayan tenido en la elaboración de la supuesta estrategia para asesinar al candidato incómodo y que ya armaba tremendas olas de escándalo, porque hablaba fuerte, cuestionaba al sistema gobernante y pulverizaba con su mensaje al viejo régimen, con todo y su partido ex aplanadora.
El distanciamiento personal entre el presidente Salinas y el candidato presidencial, era creciente conforme avanzaba la campaña política del segundo. Y don Luis Colosio, el padre del abanderado priista, le alertaba sobre la posibilidad de que sufriera un atentado.
Pese al control que mantuvo el régimen de los medos de comunicación social, la especie se colaba en las columnas más leídas de Miguel Ángel Granados Chapa y por supuesto quien había dejado clavada la estaca en ese contexto fue la esposa de Colosio, Diana Laura Riojas, en su mensaje durante los funerales y posteriormente en una carta que en la época alcanzó una amplia difusión.
De hecho, la sentencia social fue dictada al momento en que se produjo el atentado, puesto que nadie dejaba de advertirlo como un crimen de estado, cuya autoría la responsabilizaban al gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Nadie, que se sepa, es posible que pueda acercarse y romper el cerco de seguridad que se acompaña un aspirante presidencial, con las banderas partidarias y menos las del PRI dictatorial de hace dos décadas, es decir, cuando la oposición de partidos prácticamente arrancaba.
Popularmente, nunca se ha dejado de asegurar que el régimen de Salinas fraguó y llevó a cabo la ejecución que mató al candidato suyo, pero igual borró del mapa nacional al PRI durante doce años, y aunque acaba de recuperar la presidencia del país, la ascendencia política está lejos de tenerla sobre las inmensas mayorías de ciudadanos mexicanos.

* ¿A QUIÉN TRATA DE
ENGAÑAR EL PRI?

Ahora resulta que César Camacho, el amo del momento del PRI nacional, acusa que del pensamiento político de Luis Donaldo Colosio se pueden sustentar las bases estructurales del partido político-gobierno.
La sana distancia que pidió Ernesto Zedillo Ponce de León, no existe.
Cuando el partido tricolor abanderó al hombre de Sonora, la maquinaria tricolor enfrentaba un desgaste descomunal, debido a la corrupción que campeaba sobre territorio nacional.
Venía el país de tener sexenios increíblemente dolorosos. El de Gustavo Díaz Ordaz, autor intelectual de la masacre estudiantil de 1968.
Le sucedería Luis Echeverría Álvarez, ejecutor de la matanza ocurrida en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.
El régimen de José López Portillo, repleto de excesos, abusos, prepotencia y superficialidades, no dejó de cometer también la criminalidad en aras de ostentar la seguridad y preservación del estado. Fue el sexenio de «El Partenón», propiedad del general Alfonso Durazo, el poderoso criminal metido a jefe de la policía, y de las hermanas y la esposa del presidente cometiendo exabruptos con dinero público. La colina del perro, en alusión a la fastuosa residencia que le regalarían hombres públicos a Jolopo.
Carlos Salinas de Gortari sucedió al tibio Miguel de la Madrid, como huésped de la residencia oficial de Los Pinos, personaje que, aun cuando lo intentó -cuentan sus heraldos-, no pudo cumplir con la aplicación del programa de «renovación moral» de la sociedad.
Para ese momento, el PRI dejaba de ser la aplanadora del viejo régimen y comenzaba a enfrentar los estragos que le causaba el paso del tiempo y por supuesto la vejez anticipada del priismo como partido político sobre territorio azteca.
Los mexicanos del común consideraban que era el momento de cambiar y avistaba ya la apertura que permitiera la entrada al juego de la democracia de otros membretes partidarios, así que la aparición en dicha escena, por el PRI de Luis Donaldo Colosio, respondía plenamente al proyecto tendiente a cambiar de línea de hombres públicos.
Colosio hablaba claro y con contundencia. Estaba obligado, pues de otra suerte el priismo se vería abatido mucho antes de que entrara el año 2000 en los umbrales del siglo XXI y ya como candidato, aunque se veía aprehendido, por los hombres del mismo sistema gobernante, celebró su campaña recorriendo el país y ganando que la ciudadanía viera con buenos ojos al candidato priista.
Al grado llegó su mensaje, que incomodó sobremanera a los hombres que ostentaban el poder. Carlos Salinas, asesorado por un español-francés y mexicano, infundió seguramente los temores que acabaron por cercar al mandatario nacional de turno y, por qué no, que se fraguara el exterminio del candidato, que no dejaba de ver en sus recorridos a un país repleto de pobres y hambre y sed de justicia.
Lo demás, todos lo saben, empero, no puede ser que los ideales de Colosio hoy sean enarbolados por la nueva dirigencia partidista, cuando la historia les restregará que fueron ellos, los mismos priistas, quienes segaron la vida de su candidato y con ello se afianzaría el desprestigio que de antemano, ya cargaba la maquinaria dictatorial del viejo régimen, vuelta partido político.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.