Espacio Abierto: CAJAS CHINAS


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Por Manolo Victorio Valle, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La sociedad postmoderna se viraliza en liviandades que se esparcen como derrame oleaginoso hacia todos los sectores de la vida pública.

 

Hoy día es más importante si una celebrity enseña las nalgas en instagram, si una cantante cincuentona monta el teatro de una caída para subirse al trending topic o que nos embotemos idiotizados en discusiones vanas respecto al color de un vestido, dejando que la vida transcurra en boberías.

 

Parece que esta moda insulsa llegó al mundillo político mexicano, dominado por una partidocracia insultante, corrupta y corruptora del entorno público.

 

La clase política practica un reciclado marketing político basado en el campechanismoramplón que pretende narcotizar la profunda irritación social provocada por los abusos de la clase gobernante, sean éstos rojos, azules, verdes o turquesas, que para el caso son los mismos lobos pero con diferentes chaquetas.

 

Ahora los distractores revientan en una pirotecnia china, tratando de iluminar teatralmente la tragedia mexicana, donde cada mañana el ciudadano común parece un autómata tratando de caminar en el pantano del marasmo de una realidad detenida, como si fuese un mundo paralelo pero terrorífico, donde el crimen organizado y ordinario, las desapariciones, desempleo, corrupción, crisis financiera y desesperanza colectiva son actores principales.

 

Los partidos, entre los que descolla el PRI como el papá de los pollitos, quieren ahora exteriorizar una imagen popular, donde cualquier hijo de vecino, obtuso o letrado pero no rapaz como político de carrera como Cuauhtémoc Blanco, Carmen Salinas o Alejandro Camacho pueden vestirse con la casaca de legislador, brincando por obra de la simpatía o popularidad a las verdaderas burbujas de poder en México.

 

Después del desastre social, vienen ahora los partidos a decirnos que nosotros, los de a pie, también podemos tener sueños aspiracionales, entrar en la nomenclatura que gobierna, oprima y roba impunemente.

 

Y en estas elecciones intermedias buscan dorarnos la píldora con propuestas populacheras. Un reality show de pacotilla donde sólo falta naturalizar a la señorita Laura para que recorra los 300 distritos electorales, armada con cámara High Definicion, pidiendo el voto para el PRI y sus comparseros verdes y turquesas en una adaptación aldeana de The Truman Show región cuatro.

 

Lo malo es que el mexicano está acostumbrado genéticamente a que alguien lo agarre de pendejo. Se queja, mienta madres y satura las redes sociales, solo en un exorcismo interno para que después no le etiqueten las culpas de los latrocinios cometidos por quienes eligió –compra de credenciales de elector, reparo de despensas y demás trapacerías incluidas en el día de las votaciones; excusándose en su propia miseria banal y valemadrista del “yo no voté por esa rata”.

 

Así que mientras vemos como nuestros los logros de deportistas, actores, presentadores de televisión y demás fauna del show bussines, las cajas chinas empezaron a echarse  a andar para la conquista, una vez más, de un electorado dormido y apático de su realidad.

 

Twitter: @ManoloVictorio.

 

Correo: mvictorio33@hotmail.com

 

Facebook: Manolo Victorio

 

Publicado en el Blogspot: manolovictoriovalle05blogspot.com

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