Crónicas: Cara a Miguel Angel López Velasco


C.C.P. Procurador de Justicia de Veracruz

Miguel Ángel:

Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana (Desde el puerto de Veracruz)

El 20 de junio cumpliste tres años de muerto. Mejor dicho, de asesinado aquella madrugada con tu esposa y tu hijo Misael, el compañero fotógrafo. Y tres años después, Miguel Ángel, todavía seguimos esperando que la justicia de Veracruz dictamine, primero, las razones de tu ejecución; segundo, identifique a los culpables, y tercero, los detenga.
Es decir, tu crimen y los címenes de tu esposa e hijo siguen en la impunidad.
Peor tantito, Miguel Angel: desde alguna zona oscura del poder estatal deslizaron la versión de que tu muerte se debía a malas amistades, término acuñado por algún comandante de la Zona Naval, miembro del llamado Veracruz seguro, para referirse a los carteles. Digamos, sin aceptar, que fuera así. Ene millón de veces mejor aclarar los hechos, decir la verdad, por más cruel, a mantener en el limbo la realidad en un Veracruz donde la vida, como en la canción de José Alfredo Jiménez “ya nada vale”.

Y es que así como el gobierno local ha querido dejar las versiones de tu muerte sólo siempre la duda y la incertidumbre, incluso, la sospecha… en aquellas personas que nunca te conocieron en tu integridad humana.

Es más, desde el poder se engolosinaron diciendo que hasta jefe de prensa eres de algún grupo malandro, de igual manera como la elite política lo ha cacareado en el caso de otros crímenes.

Por ejemplo, cuando don Manuel Buendía, el gran columnista del siglo XX, fue asesinado por la espalda en el segundo año del presidente Miguel de la Madrid, desde los sótanos de Los Pinos filtraron la versión de que se trataba de un crimen pasional y hasta en el periódico Excélsior de Regino Díaz Redondo, llamado el gran traidor de Julio Scherer, publicaron un poema que don Manuel “había” escrito para un novio”.

Por eso, Miguel Ángel, resulta imperdonable que tres años después tu crimen y el de tu esposa e hijo sigan en la impunidad, pues siempre es preferible decir las cosas tal cual.

Quizá, ante el principio de Peter a que han llegado, resulta fácil calumniar y difamar. Y lanzar pedradas, mejor dicho, rocas descomunales en tu contra. También, lo hicieron así con el crimen de la colega Yolanda Ordaz, a quien, además, los malandros decapitaron y tiraron su cuerpo por un lado y su cabeza por otro en la vía pública.

Tres años, Miguel Ángel, de impunidad. 36 meses, pues. 1,080 días. Y eso que en su momento la exvocera, la señora María Georgina Domínguez, aseguró que cada día la procuraduría trabajaba por esclarecer tu crimen y el de tantos otros de norte a sur de Veracruz.

UN DÍA EN EL SALÓN DE CLASES

Te recuerdo, Miguel Ángel, en el salón de clases en la facultad de Comunicación de la Universidad Veracruzana.

Algunos semestres coincidimos. Por regla general, casi nunca asistías a clases. Primero, claro, estaba el periodismo, tu periodismo en Notiver, donde eras reportero, columnista y jefe de Información.

Un día, de aquellos tan pocos, fuiste a clases. Estábamos en el capítulo de los titulares en los periódicos. Hablábamos de la teoría y aterrizábamos en la práctica. Cada estudiante debía escribir un encabezado en su cuaderno luego de que se le dieran datos, hechos y circunstancias de un suceso.

Y mientras el resto del salón se tardaba, digamos, unos 10 minutos, para escribir el titular, tú lo redactabas en menos de un minuto. Y desde el fondo del salón, donde te gustaba sentarte, gritabas: “¡Ya lo tengo!”.

Y te ponías de pie para que todos viéramos tu cara de caricatura en una sonrisita pícara y unos ojos más pícaros y escucharas tu titular.

Y cuando lo decías, todos se reían.

Una alumna, recuerdo, dijo: “¡Parece un titular notiveriano!”.

Y tú, sin aclarar paradas, sonreías.

Y a los 10 minutos otro titular y otra vez eras el primero en escribirlo.

Si mal no recuerdo, nunca, jamás, volviste a clase en el resto del semestre. Y, bueno, tu mejor salón de clases era el periódico, teoría y práctica todos los días, la adrenalina pura en cada nuevo amanecer y en el transcurso de las horas.

Y, por tanto, al final del semestre te puse diez de calificación.

LA VERDAD ATERRORIZA EN VERACRUZ

Tu vida, que apenas iniciaba, fue interrumpida a balazos aquella madrugada del 20 de junio.

En Veracruz, Miguel Ángel, vamos en el cuarto año de gobierno y aquí “la muerte tiene permiso” y el horror de los años 2011 y 2012 y parte de 2013 ha vuelto (ahí están las 11 fosas clandestinas de Tres Valles, con 31 cadáveres, cuatro de los cuales eran niños).

Y, por eso mismo, mucho se tiene la certeza fundada de que tu asesinato nunca, jamás, será esclarecido.

Tampoco, nunca, habrá un detenido y/o detenidos.

Incluso, tu expediente ha de estar arrumbado por ahí en la oficina polvorienta donde el subjefe de ayudantía del exprocurador de Justicia, Felipe Amadeo Flores Espinosa, se echó un rapidín, lo filmaron y treparon a las redes sociales.

Estimado amigo: nunca he creído el chisme oficial alrededor de tu muerte. Creo que la realidad ha excedido por completo a la Secretaría de Seguridad Pública, a la Agencia de Investigaciones y a la Procuraduría de Justicia y, por eso mismo, ellos mismos se refocilan en el principio de Peter y aplican el principio francés de “dejar hacer y dejar pasar”.

Mal.

Y mal porque si te ejecutaron una vez, la autoridad te sigue matando con el silencio y la impunidad alrededor de tu muerte.

Cada día de impunidad que ha pasado desde la madrugada del 20 de junio, 2011, Miguel Ángel, el gobierno de Veracruz te sigue asesinando.

Decía Jesús: “La verdad os hará libres”. Cierto, la verdad siempre libera. En Veracruz, la verdad aterroriza a la elite priista en el poder sexenal.

luis velázquez

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