Por Luis Velázquez Rivera
•De acuerdo con la teoría política, cuando menos democrático es un pueblo, más, mucho más se impone la ley de la elite en el poder…

Hay por ahí una frasecita que causa demasiada comezón en las neuronas. Dice: “Cuando menos democrático es un pueblo… más sujeto está a los caprichos de quienes gobiernan”.
Se leyó hace tiempecito en un artículo del escritor Javier Cercas en “El País semanal”.
Y, bueno, tan chiquita la frase y tan picosa.
Por ejemplo.
Nadie puede ufanarse de que en la sección 32 del SNTE hay democracia para que el cacique Juan Nicolás Callejas Arroyo lleve 32 años como dueño absoluto del sindicato.
Tampoco nadie puede gritar a los cuatro vientos que en el sindicato de TAMSA (Pascual Lagunes Ochoa) y del FESAPAUV (Enrique Levet Gorozpe) hay democracia.
Menos, mucho menos, puede cacarearse que hay democracia en el gremio ferrocarrilero con Víctor Flores Morales, quien de adolescente se vestía como Elvis Presley, su ídolo de la fecha.
Tampoco, claro, puede hablarse de democracia en el sindicato de los recolectores de basura del puerto jarocho, donde el caciquito oaxaqueño, Nino Baxin, lleva cien años como tal y ahora despacha como diputado local, su hija secretaria General del PRI municipal y su sobrinito Víctor (“El basurita” le llama Raúl Díaz Diez), exregidor del Ayuntamiento.
Por ejemplo, los diputados Juan Nicolás Callejas Arroyo y Ana Guadalupe Ingram fueron elegidos coordinador de la bancada priista y presidenta de la Mesa Directivo del Congreso en un proceso ¿democrático?
Nadie, nadie, nadie, lo cree. Y es más, la sola pregunta ofende y humilla. Perdón, entonces.
CAPRICHITOS DE QUIENES GOBIERNAN
Caprichito, por ejemplo, nombrar a Dominga Xóchilt Tress directora de Espacios Educativos de la SEV.
También, caprichito imponer a Corintia Cruz Oregón como diputada local suplente de David Velasco Chedraui, a quien, ni modo, le cortarán las alas (¿el desafuero?), luego de denunciar que en Veracruz “estamos hasta la madre” con la inseguridad.
Caprichito peor imponer a Elizabeth Morales como presidenta del CDE del PRI, dada la estela de corrupción dejada en el Ayuntamiento de Xalapa, incluso, con el silencio cómplice del entonces diputado presidente de la Comisión de Vigilancia del Congreso, Américo Zúñiga.
Caprichito traer una vez más a “Los tigres del norte” al grito patrio en Xalapa.
Caprichito mantener en el cargo al secretario de Seguridad Pública dada la turbulencia y revoltura tsunámica de un Veracruz ensangrentado y agobiado.
Caprichito quitar y remover y nombrar a nuevos 56 funcionarios en tres años con nueve meses.
Caprichito la competencia entre uno que otro secretario del gabinete legal por tener a los mejores barbies a su lado.
Y, bueno, también, a los mejores kens, dada, claro, la diversidad sexual de norte a sur del mundo.
Caprichitos, por ejemplo, de una parte de los secretarios del gabinete legal del gobierno de Veracruz de disputarse la confianza de “La tía Justa Leticia”, con cargo al erario, es decir, al presupuesto de cada dependencia.
EL GOBIERNO DE “LOS NIÑOS INFIELES”
Por eso bastarían los testimonios anteriores para ultra reconfirmar que Veracruz está lejos, muy lejos, de un pueblo democrático y, en contraparte, estamos a merced de los caprichos de quienes gobiernan.
Claro, el sueño democrático viene desde que Sócrates y Séneca predicaban en la plaza pública las formas del poder político y luego, fatigados del ejercicio neurológico iban al baño público con vapor a recrearse cada uno con sus efebos que luego, oh democracia, intercambiaban sin celos de por medio.
Así, y en nombre de la democracia también se ha dicho que “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”.
Y, bueno, de ser tal cual, mucho, muchísimo se duda que los 8 millones de habitantes de Veracruz merezcamos el gobierno de “Los niños infieles”.
Publicado en: http://blog.expediente.mx/nota.php?nId=8511

