60 Segundos: * EL TERROR SE APODERÓ AYER DE LOS TAXISTAS


* LA EDUCACIÓN EN
MANOS DE LA SEP

Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Por Raúl González Rivera

Finalmente, con el amago de quince órdenes de aprehensión que pesan sobre líderes de la CNTE, la maestra Elba Esther Gordillo en la cárcel, la Secretaría de Educación Pública se abrió camino para tener en sus manos de manera absoluta el control, organización y destino de la educación en México.
El error o acierto en el porvenir, corresponderán únicamente padecerlo o disfrutarlo a la dependencia encargada del rubro en este país y particularmente el secretario Emilio Chuayffet Chemor, ex cardenal de gobernación y ex gobernador del estado de México, distinguido socio del grupo Atlacomulco, también con asiento en Edomex.
Una reforma con las armas de los policías y soldados detrás de los maestros, no puede resultar del todo satisfactoria. Dijo el senador del PT, Manuel Bartlett Díaz, al propio Chuayffet en la comparecencia de este último ante la comisión legislativa del Senado de la República.
Sin embargo, el gobierno federal doblegó a la CNTE. Sus cientos de miles de integrantes han entregado prácticamente las armas de la inconformidad, el bloqueo, la quema de vehículos y edificaciones y de su campamento en inmediaciones del Monumento a la Revolución de la ciudad de México.
Antes, hubo que consignar y denunciar penalmente a la maestra Elba Esther Gordillo para retirarla del camino que seguiría a una reforma afín a los propósitos del gobierno federal de turno. Así que sin los dos grandes obstáculos enfrente, la SEP asume total y radicalmente el manejo de la educación y sus casi dos millones de docentes. Una reforma no como la habrían querido surgida del consenso y la aceptación generalizada de académicos y responsables administrativos de las escuelas primarias, de enseñanza media y media superior y, por supuesto, las escuelas normales de maestros.
Las últimas reformas que cambiaron la fisonomía del educando en el país ocurrieron primero con el dictador general Porfirio Díaz y posteriormente con el general Lázaro Cárdenas del Río, quien hizo del rubro la más amplia revolución desde el aula, dando a los estudiantes y al magisterio, en su totalidad, la consideración y reconocimiento que por decenios mantuvo.
La apertura de las escuelas normales urbanas y rurales de maestros, un logro de la posrevolución mexicana, cubrió su misión de preparar a los maestros que irían al medio rural en donde impartirían exitosamente sus enseñanzas. El país les indujo a amar a su país, a través de las páginas de la historia que suscribieron los distintos movimientos sociales y que, como quiera, forjaron a esta nación, a raíz de consolidarse su independencia de la corona real española que se impuso por tres siglos de manera brutal y violenta.
Es así como los mexicanos llegan al siglo de estreno, año 2015, y con éste la actualización de sus centros de estudio y su sistema educativo, con vistas a adecuarlo a las exigencias del mundo moderno sobre el renglón, en las naciones más avanzadas, según se presume, con vistas a formar el modelo de mexicano que la república exigirá en un porvenir, que igualmente ya llegó. Esperemos.

* EL TERROR SE APODERÓ
AYER DE LOS TAXISTAS

multasCulpables o no de cometer felonías con el taxi, en una mayoría cundió el terror, pues sin conocer una sola letra o página del reglamento que comenzó a aplicar la dirección de tránsito del estado, los conductores-taxistas invocaban que no son justas las sanciones de tantos miles de pesos, como se viene diciendo, sin que las desmienta el director de la dependencia Edmundo Martínez Zaleta, los sometidos diputados priistas y los de la oposición que por ser minoría nada pudieron hacer para reducirlas.
Lo cierto es que los corralones de tránsito o de las grúas que andan recogiendo vehículos de las calles y avenidas, están repletos de unidades a las cuales espera necesariamente que las desvalijen, sin que haya la empresa, autoridad o funcionario público que impida o evite este felón atentado.
Tal como se había vaticinado, al parejo de la imposición de un reglamento, sobrevino la andanada de quejas y reclamos. No les contenta a los taxistas que las multas deberán pagarlas los concesionarios.
A contrario sensu, en la ciudad de México el gobierno de Miguel Ángel Mancera, a la par que anunció el alza en multas, siendo que la más alta no rebasa los dos mil 300 pesos, se hizo el reparto de cientos de miles de ejemplares del reglamento en cuestión, pero su entrada en vigor deberá esperar los próximos cuatro meses.
Las protestas y sombrerazos en ese caso, no se han dado y sí, en muchos casos, existe la comprensión de automovilistas, debido a que por fallas de los mismos, verbigracia conducir y hablar a la misma vez por teléfono, encaran una grave problemática que pone en riesgo la propia vida de los conductores y los peatones.
Empero, ayer en las calles de la ciudad capital, los temores se pintaron en el rostro de cada taxista y automovilista que en el pito del sabueso vial veía necesariamente a un verdugo. Sobre todo que la ciudad padece uno de los peores sistemas de semaforización, calles inservibles para poder tener una cómoda circulación, repletas las arterias públicas de baches y de trabajadores realizando parches, cuyas cepas abren hoy y las habrán de tapar en muchos días por delante, como viene sucediendo en la avenida 20 de Noviembre.
Obviamente, la molestia de taxistas, sobre todo, se debe a que además de tener que enfrentar la explotación de que los hacen víctimas sus patrones, tienen que reducir velocidades y, por otro lado, refieren muchos de ellos que las medidas que contempla el nuevo reglamento de tránsito afectarán a todos por igual. A ver quién vota por el PRI el año que entra, pregunta voz en cuello uno de los más viejos taxistas de la ciudad, pese a que dice gozar del récord de no haber sido sancionado nunca en 25 años de conducir por las estrechas calles de Xalapa.

