
Por Raúl González Riveraautomovilistas sin influencias, será un voto menos
para el candidato priista a la gubernatura estatal en 2016.
Ya llegaron los expertos de la CIDH a tierras veracruzanas.
Vienen con la intención de saber cuál es la situación que viven los periodistas, activistas políticos y los estudiantes.
Hay credibilidad en los especialistas, que con sus indagatorias derrumbaron la «verdad histórica» que legó como herencia al régimen federal de gobierno el ex procurador Jesús Murillo Karam, en el sentido de que los estudiantes normalistas de Ayotzinapa fueron asesinados y después incinerados hasta acabar con el menor rastro de sus existencias.
Su trabajo habría concluido, pero las distintas organizaciones sociales no gubernamentales, sobre todo, les pidieron que fueran al interior del país y se informen de las graves condiciones en que se encuentran desempeñando sus actividades formales los periodistas y los activistas, sobre todo.
Son cinco los expertos, de distintas nacionalidades latinoamericanas, elegidos por sus altos merecimientos académicos, unos, cívicos y personales, otros. Pero sobre todo que gozan de credibilidad y sobre todo les acompaña una gran valija moral, lo que les ha permitido hacer investigaciones sobre violación de derechos humanos, hacer públicos sus resultados y lograr que las autoridades públicas sancionen, en donde deben hacerlo, los casos más alarmantes de violencia, inseguridad y abatimiento de los derechos humanos universales.
14 homicidios de comunicadores han cimbrado las instituciones nacionales y del extranjero, pero sobre todo porque el esclarecimiento de algunos de ellos sigue pendiente.
La violencia sobre tierras veracruzanas está focalizada, advierten autoridades estatales, pero es la hora en que el registro extraoficial de los asesinatos suma cuando menos cinco casos diariamente. Los cuales ocurren en las cuatro regiones en que pudiera clasificarse la entidad veracruzana.
Igual está pendiente que se aclare la agresión a los maestros de la CNTE ocurrida hace poco más de dos años sobre la plancha de la plaza Lerdo, cuyos autores materiales siguen a buen resguardo del silencio y de las pesquisas policiacas, porque no se ha vuelto a saber del asunto. El ataque con similares características en que fueron hechos víctimas seis estudiantes universitarios hace algunos meses, igual está a la espera de que aparezcan sus responsables, para ser sancionados como jurídicamente corresponde.
Para todos será muy saludable esta visita que harán especialistas en materia de derechos humanos, pero que además hagan su trabajo de manera imparcial y con la exigencia que el momento que vive este país la está esperando. Un acierto, nomás de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Enhorabuena.
* TRES YUNES, SEGUROS
EN LA RECTA FINAL
Todavía no llega 2016 y los dimes y diretes, que tanto desgastan y provocan a la hilaridad, ya están dándose sobre la arena política de Veracruz.
Los dos Yunes, parientes entre sí, Héctor y José, nadie duda que son socios del partido tricolor, con la piel dura y curtida y los únicos que cuentan en ese partido y en este momento con la infraestructura para hacerse de seguidores, ganar simpatizantes y obtener los votos que requieren para alcanzar la gubernatura, que será de sólo dos años.
La realidad social que experimenta Veracruz no es, definitivamente, la que se da en Nuevo León, Tlaxcala o Puebla. La pluralidad sobre tierras locales es enorme y a la hora de sufragar en elecciones, lo hace la mitad de sufragantes registrados en las listas del padrón que ostenta el INE, lo que va en demérito de la clase política y sus partidos, en los cuales la gente simplemente desconfía.
No hay que olvidar que los saldos en procesos electorales de los últimos 20 años no son precisamente los que habrían querido saber, por caso, los dinosáuricos personajes del viejo régimen, Manuel Ramos Gurrión o un Carlos Brito Gómez. La pluralidad llegó para quedarse, no obstante que la alternancia en el poder central siga pendiente de consumarse.
