
Qué cosas pasan: en diversas ciudades donde se juega pelota profesional vemos cómo se han dado a la tarea de construir modernos estadios –Hermosillo, Distrito Federal, Culiacán, Obregón, entre otras plazas–, pero curiosamente hoy se tiene en olvido total el proyecto de un sagrado inmueble que no merece tan grave ofensa: el Salón de la Fama del Beisbol de México.
Desde el anuncio del cierre del recinto, en Monterrey, el 26 de agosto de 2011, por parte de la compañía cervecera que lo patrocinó desde 1973, poco o nada ha sucedido, lo cual es a todas luces muy lamentable. Ni en Monterrey… ni en Sinaloa.
Incluso, ahí están a la espera de ser exaltados tras obtener en marzo del 2014 los sufragios necesarios para tener un nicho en el Templo de los Inmortales: Fernando Valenzuela, Daniel Fernández, Ricardo Sáenz y el directivo Cuauhtémoc Rodríguez, los que por supuesto merecen todo respeto, reconocimiento y admiración. Sin embargo, ya ve.
Y anote: así como se llevan a cabo las ceremonias de entrega de premios a lo mejor de cada temporada en invierno como en verano, la pregunta es si acaso no se puede llevar a cabo la ceremonia de entronización en algún otro escenario mientras se construye el nuevo inmueble.
Ahí se las dejo, directivos de la Liga Mexicana de Beisbol y gobierno del Estado de Sinaloa.
Los que faltan
Como ayer le cité, el Salón de la Fama de Diablos Rojos exaltó a Alonso Perry, Ramón Arano, Daniel Fernández, José Luis ‘Borrego’ Sandoval, al directivo Pedro Mayorquín, y a su propietario, Alfredo Harp Helú.
Cada uno recibió un jersey con su número retirado, Perry (7), Arano (10,-entregada a su hija Carolina Arano); Fernández (11); Sandoval (3), y Mayorquín, el número 50, en alusión a sus cinco décadas que suma como parte de la organización. Además, todos se hicieron acreedores a un cheque de 100 mil pesos.
Los nuevos entronizados se suman a los de la clase 2005, integrada por: Benjamín Reyes, Ramón Montoya, Alfredo Ortiz, Abelardo Vega, Nelson Barrera, Oscar ‘El Rápido’ Esquivel y Roberto Mansur Galán.
Bien, y ahora a esperar la próxima elección donde podrían surgir nombres como Sergio “Kalimán” Robles, Ramón “El Abulón” Hernández, Luis Meré, Eleno Cuén, los mánagers Lázaro Salazar y Tomás Herrera; René Chávez, Salomé Barojas, Al Pinkston, Miguel “Becerril” Fernández, Luis Fernando Méndez y el colega Tommy Morales, entre otros estelares pingos.
LUIS ELOY RAMÍREZ CABRERA:
Saludos a ti y a la Hermandad.
A propósito de la euforia desatada entre los venezolanos por el arribo de Miguelito Cabrera a los 400 tetra-batazos, se me ocurrió revisar cuantos jonrones tenían a los 32 años y 30 días – los que tiene el venezolano al día de hoy-, los miembros del club de los 500 o más jonrones.
Claro, en referencia al pronóstico de Andrés Galarraga, sobre la posibilidad de que el Tigre de Aragua y de Detroit destrone a Mr. Bonds de la cima de los jonroneros de todos los tiempos.
Veamos: Bonds, a la edad de Miguelito- como le llamamos en Venezuela- tenía apenas 327 vuelacercas aunque obviamente de todos es conocido como subió ese ritmo como la espuma a raíz de su romance con los laboratorios BALCO.
Otro muy amigo de estos institutos de “investigación” es Alex Rodríguez, el íntimo de BIOGENESIS, es por mucho quien llevaba al apenas superar la treintena de años, el ritmo más espectacular de todos, pues A-ROD había despachado 507 cuadrangulares.
En ese orden le siguen: Jimmie Foxx con 464, Ken Griffey Jr. 460, Albert Pujols 445, Eddie Mathews 422, Mickey Mantle 419 y Frank Robinson 403.
Por debajo de los 400 de Miguelito, están el más grande, Babe Ruth, quien sumaba a esa edad 356 a pesar de haber perdido sus primeras 5 temporadas lanzando.
“El martillo”, Hank Aaron, con quien Miguel mantiene números similares, despachó a la edad del aragüeño 398, mientras otra leyenda, Willie Mays la había desaparecido en 379 ocasiones.
Ted Williams, quien perdió 3 temporadas mientras estaba en la guerra, consiguió 293. El precoz Mel Ott alcanzó los 388, y dos caballeros del juego, Ernie Banks y Harmon Killebrew la sacaron respectivamente en 335 y 393 oportunidades.
Del grupo de los que aprovecharon la “no ilegalidad” de las espinacas, Manny Ramírez con 367 y Sammy Sosa con 390 son quienes más bateaban jonrones a los 32 años.
Casos increíbles por lo mucho que elevaron el ritmo de sus batazos al final de sus trayectorias fueron Mark McGwire quien a la edad de Cabrera apenas coleccionaba 277, Rafael Palmeiro 233, y Gary Sheffield 279, como decía aquel sabio del humor “fue sin querer queriendo”.
También por debajo del ritmo del Miggy están “El leñador” Jim Thome (333) y los inmortales Reggie Jackson (320), Frank Thomas (319), Mike Schmidt (314), Willie McCovey (313) y Eddie Murray (305).
Como verán el ritmo del Venezolano apunta a grandes marcas, pero ser pronosticador en el beisbol es caminar al borde del abismo, así se llame Andrés Galarraga.
Mejor es esperar y desear que las lesiones no afecten la carrera del “NATURAL” Miguel Cabrera.
Antes de despedirme vayan mis saludos a Toño, Carlos Castillo y al Dr. Carlos Rodríguez Candila.
Luis Meré y Salomé Barojas:


