60 Segundos: PROTESTAS, UN DÍA SÍ Y OTRO TAMBIÉN


Por Raúl González Riverapri

Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Tal vez lo que falla es la logística y detrás de cada yerro se produce el caos vial, la anarquía, el enojo de transeúntes que acalorados como están, se muestran hoscos y reacios, pero igual sucede con los automovilistas que se adentran en las calles del corazón de la capital y se embotellan, molestos hasta la irritación lanzan condenas y el cuerpo de agentes de tránsito estatal se contenta con ver hacer y pasar.

Volvieron cientos de miles de niños y adolescentes a la escuela estos tres primeros días de la semana pero, igual, con ellos sobrevino la intranquilidad de los más.
El sofocante calor del mediodía convirtió el corazón de la ciudad en un infierno, dijeron dos amas de casa, que tres días antes sufrieron la ruptura del medallón de su poderosa camioneta de firma japonesa, cuando transitaba del panteón de Palo Verde a la zona de las plazas comerciales, porque le cayeron más de cuatro «pelotas» de hielo, cada una del tamaño de una bola de billar, las cuales azotaron en los parabrisas de varias decenas de automóviles, acompañadas de fuertes vientos.
Sin embargo, las protestas del orden y grupo que usted quiera, se repiten una y otra vez.
O como advierte la señora que vende tamales en la esquina, los reclamos sociales no terminan y se registran un día y otro también. Cierto es que la ausencia de negociadores políticos, que convenzan o simplemente creíbles o confiables, no los hay. Eso es cosa del pasado.
Así que el mitin, protesta, plantón, ¡vaya!, hasta la manifestación con desnudos del movimiento de 400 pueblos, se apostan en el corazón de la ciudad, cuando todos saben igualmente que el común de funcionarios públicos estatales, al generarse estas demostraciones de fuerza, optan por salir de sus oficinas y concentrarse en el cafetín de sus preferencias.
El amago policiaco es por aquellos de no te entumas, pero el diálogo puede esperar a que se calmen los ánimos y entonces se centran las fuerzas «vivas», se dice, en la negociación. Sartori, autor de libros en materia de ciencia política y democracia, diría que estas notas que dan los grupos de presión -porque al final del día eso son-, airean a los gobiernos y les permite saber a ciencia cierta qué piensan de sus funcionarios, los quejosos.
Silenciar o acallar las voces de protesta, tendría olor a dictadura, retroceso, cuando el país vive en una pluralidad, como quiera que sea. Preferible, aunque nos ahoguemos en calores y entre olores, que se manifiesten públicamente los grupos sociales, que también, entre otras cosas, pueden operar como distractores entre o para un conglomerado festivo, alegre y optimista, como fue en un pasado no muy lejano todavía.

* «CHILES LA XALAPEÑA»,
DIO FAMA EN EL MUNDO

Cerca de un centenar de años, la ciudad fue ampliamente identificada por la empacadora de chiles en vinagre, en escabeche y otras variedades en el resto del planeta tierra.
No hay europeo de occidente, y los Estados Unidos de Norteamérica, que no haya conocido y sepa que en Xalapa se producía el exquisito chile verde.
Allí, en la esquina que forman Doctor Lucio y la calle Juárez, mantenía puertas abiertas una amplia tienda de productos comestibles cárnicos y empacados, pero sobre todo, en sus más diversas variedades los chiles de «La Xalapeña».
La empacadora recibía el nombre de «Chiles La Xalapeña», pero nadie sabía que el producto no se sembraba ni cultivaba en estas tierras. Para su cultivo y posterior cosecha se requieren tierras mucho más calientes que las de Xalapa, así que el chile se cultivaba en Actopan, Isla, Veracruz y otros espacios de la zona eminentemente costera.
La empacadora se encontraba a tres calles de Doctor Lucio y Juárez, sobre esta última avenida, y se puede considerar -a decir de los industriales que empacaban toneladas de chile-, que era la única en forma y producción, que trascendió fronteras hacia países de Europa Occidental y el vecino coloso del norte.
En el lapso de los últimos 27 años del anterior siglo, la producción alcanzó niveles óptimos, pero no fue posible ampliar el periodo de vida buena de la empacadora mencionada, teniendo que cerrar más por cuestiones de competencia, porque ingresarían al mercado otras firmas chileras, como La Costeñita y la empresa Herdez, precedidas de una amplia propaganda publicitaria a través de la radio, la prensa escrita y la «imagen bonita».
Los hermanos Jiménez, dos xalapeños que se distinguieron empacando chiles traídos de las zonas calurosas de la entidad, igualmente vieron menguar sus ganancias con la empacadora de chiles, la cual finalmente tuvieron que vender y cerraron la tienda, la empacadora y un estanquillo de tortas y refrescos, en donde se podían adquirir las latas de chiles «La Xalapeña», allí sobre la calle de Dr. Lucio.
Termina así un ciclo de la vida productiva de una firma de chiles empacados, que encontró en el mercado internacional, sobre todo, un gran relieve e impacto social y económico, como firma empresarial, pero igual en el gusto de los asiduos al chile en su preparación y diversas variedades.

* SE ACORDÓ EL PRI
DE LA GESTORÍA SOCIAL

Si de algo tenía que preciarse el PRI en sus orígenes, es precisamente de su papel de gestor social.
El abanderamiento de las causas justas corrió a su cargo, cuando abrió sus trincheras a los llamados sectores popular, obrero y campesino.
Es decir, que había los tres grupos más significativos entre la gran familia mexicana y fue en los tiempos en que la dieta del común estaba bien balanceada y hasta los muy pobres, que es y ha sido la mayoría en este país, comían frijoles, tortillas, carne de res y de pollo. En realidad, nadie quedaba sin degustar una vianda amplia y rica en vitaminas y proteínas.
El priismo, realmente no confrontó a ningún adversario político desde que surgiera a la vida pública nacional y si acaso en los años 50 y 60 fue duramente cuestionado, debido a que olvidaba las luchas de los médicos, los ferrocarrileros y los estudiantes. Empero, el involucramiento del ex partido aplanadora en la vida nacional, se daba en todos los órdenes y niveles de la existencia del común de compatriotas.
A ello, el priismo se confirmó como la fuerza que arrollaba en comicios electorales, pero además era la institución que avistaba hacia los planos de las necesidades sociales y eso era bueno para las ambiciones de sus amos regionales, caciques y líderes, porque acercaba a una sigla interesante a las exigencias populares, lo que le acarreaba simpatizantes y seguidores.
Empero, cuando dejó de promover cierta o fantasiosamente los satisfactores que a la población les daba algún aliciente, entonces sobrevino la caída sistemática y paulatina del ex partidazo, haciendo gala de su intolerancia, la intransigencia de saberse mayoritario y de ser en el concierto nacional el partido que arrebataba los triunfos, cuando no eran suyos, porque irremediablemente apareció la oposición partidaria, la cual se nutrió evidentemente de los errores que cometió el membrete de las siglas históricas.
Empero, las causas sociales las heredó a partidarios de la izquierda y la derecha, empero no se dan abasto los partidos y pronto olvidan cuál fue la razón que motivó su creación en un país como éste, porque si bien es cierto que los membretes o siglas tienen como meta formar cuadros de políticos para ofertarlos a sus diferentes niveles de gobierno, no es menos real que en aras de estar constituidos de sectores, tengan que avistar las exigencias y compromisos eminentemente populares, como la consecución de la vivienda, el empleo, la salud, atender la inseguridad y otros temas de una agenda que sigue sin resolverse al paso de los años.
Temas que olvidaron, así de sencillo, los priistas de estreno.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.