Por Héctor Saldierna Martínez


Aún no se aprueba la Reforma Energética y ya empezaron a disponer de las reservas petroleras de la nación, de manera que se pretende subastar dos tercios de las reservas probadas y probables al sector privado, que según estimaciones, equivalen a la explotación de 110 años de parte de Pemex.
Es de llamar la atención y también de esperar una respuesta del poder legislativo, que en teoría, debe estar independizado de los otros poderes y adoptar decisiones soberanas. En la medida que todavía no se establezca una ley definitiva, deben respetarse los tiempos y los lineamientos.
El senador Javier Corral advirtió en el marco de una reunión, que no era positivo que en pocos días de las sesiones ordinarias se aprobasen las reformas.
“Esto no es posible porque ni siquiera tenemos la posibilidad de leer los documentos y menos de analizarlos. Sería una falta de dignidad de los senadores”, dijo en la emisión televisiva del Canal del Congreso.
Precisamente, el concepto manejado por Corral es muy certero. Necesitamos que haya la actitud de dignidad de parte de los senadores, los que no pueden legislar al vapor, sino que deberían de responder a los reclamos de los electores que los llevaron a las curules que ahora ocupan.
Hay ejemplos muy claros que las cosas no se están haciendo adecuadamente. En las leyes secundarias de telecomunicaciones y en las que se pretendía beneficiar al consumidor, las han ido ignorando y lo único que han logrado es mantener el mismo estado de cosas, sin afectar los mínimos intereses de los monopolios en comunicaciones, como son los emblemáticos casos de Telmex y Televisa.
Es más, se pretendía eliminar el cobro de la larga distancia nacional, como ya ha ocurrido en países sudamericanos: en Perú, Argentina y Colombia, entre otros, que desde hace más de dos años eliminaron tal medida ahora en beneficio del consumidor. En Estados Unidos y en Canadá tal dispositivo se implementó desde hace diez años.
La razón es sencilla porque ahora todo se maneja a nivel de Internet y anteriormente tenían que emplearse cables y otros elementos que implicaban un cobro que ahora es totalmente indebido. Sólo hay que estimar que al año, el Sr. Slim se lleva a sus alforjas 12 mil millones de pesos por brindar este tipo de servicio y lo que se logró ante la gestión del poder legislativo es que todavía seguirá cobrando por un margen de tres años.
Sin duda, fue una gestión exitosa de los cabilderos de la telefónica y con la anuencia del secretario de Comunicaciones y Transportes, el Sr. Sacristán. Pero en perjuicio del público consumidor, el cual está indefenso ante los intereses monopólicos.
SIGUE POLEMICA DEL
CENTRO HISTORICO
En el puerto de Veracruz sigue la polémica en torno a la remodelación del Centro Histórico. A la molestia de los restauranteros ya se han unido algunas agrupaciones sociales que están en contra del procedimiento de remodelación en virtud que está afectando de manera muy seria la cuestión de carácter vial y ecológica.
Se han cerrado calles que ahora impedirán el flujo normal de vehículos del sur al norte de la ciudad, por lo que es previsible un caos vehicular permanente ante un proyecto que ha generado más problemas que la aportación de soluciones.
En entrevista con al alcalde Ramón Poo indicó que está dispuesto a escuchar y hacer modificaciones al proyecto. Sí esto es verdad y asume en los hechos las palabras, entonces sería bien visto por el pueblo veracruzano. De lo contrario, su gestión empezará a desdibujarse en poquísimo tiempo.
Sí acaso no da marcha atrás en ese proyecto y lo quiere seguir a pie juntillas, como lo afirmó el mismo arquitecto Manuel Ruiz Falcón, que “el proyecto va, guste a quien le guste”, entonces el alcalde Poo tendrá que despedirse tempranamente de una buena comunicación con el pueblo y el gobierno municipal se convertirá en una gestión de tipo autoritaria.
Que no olvide la experiencia reciente de Carolina Gudiño, quien al pretender remodelar la avenida Díaz Mirón, jamás cedió ante las presiones de grupos sociales y ambientalistas que se inconformaron ante tal proyecto. Vamos, ni siquiera les enseñó la maqueta, tal como lo habían solicitado los quejosos.
No se trata de medir fuerzas. Los gobernantes son los servidores del pueblo por mandato constitucional. Son servidores públicos, cuyo patrón es el pueblo. Deberían de aprendérselo de memoria y cuando existe una opinión distinta a la que las autoridades diseñaron, entonces es necesario analizar, dar marcha atrás y combinar las mejores soluciones, sin que haya visos de imposición.
IMPRODUCTIVA
INSEGURIDAD
Nos gustaría hacer comentarios que las cosas van muy bien. Que no pasa nada y que todo es color de rosa. Sin embargo la realidad es muy diferente. En las últimas semanas se ha observado una creciente ola de inseguridad en el puerto de Veracruz, donde se han producido asaltos en 14 bancos, un hecho que ya se estimaba superado desde hace muchos años.
Ha habido comercios, inclusive, que los han robado hasta en dos ocasiones. Con estos calificativos a los adjetivos de las fuerzas armadas no se puede decir nada. El fracaso ha sido la distinción y ahora tienen que aplicarse en la mejor medida. Aunque también, hay que decirlo, no todo corresponde a las fuerzas del orden, porque es el Estado el que en lo general debe brindar condiciones óptimas de seguridad y de confianza a través de la generación de fuentes de empleo.
Hay otra realidad también. Los organismos intermedios, muchos de ellos empresariales, que antiguamente eran voceros de alguna inconformidad, ahora han perdido tal facultad. No se escuchan voces diferentes que en un momento dado pudiesen ser contrapesos muy importantes y útiles para la importante tarea de gobernar.
Y hasta la próxima.
