PosData: Rebatinga por la UPAV


zzz
Guillermo Zúñiga Martínez. Rebatinga por su silla

por Luis Velázquez Rivera

La Universidad Popular Autónoma de Veracruz, con todo sus bemoles, es la magna obra política y educativa de Javier Duarte en el sexenio próspero

Riesgo de politizar el nombramiento del sucesor de Guillermo Zúñiga

La designación del rector por dedazo, fast track, riesgo del descrédito pedagógico

 

Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana (Desde el puerto de Veracruz)

La rebatinga por la rectoría de la UPAV, Universidad Popular Autónoma de Veracruz, se ha desatado a la muerte de su fundador, el maestro Guillermo Zúñiga Martínez.

Y más por lo siguiente:

Aun cuando la UPAV tiene un presupuesto anual de 25 millones de pesos, que al fallecimiento del profe llegaba a 400 millones de pesos de deuda atorada en SEFIPLAN, tiene 70 mil alumnos.

Y cada estudiante paga unos 500 pesos mensuales, lo que multiplicándose por 70 mil, significa un ingreso mensual de 35 millones de pesos.

Además, se trata de una universidad popular sin precedente tanto en la historia de Veracruz como del país, incluso en América Latina.

Y por eso mismo, y dada la proyección en que la dejó Zúñiga Martínez, unos políticos, y hasta reporteros y/o magnates de periódicos, la están codiciando.

Incluso, según ha trascendido algunos se lo habrán pedido al gobernador como si se tratara de una concesión fast track, por dedazo, sin concurso público, quizá, acaso, partiendo de la tesis universal de que la educación es demasiado importante para dejarla solo en manos de los profes y académicos.

Se trata, entonces, de una gran decisión de Javier Duarte, y más por el número de licenciaturas (más de 60) y de maestrías (más de 20) y doctorados (más de 15) que oferta en todo el país, pero además, en América Central y en otras latitudes continentales.

Y de una gran decisión porque si, en efecto, la UPAV ha despertado expectativas en una población estudiantil y sus padres fuera de serie, hasta pudiera escribirse que la UPAV es, pudiera ser, su magna obra educativa.

Y por eso mismo, el góber, a 18 meses de terminar el viaje sexenal, habrá de pronunciar el nombre del rector con mucha, demasiada mesura y prudencia política, lejos de que pueda significar un favor, un privilegio, una canonjía basada en intereses políticos.

UPAV, MAGNA OBRA EDUCATIVA DE JAVIER DUARTE

Gobernador elector Javier Duarte, Guillermo Zúñiga y José Murat Casab, perfilado ya como uno de sus asesores pues también lo fue con Fidel Herrera, le propusieron la creación de la UPAV.

Y el día de su toma de posesión la anunció como el descubrimiento de América.

En el camino, todavía ahora quizá, despertó pasiones y críticas, suspicaces y perspicaces de muchos, pues de pronto fue repuntando hasta tener la mitad de los estudiantes de la Universidad Veracruzana.

Un día, cuando el mundo político lo registró, la UPAV ya andaba de norte a sur y de este a oeste de Veracruz, caminando en el territorio nacional y extranjero.

Hubo muchos, demasiados tropiezos, entre ellos, por ejemplo, que los egresados solo podían ejercer en el estado de Veracruz, sin trascender más allá en la república.

También, que a los profes les quedaban a deber su carga académica y que hasta les pedían que consideraran sus horas de clases como una especie de servicio social por Veracruz.

Y que los maestros de la UPAV recibían comisiones si llevaban estudiantes.

Y que era imposible alcanzar una calidad académica solo recibiendo clases el sábado en la mañana de 8 a 13, quizá 14 horas.

Y que las secretarías de Educación de Puebla y Tabasco la declararon escuela patito.

Etcétera.

El caso es que la UPAV con Memo Zúñiga pasó el vendaval de los primeros cuatro años y ahora con el fallecimiento del maestro, muchos se han anotado para la rectoría.

Se trata de una facultad del gobernador cuya decisión por ningún motivo ha de estar basado en cuestiones políticas.

Y menos en el Veracruz de Enrique Rébsamen, Enrique Laubscher, Carlos A. Carrillo y Rafael Delgado, cuyo nombre y prestigio educativo alcanzó latitudes más allá de la frontera nacional.

Y más porque se trata de una institución que ojalá esté sustentada en un decreto constitucional para evitar que el sucesor la desaparezca, considerando que la política es un tragadero de hombres

Es más, si el nombramiento de la rectora de la Universidad Veracruzana pasa por un gran filtro académico en diferentes niveles, la designación del rector de la UPAV bien podría someterse a tal proceso legal, pues garantizaría la calidad de la autoridad educativa.

Si a la UPAV llega un rector con perfil político cien por ciento, nombrado por dedazo, será expuesto al descrédito, y por añadidura, a su descarrilamiento.

La UPAV es una obra magna creada por Duarte y significaría un error descomunal politizar su rectoría.

Zúñiga Martínez era profesor de escuela primaria y secundaria.

Fue director de Enseñanza Popular y Enseñanza Media y delegado federal de la secretaría de Educación, equivalente al secretariado.

Es decir, su primera vocación fue educativa y luego la amplificó a la política, pero siempre desde la política educativa.

Honor, pues, al fundador de la UPAV.

Publicado en: http://www.blog.expediente.mx/nota/12744/portales-de-noticias-de-veracruz/rebatinga-por-la-upav-

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.