* DOS DE OCTUBRE NO SE
OLVIDA A 47 AÑOS

Dos de octubre no se olvida y junio de 71 tampoco.
Las autoridades de la república han ordenado la entrega del paquete de expedientes que ilustran mejor la realidad de lo ocurrido el dos de octubre de 1968, consistente en la masacre estudiantil ordenada por el presidente Gustavo Díaz Ordaz y atribuida directamente al entonces secretario de gobernación, Luis Echeverría Álvarez.
El fantasma del genocidio siempre ha acompañado al ex presidente de la república, quien desde entonces se cuenta que se recluyó en su residencia particular de San Jerónimo, de la ciudad de México, porque cada que salía a la calle era centro de toda serie de ataques dirigidos por particulares y algunos más relacionados familiarmente con las víctimas de la matanza ocurrida en la plaza de las tres culturas de Tlatelolco.
Al momento en que se produjo la matanza de estudiantes sobre la explanada de la plaza de las tres culturas de Tlatelolco y los meses siguientes, el silencio se hizo gracias al ejercicio del poder que le reservaba la presidencia al señor Díaz Ordaz y por supuesto a Luis Echeverría Álvarez, quien se encargaría del operativo que desde aire y tierra ametrallara a centenares de jóvenes, que tan sólo demandaban las mínimas libertades para realizarse como mexicanos libres de pensamiento.
La prensa abyecta al régimen que mandaba, guardó un silencio criminal. Si acaso Manuel Marcué Pardiñas, quien haría público su manifiesto de condena al genocidio cometido. Toda la fuerza material del estado para acabar con el movimiento estudiantil de 1968, al cual seguían de cerca observadores y estudiantes de todo el mundo. La revista Siempre! haría el recuento de rigor sobre la masacre, pero siempre cuidando de que se trataba de haber sofocado una rebelión manejada desde el extranjero, por los ex soviéticos, quienes pretendían seguramente invadir al país.
Aquí en Xalapa sólo dos medios difundieron con pormenores el movimiento estudiantil y el final terrible. «El Imparcial», que dirigía Fernando Lescieur, y otro tanto que difundió «El Tiempo», que dirigía el periodista Rafael Zúñiga Martínez. El resto de periódicos, entre quienes figuraban «El Tema de Hoy» y «El Comentario», fueron muy escuetos en la información que dieron a sus lectores sobre la masacre. Entonces no había vespertinos ni semanarios ni los centenares de comunicadores que hoy colaboran en medios de información masiva.
Así que muchas de las cuestiones que acompañaron la difusión acerca de la matanza ordenada por LEA se hicieron saber a través de las páginas de la revista «¿Por qué?». Posteriormente la escritora y periodista Elenita Poniatowska haría publicar su libro «La Noche de Tlatelolco» con una visión mucho más clara, profunda y objetiva de cuanto ocurrió en aquella fatídica tarde del dos de octubre.
La comisión de la verdad, que se encargaría de indagar los pormenores de que se acompañó esta masacre, conseguiría a la postre, con apoyo de las protestas que se dieron mundialmente, que toda la información oficial recabada por funcionarios públicos del régimen presidencial, se reservaran en los archivos de la nación, en un apartado especial y que los mismos se darían a conocer a la opinión pública 45 años después.
La legislación penal en aquel entonces no incluía los delitos de crímenes de lesa humanidad ni de genocidio, lo que sirvió a Luis Echeverría escabullirse de la acción de la justicia mexicana y, por supuesto, de que lo pudieran juzgar tribunales judiciales internacionales. Sin embargo, seguramente la peor de las cárceles a que fue sometido el ex presidente, que nunca más pudiera salir de su residencia particular a la calle, porque cuando quiso hacerlo era víctima de las rechiflas y recordatorios del 10 de mayo, en donde se apostara. La repulsa del pueblo mexicano en su contra paralizó la vida pública y social del señor Luis Echeverría.

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