Héctor y José vienen haciendo precampaña prácticamente todo el sexenio. Ambos son senadores y han afirmado lazos estrechos con los sectores, quienes al final del día decidirán esta elección y no precisamente los mandos nacionales del partido, a semejanza de como se hacía en los años felices de las imposiciones, que hicieron que se sostuviera el partido.
Sin duda, esta será una elección crucial, sobre todo porque estará en juego un estado que arrastra millonarios adeudos y problemas de violencia, inseguridad y pobreza muy significativos.
Los dos Yunes gozan de tener prestancia entre los grupos en que se han podido infiltrar y puede igualmente asegurarse que ambos han jurado que contra este binomio nadie va a poder. Y si algo en este contexto ocurriera, no hay que soslayar que un tercer Yunes, Miguel Ángel, haría lo suyo. Pero de que un Yunes será gobernador, las apuestas se encuentran tres a uno.
La batalla por la conquista de la candidatura y luego el voto de la gente, será sin cuartel y como nunca antes se había registrado sobre tierras veracruzanas. El común de electores se muestra todavía huidizo y no quiere saber de la sucesión gubernamental, hay tres meses por delante para concluir el 2016. Las asperezas, riñas, regalos y otras suertes, propias de los tiempos preelectorales, están en su momento, pero en el electorado, para fortuna de aquéllos, el desánimo lo mantiene en este momento todavía muy lejos de este proceso. Al tiempo.
* SE PREPARA LA IGLESIA
CONTRA ABUSOS DE CURAS
Por aquello de no te entumas, la iglesia católica en Xalapa, a través del arzobispado hoy en manos de don Hipólito Reyes Larios, elaboró en el año 2012 y puso a la circulación entre sus clérigos, el protocolo –dice textualmente– para tratar los casos de abuso sexual de menores por parte del clero en la arquidiócesis de Xalapa.
Esto a propósito del llamado-condena que hizo el Papa Francisco al arribar a la ciudad de Filadelfia, Estados Unidos, y posteriormente a su regreso a Roma, donde reiteró que los sacerdotes pederastas no sólo deben ser perseguidos y consignados a autoridades judiciales sino que también deben sufrir el castigo de la prisión, en sus casos.
Signado por el arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, dicho documento se compone de un índice que incluye los títulos de siglas, introducción y un primer capítulo con aspectos generales, además de otros tres apartados, con su conclusión, la cita del artículo 183 del código penal del estado de Veracruz, alusivo precisamente a la pederastia.
En su presentación, el arzobispo Reyes Larios escribe textualmente que «en el siglo II, San Ignacio de Antioquía, uno de los grandes padres de la iglesia, habla sobre el ministerio propios del obispo, en el que se percibe una clara visión de que el obispo es sucesor de los apóstoles y guía de la iglesia en nombre de Jesucristo».
Enseguida, dice Hipólito Reyes Larios, «en este marco y en base a las últimas disposiciones de la Santa Sede, por el daño e indignación que provocan los abusos sexuales a menores y personas equiparadas cometidos por clérigos y fieles colaboradores de la iglesia, la Arquidiócesis que me toca presidir, en la caridad en su sentido de responsabilidad ante Dios y ante la sociedad para crecer en solidaridad con su pueblo y profundizar su atención pastoral con todos los miembros del rebaño, pone a disposición, mediante un protocolo, el procedimiento canónico ante la acusación contra un clérigo o fiel colaborador por delitos de abuso sexual en perjuicio de una persona menor de edad o equiparada».
Dicho protocolo lo integran 34 páginas que ya obran en manos de los señores sacerdotes del arzobispado de Xalapa y cuya vigencia cobra gran trascendencia, tras de que el Papa Francisco mostrara su reclamo e indignación contra los pederastas, pero más si son miembros de la comunidad clerical en cuestión.
Sobre el contenido todo interesante de este documento, vale la pena darlo a conocer en otras ediciones de este espacio periodístico.
