
Como era de esperarse, los legisladores federales han dicho que habrá debate sobre la aprobación de leyes secundarias, cuando precisamente se va a celebrar el Mundial de futbol en Brasil.
Cierto es, también, que el evento no despierta el entusiasmo que pasados eventos similares.
Inclusive, en tierra carioca las manifestaciones de protesta diarias, en contra precisamente del futbol, siendo que su onceava seguramente está llamada a cubrirse de gloria con un primer lugar, han ido en demasía sobre las calles y avenidas y barrios populares de Río de Janeiro con la sola intención de que se clausure este mundial del empobrecimiento para los brasileños.
Le han solicitado en la calle a su presidenta, que suspenda el mundial, que dejará a Brasil en condiciones verdaderamente lastimosas.
Los brasileiros demandan educación, seguridad, empleo, vivienda y otros servicios públicos que no todos gozan en tierras latinoamericanas y condenan a su gobierno federal, porque en los preparativos de esta jornada de la patada, han gastado millonadas de dólares, nomás en los preparativos de las canchas deportivas, las residencias para los jugadores invitados al torneo futbolístico y toda la propaganda que en la televisión sobre todo están invirtiendo.
Son tiempos de pobreza, de violencia e inseguridad y los estados del mundo latinoamericano, sobre todo, muestran cada día la incapacidad para contener esta ola que daña patrimonios, afecta orgullos y honores y, por obviedad, la dignidad de los pueblos que medio comen, pero antes destinan un tiempo que vale oro a difundir el futbol.
Sin embargo, en este país es hasta casi normal que cuando se asestan golpes rudos a la economía popular, se están desarrollando juegos de futbol, así que el evento que viene no será menos. Los diputados y senadores seguramente están confiados en que las mayorías aplastantes del pueblo son ignorantes, no saben leer ni escribir y, lo peor, que son una bola de discapacitados mentales, a los que es fácil atornillarles con los torniquetes legislativos, dando así lugar a las leyes que más tarde postrarán a los causantes obligados.
Lógicamente, a nadie le importa que millones sigan en el rezago, la hambruna, el desempleo y la desesperanza. Ahora más, pues acaban de prohibirle la exclusividad del juego de la patada a la firma Televisa, por siempre la preferida de los gobernantes, para transmitir en exclusiva los encuentros que evidentemente mantendrán idiotizados por espacio de un mes a las mayorías de compatriotas.
O el tiempo suficiente, para que los legisladores saquen adelante las leyes secundarias. Esperemos.
* DEUDA DE 6 CENTAVOS CON
AMENAZA DE BURÓ DE CRÉDITO
Un usuario o cliente esporádico de la firma también propiedad del empresario Carlos Slim, Sears Robo de México (tendría que ostentar dicho apelativo), pero vea usted que en aras de conseguir un crédito por vez primera, se acercó a uno de los departamentos de la tienda en cuestión con el fin de adquirir algunos efectos de corte personal, en donde después de llenar un largo listado de requisitos, pasó al despacho de rigor o de autorizaciones.
Allí se enteró el comprador o presunto cliente, el cual jamás había solicitado un crédito, que tenía un adeudo pendiente de pagar a la poderosa firma empresarial, de nada menos que por la cantidad de seis centavos.
El consumidor inmediatamente puso el grito en el cielo.
Enseguida solicitó a la gerencia de ventas que escudriñara hasta en lo más íntimo de las computadoras y la contabilidad del consorcio, porque ese adeudo le perjudica, «puede ser puesto su nombre en el buró de crédito», a lo que el consumidor le espetó a la funcionario de la tienda que lo hiciera, que colocaran su nombre y la cantidad que le están reclamando.
Y es que a don Gervasio X, además le amagan diciéndole que no pueden abrirle ninguna cartera como consumidor con pagos mensuales, porque el adeudo de los seis centavos le afectaría su historial dentro de las trincheras de las tiendas departamentales de la poderosa firma mencionada anteriormente.
Y es que, además, le sugieren que pague y sanseacabó, empero, no aclara ninguna autoridad de la firma en cuestión en qué oficina, despacho o departamento de la empresa adeuda esos seis centavos, pues sólo le aseguran que la firma mantiene la exigencia de realizar o llevar a cabo un cobro, que el señor Gervasio, en tales circunstancias niega rotundamente, porque hasta hoy todos sus consumos los ha cubierto en efectivo y puntualmente.
Bajo este panorama, la duda que se levanta en torno a la empresa vendedora, está latente que sus abusos pueda estar cometiendo no por seis centavos, imaginemos los adeudos de cientos o miles de pesos. Firma que con lujo de prepotencia, igual suele someter a sus clientes, consumidores y compradores. ¿Hasta cuándo?
* EXPERTOS CONTRA
JUICIOS ORALES
Sin vuelta de hoja, los juicios orales estarían condenados al rotundo fracaso, si la persistencia en ponerlos a funcionar incluye la falta de capacitación de policías, agentes del ministerio público, jueces y abogados que dedican su ejercicio a litigar.
Es evidente, que sin la capacitación de rigor, la cual seguramente llevará meses y años antes de aplicarla como instrumento para hacer la justicia, como es el caso aludido.
La abultada cartera de trabajo que enfrentan los juzgados del fuero común, es simplemente tremendista.
La tarea es harto agotadora, si se trata de los jueces, secretarios, encargados de las distintas mesas, notificadores y todos cuantos laboran en los tribunales judiciales, en medio de condiciones bastante lastimosas, en las que el calor es sofocante, las pilas de expedientes resultan un obstáculo al paso de abogados, autoridades judiciales y las clientelas que llegan cotidianamente hasta sus distintos juzgados, sus audiencias se tornan largas y exhaustivas, porque la armazón jurídica así lo demanda.
La instalación y práctica de los juicios orales debieron haber iniciado hace décadas en las escuelas y facultades de derecho, sólo que nadie imaginó que llegaría el momento de ponerlos a funcionar. No hubo la directiva o autoridad universitaria del pasado que supusiera adecuar espacios y áreas en sus planteles, para la conformación de estos juicios.
Consecuentemente, este rezago que se agiganta, llega inclusive hasta los despachos más actualizados de los juzgados en mención. Tarea que deberá iniciar de arriba hacia abajo, pero no ahora. Los vicios y las irregularidades en esos mentideros no permitieron en este contexto los avances que otras latitudes del mundo en este rubro ya rebasaron. Es necesario recapitular en la materia que, por otro lado, está urgiendo de una renovación de fondo, pues a nadie escapa de los involucrados en esta asignatura, que la justicia es lenta y tortuosa.
Empero, juicios orales, sin conocimiento de fondo, bien puede llevar a poner en libertad, si se trata de materia penal, a numerosos pillines, que se aprovecharían gracias a la fragilidad de sus instituciones, para dejar las prisiones en que se encuentren confinados.
Necesariamente, el problema es más preocupante de lo esperado. Un juez, abogado postulante o agente del ministerio público, deberá gozar de una amplia cultura, un juicio con certidumbre de que las cosas de justicia eso serán, capaz, preparado y por ende con responsabilidad intelectual e histórica de lo que es este país, su sistema de vida público y las formas de ser y sentir del pueblo mexicano. Esto, en principio.

