
Por Raúl González Rivera

Temor y hartazgo destacan en campaña de candidatos a diputados federales.
La constante del temor aflora en colonias, pero también en el resto de la sociedad civil. No es fácil hacerse a la idea de que no ocurrirá ningún contratiempo el próximo 7 de junio, cuando las campañas han llegado al extremo de los insultos y vejaciones, que se enderezan entre abanderados de los distintos partidos políticos a la cámara baja al Congreso de la Unión.
La secuencia de anuncios y espectaculares, han subido de tono, de manera que el INE no ve el cruce de ofensas que se propalan a los cuatro costados del mismo país, en aras de conseguir la simpatía y el voto de los ciudadanos.
Ciertamente, la elección de diputados federales no atrae multitudes. Desde el momento en que un diputado difícilmente puede mostrar la claridad de su trabajo como legislador y menos de gestor social, la sociedad civil, es menester que incurra en dudas, que tenga desconfianza, falta de crédito a quien le habla y promete mucho, amén de objetar a los candidatos que suelen amedrentar con que la violencia va a aflorar en vísperas de celebrarse los comicios electorales.
Sobre todo cuando hay abanderados de cuando menos media docena de partidos políticos. Ya vinieron a tierras veracruzanas César Camacho del PRI, desconocido a todas luces, porque no le ven condiciones de político, ni de dirigente ni nada parecido.
Ya estuvo sobre territorio estatal, el panista Gustavo Madero, seguro del triunfo de sus pupilos, habida cuenta de que el viejo régimen muestra las notas del cansancio.
Y por supuesto, Carlos Navarrete, dirigente del PRD, con un escaso arsenal partidario y político para poder presumir que las tiene todas consigo, cuando la izquierda se ha fraccionado en tantos pedazos, que de esta justa electoral, hay quienes aseguran que algunos membretes partidarios verán la última luz el próximo 7 de junio.
El caso Andrés Manuel López Obrador, es el más preocupante. A sus filas se han incorporado cientos de miles de inconformes con todo, incluidas las fracciones de la izquierda. Lo que hace suponer hasta el menos avezado en cuestiones de política y partidos, que la sigla de Morena, pudiera encresparse de tal suerte, que en esta ocasión precise el rumbo de las izquierdas y que sea Morena, la fuerza llamada a cubrir dicha vacante, porque estaría definiendo igualmente la ruta de AMLO con rumbo a la tercera candidatura de izquierda a la presidencia de la república, con la sólida participación y apoyo de cientos de miles de ciudadanos, que suspiran desde hace mucho por el cambio.
Empero, si el temor y hartazgo prevalecen en esta contienda político-electoral, ya podrá usted sospechar cuáles son los candidatos que predominan en esta era de la violencia, la inseguridad y el temor que recorre calles y avenidas de nuestras ciudades.
* NOMENCLATURA DE
LOCOS EN XALAPA
La nomenclatura en Xalapa, es de locos, desordenada, que a nadie, menos los políticos les ha preocupado en reglamentar como debiera corresponder a la capital comparada en el discurso político, con la Atenas de la antigüedad clásica griega.
Veracruz puerto, Coatzacoalcos dentro del estado veracruzano y por caso, Puebla de los ángeles, del vecino estado poblano, gozan de una nomenclatura con una extraordinaria claridad meridiana. Un trabajo de cirujano magistralmente cortadas sus calles, nombres de las mismas, su numeración y la cita de sus colonias, congregaciones y demás áreas de sus correspondientes territorios.
Sin embargo, Xalapa, orgullo de los xalapeños bien nacidos y de otros como don Ildefonso Amaro Lagunes, cuyo esfuerzo por darle a la ciudad una nomenclatura clara, en alusión a la historia que acompaña a la otrora Atenas veracruzana, queda corto, cuando de rendir direcciones y domicilios se trata no solo en las notificaciones que deben realizar los tribunales judiciales, sino también en la común distribución de la carga de trabajo del correo y el telégrafo.
El desorden es mayúsculo. Una familia o un apellido cualquiera o el fraccionador contemporáneo, suelen enfrentar un verdadero conflicto, cuando de imponer nombres a sus calles y avenidas se trata, porque no hay nada que rija dicha infraestructura. Así, existen colonias con tres nombres y numeraciones repetidas en las mismas arterias públicas.
Por botón de muestra un ejemplo. Hay las colonias María Esther, Cardely los Naranjos, las cuales abarcan un solo ramal de arterias públicas.
La repetición de nombres acalambra a cualquiera, amén que en el culto a la personalidad, en ese orden, a nadie le importa identificar ni conocer. Seis arterias, entre calles y avenidas, nomás en el casco histórico llevan el nombre del presidente Miguel Alemán. El colmo, hasta el monumento erigido en su memoria, de cara a la estación-nueva- se dice del ferrocarril, cuando más de la mitad de la población ignora que antes hubo otra estación ferrocarrilera en la ciudad.
Nunca que se sepa, ninguna autoridad ha pretendido siquiera corregir este fenómeno, que nubla los cinco sentidos muchas veces de quienes tienen la obligación de recorrer las calles y colonias, con el compromiso de hacer entrega de correspondencia y paquetería, siendo que las confusiones, pueden llegar accesiblemente a quienes bajo este esquema de calles y colonias y fraccionamientos sin un orden en su nomenclatura, obstaculiza evidentemente el mejor camino de una ciudad que habita bajo un supuesto orden.
* BULLYING, ACOSOS Y
VIOLENCIA EN LA ESCUELA
Lo último, una jovencita de apenas 16 años tomó por los cabellos a una igual, compañera suya, en la antigua secundaria vespertina Veracruz y ahora preparatoria, para hundirle posteriormente sus puños, en el estómago, la cara y la espalda, donde cayera la andanada, a la que acompañó con expresiones, como «te voy a matar».
Esto hizo una damita, si así puede calificarse, quien una vez lograda su «hazaña» reingresó a su salón de clases, sin temor a sufrir ninguna represalia. Inclusive, diría más tarde que si la acusa su víctima y mandan traer a sus padres, éstos, la defenderán, si van a otra instancia, nada podrán hacerme.
Y en efecto, el acoso, la violencia verbal y hasta la criminalidad entre niños y jóvenes en cualquier momento puede estallar. El control de pater-familias se diluye, los maestros, nada pueden hacer, porque si intentan imponer el orden donde no lo hay, corren el riesgo de enfrentar la furia de los padres, que le retiraron radicalmente la confianza a los docentes.
Lo suyo ocurre en la primaria, en la secundaria y la preparatoria o la universidad.
Una estudiante de leyes, famosa por su carga importante de justificantes para no asistir a clases, porque supuestamente tiene una enfermedad no grave, pero incurable, acusó que llevaría entonces su caso a junta académica, pero de que le justificarían todas sus faltas, nunca lo dudó. Una junta de académicos, de seis horas concluyó con una respuesta baladí en el sentido de que la joven tiene razón, debe continuar faltando. Sus papis aprueban su osadía y a los académicos y autoridades del plantel, por cierto de leyes, les dieron con un palmo de narices.
Cuando por las redes sociales se informa, que menores asesinan o intentan violar a sus compañeritas, ya a nadie alarman, ni la información es exclusiva. Surgen casos y otros similares, preguntándose un sector de la ciudad, entonces de que se trata? Hay más escuelas, el gobierno invierte millonadas en educación, pero el grueso de adultos ha sido rebasado en su autoridad ancestral.
Empero, todo se remonta a cuando los padres tenían autoridad, sin duda, porque no es en donde se genera el problema mayúsculo, para que el heredero se convierta en pillo, ladrón, criminal o simplemente desobligado.
A manera de decálogo, en las redes sociales, circula un texto que refiere a propósito del tema, pero aquí damos entrada nomás a tres apuntamientos de singular trascendencia y que aplicaron en ese momento histórico: 1.-la hora de llegada era a las 12 de la noche. Ni un minuto más ni un minuto menos y ellos iban por nosotros a las fiestas jamás de raite; 2.-Prohibido dormir en casa de nadie; y 3.- Nos daban 5 pesos para gastar y nos pedían cuentas.
Algo de lo que aplicó en las generaciones del ayer, pero que en las presentes, ni de chiste podrían soportar. Empero, la autoridad magisterial menos podría hacer entrar en la cordura a los violentos, la autoridad pública no se interesa en el tema y las instituciones de seguridad, ven en cada muchacho en la calle, a deshoras-como se decía- a un potencial delincuente.
Tal vez, sugieren especialistas y preocupados en que los jóvenes y niños reasuman su papel ,con responsabilidad, que ls mamis, retomen por sus fueros la autoridad tenida, habida cuenta de que como quiera a su autoridad, todos, malos y buenos, suelen supeditarse cuando menos. Un experimento, que valdría la pena asumir, en días como los que corren, tan difíciles para entender a los muchachos.
