60 Segundos: Malos ciudadanos ayudan a la mugre


* MALOS CIUDADANOS
AYUDAN A LA MUGRE

Publicado Agosto 5 / 2015.. Por Raúl González Rivera
Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La autoridad municipal poco o nada va a lograr si no consigue el consenso de la ciudadanía para atacar problemas que no debieran haber ocurrido, como es el contagio del dengue y la chikungunya, primero porque incide en la salud corporal y, segundo, porque son males que se pudieron prevenir y no fue posible.
Y como éstos, los montones de basuras y rincones repletos de humedades, como consecuencia de que las políticas públicas en materia de prevención fallan y la ciudadanía hace caso omiso de los exhortos, llamadas de atención y las medidas con que se pretende prevenir una consecuencia que afortunadamente pareciera ya no es fatalista.
Al lado de los matorrales que abundan a los cuatro costados de nuestras ciudades, igual aparecen las montoneras de basuras que en buena medida corresponde a la autoridad municipal prevenir, no permitiendo ninguna concesión a los vecinos, quienes desoyendo toda instrucción de la autoridad sacan a la hora que se les pega la gana sus bolsas, botes y demás depósitos de porquerías a las esquinas de las calles, con la suposición de que también son tiraderos a cielo abierto de basuras.
En tanto no se apliquen los correctivos que presuntamente están contenidos en los ordenamientos legales y jurídicos municipales, las soluciones a un problema que en días de calores tremendistas como los actuales, puede desencadenar en una proliferación de epidemias, todas en detrimento de la salud pública y que conforme al discurso oficial se pudieron evitar pero no fue posible.
Hay vecinos que no son precisamente originarios de estas tierras, los cuales arribaron a la capital, pero traen con ellos las viejas costumbres del rancho de que proceden, así que en abierto son ajenos a cualquier labor de limpieza y menos de conservación de nuestras calles y avenidas, sin basuras.
De qué vale que el camión recolector –el cual nunca tiene un horario fijo para la recolección–, cubra su cometido, si en el lapso de las 24 horas del día los malos ciudadanos se encargan de amontonar con bolsas de basuras las esquinas y todas las calles céntricas y periféricas de la ciudad.
Lo cual quiere decir que hay ciudadanos que en abierto reto a la autoridad, muestran su rechazo y emiten su condena consistente en no poder gozar la población en su totalidad de una ciudad limpia, sino todo lo contrario, pareciera revitalizarle a los malos vecinos que la mugre siga con su predominio en perjuicio de una imagen citadina no sólo urbanizada, como se pretende, sino aireada, que sea limpia y que huela a fresco.

* EL VIEJO SERVICIO DE TAXIS
Y DON ALEJANDRO SOTO

Carlos Brito Gómez era el poderoso subsecretario de gobierno, cuando el cambio se dio de automóviles de alquiler que lideraba, entre otros, pero con mayor influencia, don Alejandro Soto López.
Entonces había domicilios fijos de los prestadores de servicios al público usuario, donde una despachadora con teléfono fijo hacía las veces de taxi tolerado, porque recibía las llamadas de los solicitantes de dichos servicios, se hacía el apartado de la corrida que iba a cubrir el taxista y éste, con la orden recibida, emprendía la búsqueda del solicitante del servicio de alquiler.
El viejo dirigente de taxistas de la ciudad, don Alejandro Soto López, encabezaba el ritual cotidiano que realizaban los prestadores de estos servicios. La concesión no era lo pretendida que en los últimos años ni se prestó para la voracidad de funcionarios públicos y los pulpos de éste que se convirtió en un comercio en extremo de perversos y ambiciosos.
El automóvil de alquiler respondía a las marcas que destacaban en el mercado el vehículo de motor, como Chevrolet, Valiant, Ford, generalmente operaban con absoluta limpieza, no apestaban las unidades, sus conductores se bañaban, solían ser xalapeños que conocían los límites de la ciudad y la corrida en los años del sexenio de Rafael Hernández Ochoa costaba sólo tres pesos.
Y en esas fechas surgió igual el automóvil de alquiler, que ofertaba el costo por hora de servicio a menos precio. El taxi turístico de 120 pesos hora no es nuevo, surgió en aquellos felices días del liderazgo de don Alejandro Soto, quien además de ostentar la representación de taxistas, nunca fue un pulpo ni concesionario de tantas placas, como hoy algunos dirigentes las explotan para su personal provecho y el de sus demás familiares y cómplices.
El servicio de alquiler se entendió como una ampliación de los servicios que al turismo prestaba precisamente el área de atención a los turistas, dependientes de los gobiernos estatal y municipal del grueso del territorio veracruzano.
El automóvil de alquiler asumía su lugar en los «sitios»–sedes reconocidas en aquellos días, como Lux, La Favorita, México, Principal–, en los cuales el usuario podía elegir el automóvil de su gusto, generalmente encargado a un conductor mayor de edad y que en la memoria guardaba la geografía de la ciudad. Ahora, nueve de cada diez taxistas ignoran hasta el nombre de la arteria pública por la cual están circulando.
Cuando terminó gestiones el sexenio de Hernández Ochoa, sobrevendría el boom del taxi, surgieron los pulpos, aparecieron los seudo-dirigentes gremiales, los funcionarios públicos que se aliaron a las mafias que explotan dicho giroferrari y se perdió el sentido social del prestador de servicios al público usuario o de pasajeros. Las mafias sustituyeron a los gremios y el prestigio de un servicio como fue el de automóviles de alquiler, pasó al anonimato. Empero, el sitio de coches de alquiler venía ya de los sexenios de Antonio M. Quirasco, Fernando López Arias y Rafael Murillo Vidal.

* FERRARI SAAVEDRA
SEGUIRA EN EL PRI

Aunque no es ninguna novedad, porque el carro priista puede caminar solo, el boqueño dirigente estatal del partido tricolor, Alfredo Ferrari Saavedra, continuará al frente de la avejentada maquinaria tricolor en el estado de Veracruz.
En realidad no hay prisa. Un próximo proceso electoral se dará en 2016 y hace mucho que el partidazo dejó de contar a dirigentes con el carisma, ascendiente y afectos entre los militantes de la tropa tricolor.
Lo suyo ocurre nacionalmente. El último líder con alma de tal fortaleza intelectual y política, ajeno a las perversas ambiciones de los cuadros de mando actuales, fue don Jesús Reyes Heroles, al final del día incomprendido por los propios priistas, que nunca entendieron qué demandó cuando pidió la renovación del partido, so pena de que si no lo hicieran, tendría que morir como laboratorio hacedor de hombres públicos, advertía en tierras veracruzanas don Jesús Reyes Heroles.
La profética declaración del politólogo tuxpeño sigue sin entenderse, pues el viejo partido anuncia que ahora habrá de reconfigurarse, lo que sus huestes no entienden y los cardenales de sus distintas carteras en el cuadro directivo estatal, lejos están de sentir o tener la vocación de servicios a toda una grey, ajena a la función política, pero sí aviesa en la realización de negocios y carecer de una filosofía política.
Después vendrían las derrotas electorales y poco más de la mitad de veracruzanos, desde hace una veintena de años, forma parte de los adversarios del revolucionario institucional.
Contra esta indisposición de tricolores, Alfredo Ferrari se ha propuesto abrir una escuelita, a la cual espera que lleguen los adolescentes y jóvenes con las intenciones de forjarles un espíritu y condición de ser socios auténticos de un partido, aglutinador de masas, que perdió el rumbo y que en adelante se propondrá fortalecer las bases del partido, dice, con el objetivo de reencontrar la ruta del ascendiente que contó en su provecho entre los ciudadanos veracruzanos ya hace bastantes ayeres.
Por la dirigencia del ex partidazo han pasado toda clase de líderes, aquí sobre tierras veracruzanas. Los que genuinamente sirvieron en los años iniciales de su fundación a las masas que se agruparon en las trincheras de los clásicos tres sectores sociales, los de mentalidad burocrática, los rijosos y los que encontraron en el edificio de Moreno y Ruiz Cortines la expectativa de poder seguir cobrando en las nóminas que paga el común de contribuyentes del fisco.

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