
En los últimos días, la Universidad Veracruzana ha sido blanco de severos impactos mediáticos, con la clara intencionalidad de demeritar tanto su imagen institucional como la credibilidad de la veracidad de lo afirmado públicamente por sus máximas autoridades. Desde los tiempos del gobernador, Rafael Hernández Ochoa, cuando Carlos Brito, entonces Secretario de Gobierno, generó una corriente de sublevación entre una parte de directivos de la institución universitaria, apoyados por estudiantes, contra el rector Roberto Bravo Garzón; no hubo un episodio igual tan problemático, hasta lo acontecido en últimas fechas.
Por eso, el informe de la rectora de la Máxima Casa de Estudio veracruzana, tenía una atractivo singular para todos los que, de una u otra manera, estamos ligados a la vida de la institución, y conocemos la historia de lo dicho y hecho por rectores de la Universidad Veracruzana, desde la segunda mitad del siglo pasado, a la fecha. La rectora ha manifestado, y así también se informa en los estados financieros públicos que están la vista de todos en sus páginas de internet, acerca de que el gobierno de Veracruz no ha entregado parte del subsidio comprometido para la institución, razón por la cual le adeuda una fuerte cantidad de dinero, esencial para sus operaciones anuales. En respuesta, el gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, claramente expresó que su gobierno no tiene ningún adeudo con la institución, ya que se trata de la dotación de un subsidio que generosamente el gobierno de Veracruz para completar un 50 por ciento de sus recursos. Agregando que lo seguirá aportando en la medida de sus posibilidades, pero que ninguna manera era una deuda.
Pasó después a recurrir a la denotación de lo que es subsidio y lo que es deuda, sin aclarar realmente el cuestionamiento principal que le han hecho las autoridades universitarias, en el sentido de que no se discute que la forma de financiamiento sea un subsidio, el cuál está etiquetado y asignado presupuestalmente año con año, con una precisión del tanto por ciento a que se obliga el Gobierno del Estado para transferirlo a la Universidad Veracruzana, porque también forma parte de su presupuestación anual, sino la entrega incompleta del mismo. Si no se entrega una parte del subsidio, que ya está comprometido, que ya está etiquetado presupuestalmente, entonces se adeuda parte de ese subsidio, porque no hay ninguna manifestación en contrario de el gobierno haya disminuido su participación ya predestinada para la institución universitaria.
La rectora, Sara Ladrón de Guevara, en su informe anual, teniendo como testigo al Consejo General Universitario, este lunes,reiteró que el adeudo existe y que es por una cantidad de mil ochocientos millones de pesos, lo cual ha provocado una situación difícil para el manejo de la liquidez financiera de la universidad, que se ha sorteado con responsabilidad y procurando cumplir con sus obligaciones, pero sus planes de crecimiento se han visto fuertemente limitados, con un fuerte impacto negativo en la relación con proveedores y prestadores de servicio. Los adeudos en el pago del financiamiento etiquetado de parte del gobierno del estado, se han hecho públicos desde el año 2013, sin que en todo ese lapso no hubiera una respuesta tan tajante como la que hoy menciona el gobernador del estado, de que su gobierno nada debe a la universidad.
La situación de los manejos de los subsidios federales para la UV, ha llegado a grado tal, que ya no se canalizan a través del gobierno del estado de Veracruz, por medio de ministraciones, ya que hubo retrasos en su entrega, generando intereses, incluso, por los días de retraso en los depósitos bancarios, en diferentes épocas del actual gobierno, antes de entregarse oportunamente a la Universidad Veracruzana. De esa situación existen reportes de la Auditoría Superior de la Federación en donde se informa sobre casos detectados en ese sentido. Desde julio de este año, la radicación de ese dinero federal ya no pasa por la Secretaría de Administración de Finanzas del gobierno de Veracruz, sino se entrega directamente a las cuentas de la universidad, lo cual es un precedente a nivel nacional, en relación de la forma como llega el subsidio a las universidades estatales.
El Secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado, resaltó el tono conciliador del informe de la rectora de la Universidad Veracruzana y debió percibir,también que en el mismo hubo datos de logros y avances obtenidos, pese a las limitaciones económicas que vive la universidad. Pero en dicho discurso no se omitió algo fundamental: la verdad. Por esa razón se reiteró que el adeudo existe, por la falta de entrega de parte de un financiamiento etiquetado y comprometido por un gobierno de Veracruz, que de manera solidaria y responsable, así lo estableció por ley, desde hace muchos años, en la vida gubernamental de nuestro estado.
La mejor defensa de la universidad ante cualquier situación de agravio externo es recurrir a la verdad ante la sociedad con la que tiene un compromiso de mantener y hacer crecer la oferta de educación superior, que durante más de 75 años le han dado prestigio a nivel nacional e internacional. Si el gobierno del estado tiene dificultades para apoyarla en lo futuro, estamos a tiempo para generar en la universidad todo un movimiento para que sus comunidades generen proyectos que propicien la consecusión de recursos para financiamiento de parte de sus programas educativos, pero no de todos. También el gobierno debe ser solidario y comprometido con la educación superior, a fin de no limitar el flujo de subsidios ya establecidos con antelación y por ley, en nuestro estado de Veracruz. El reto ahora no es convocar a que la universidad se apriete el cinturón y disminuya sus servicios educativos por falta de financiamiento público, sino buscar alternativas conjuntas, gobierno e institución universitarias, para hallar formas de obtener recursos complementarios, tal vez con figuras como las de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, donde a través de la educación no convencional, se sostiene un modelo educativo, casi autofinanciable. O también otros proyectos de vinculación nacionales e internacionales que fomenten el emprendedurismo en materia de educación superior, desde nuestra universidad. Es cuestión de imaginación, proyección, planeación y trabajo, mucho trabajo, a corto y mediano plazo, desde el colectivo universitario.
