
Por Luis Velázquez Rivera
•Una mujer más ha sido asesinada en la tierra jarocha
•Ahora, en Paso del Macho
•Pero, además, decapitada
•Y arrojada en despoblado
•Diputada Ana Cristina Ledezma pide alerta de género
•Es innecesario revira el diputado de Arturo Bermúdez, José Ramón Gutiérrez

En “El cedrillo”, un poblado de Paso del Macho, donde nació el senador Héctor Yunes Landa, y también Manuel Pérez Bonilla, el gran líder nacional cañero, la muerte tiene permiso.
Llegó el domingo 17 de mayo, tres semanas antes de la elección de diputados federales en el Veracruz de Arturo Bermúdez Zurita y Luis Ángel Bravo Contreras, a la sazón, secretario de Seguridad Pública y Fiscal General por nueve años, de aquí al año 2024.
La muerte aterrizó así:
En el camino vecinal, dos muertos. Un hombre y una mujer.
Por un lado, el cuerpo del hombre y su cabeza metros adelante.
Por otro lado, el cuerpo de la mujer y su cabeza metros adelante.
Ambos, con edades entre los 20 y los 25 años de edad.
Los dos, torturados.
Ella, desnuda, además.
“No se nos hacen conocidos” dijeron los vecinos.
Quizá los habrían secuestrado y matado en Cosolapa, Oaxaca, y los tiraron en Paso del Macho, de igual manera como sucediera, dice la autoridad, con el reportero Armando Saldaña, nacido y residente en Tezonapa, Veracruz, secuestrado y asesinado en la tierra jarocha; pero tirado en Oaxaca.
Y, lo peor: el Fiscal de Oaxaca, allá todavía se llama procurador de Justicia, dice que el periodista con más de 25 años de servicio, murió debido a un pleito de cantina.
Tal cual, ahora solo falta que el Fiscal de Veracruz también asegure que la pareja decapitada y tirada en Paso del Macho fue, digamos, porque ella era infiel con el hombre sin vida a su lado.
Y si la infidelidad se paga en el Medio Oriente con una muerte lenta a pedradas, aquí, en el México de Enrique Peña Nieto, se paga con una decapitación.
Un chavo de entre 20 y 25 años, ejecutado.
Y una chica más, de entre 20 y 25 años, decapitada.
Un feminicidio más en Veracruz, luego del feminicidio de Columba Campillo, cuyo único delito, ha dicho su padre, un expolicía federal de caminos, es trotar en el bulevar jarocho, ahora cuando la diputada priista, Gladys Merlín Castro, cacarea iniciativa de ley para obligar a los burócratas a 20 minutos diarios de ejercicio.
Y ahora, cuando luego del asesinato de una chica de 50 puñaladas de Cuitláhuac, a un ladito de Paso del Macho, y de una chica de 17 años asesinada de 40 puñaladas en un hotel de Córdoba y de una chica asesinada de 30 puñaladas en Orizaba, la diputada local, Cristina Ledezma, plantea la alerta de género por los feminicidios en la tierra jarocha, mientras su homólogo, José Ramón Gutiérrez, dice que es innecesario.
Claro, Joseratón se ha declarado el diputado del general Arturo Bermúdez, quien le asignó en reciprocidad dos patrullas del IPAX, con elementos del IPAX, para que lo cuiden día y noche.
MÁS IMPORTANTE UNA MENTADA DE MADRE QUE UN FEMINICIDIO
El 26 de julio, 2011, reportera policiaca del diario Notiver, el cuerpo de Yolanda Ordaz de la Cruz fue arrojado sin vida en la vía pública, atrás del edificio del periódico Imagen de Veracruz.
A un metro de su cuerpo, su cabeza, decapitada, con un narcomensaje.
Desde entonces, la decapitación había desaparecido en el caso de los feminicidios.
Cierto, mujeres apuñaladas. Niños fusilados. Niñas secuestradas, como Karime Alejandra, de 5 años de edad, en Coatzacoalcos, plagiada, asesinada y sepultada al lado de su tía en una fosa clandestina.
La chica de Potrero, Atoyac, Anahí, empleada de una tienda comercial, de 17 años, secuestrada, desaparecida, ultrajada, asesinada y tirada en el traspatio de la comandancia policiaca, donde, oh paradoja, ningún elemento policiaco lo registró, entre tanto los zopilotes se tragaron sus ojos y así entregaron el cadáver a su mamá.
Las chicas secuestradas y desaparecidas en la ruta de Costa Esmeralda, en Nautla, de parte de unos tratantes de blancas que las ofrendaban a los traileros y cuyas pistas llevaban hasta Coatzacoalcos según reveló el Fiscal de Veracruz; pero sin nunca, jamás, ocuparse del asunto.
El feminicidio alcanza niveles insospechados, en tanto el gobierno jarocho se encorajina más con la mentada de madre de Juan Antonio Nemi Dib, ahora experto policiaco (como lo fue en el fidelato) al secretario de Salud, doctor Fernando Benítez Obeso, todo porque ha documentado trastupijes en su tiempo.
Y porque, además, la Auditoría Superior de la Federación ha formulado irregularidades millonarias de recursos federales en tal dependencia, con una denuncia interpuesta en la Secretaría de la Función Pública y la Procuraduría General de la República.
Pero en fin, si en el estado de México de Eruviel Ávila ocupan el primer lugar nacional en feminicidios, por encima, incluso, de Chihuahua con su Ciudad Juárez y las mujeres asesinadas de las maquiladoras, y nadie ha declarado alerta de género, menos, mucho menos en Veracruz.
Y menos cuando ninguna de las candidatas a diputadas federales se ocupa del asunto, entre ellas, y por ejemplo, y del lado priista, María del Carmen Pinete Vargas, Carolina Gudiño, Heidi Salazar Espinoza, Elizabeth Morales, Ana Guadalupe Ingram, Noemí Guzmán y Lillián Zepahua.
Y del lado del PAN, Chantal Paola Barajas, que fue relevada; Alba Leonila Méndez, Ethel González López, Gloria Santos Navarro, Gabriela Ramírez, Patricia Montiel, Claudia Aguilar, Dulce María García López, María Elena Cadena Bustamante, Lilia Morales Méndez y Lilia Bahena Corbalá.
Bien dicen: la peor enemiga de una mujer política es otra mujer política.
Publicado en: http://www.blog.expediente.mx/nota/12722/portales-de-noticias-de-veracruz/veracruz-atrapado-en-feminicidios
