
Contrariamente a lo que dio como cifras el secretario de gobernación Migue Ángel Osorio Chong, en el sentido de que los homicidios culposos vayan a la baja, el observatorio nacional ciudadano y el comité de activistas por la defensa de las mujeres, coinciden en que ambos delitos por el contrario van a la alta y todavía falta un mes para que concluya el año.
Veracruz no escapa a esta pesadilla o por lo menos en el ámbito de los feminicidios la cifra de mujeres asesinadas se elevó y por igual el de las féminas desaparecidas.
Se dice que legisladores federales del PRI han detenido la nueva norma que garantice una mayor protección a las mujeres y a los ciudadanos en general. México es un país que se ha convertido en un cementerio nacional o en donde el baño de sangre no cesa y así han transcurrido cuando menos diez años ininterrumpidos a raíz de que se alertó sobre todo la violencia.
El panorama no es nada halagüeño. Pero por un lado los distractores son insuficientes y la capacidad del estado para contener la ola de la inseguridad, se avista cada vez menos comprometida con la ciudadanía.
Las páginas rojas de los diarios, se repletan de notas a la criminalidad que ocurre derivada de las tantas sinrazones que acompañan al común de mortales en este país. La hambruna, las desavenencias familiares, el consumo de drogas enervantes, los conflictos laborales y tantas otras circunstancias, que han hecho al hombre que sea irracional, adversario de todo y contra todos.
Lamentablemente, el discurso oficial, ya no es suficiente para hacer entender a las mayorías que se vive dentro de un estructura llamada estado, que cuenta con leyes y ordenamientos legales y jurídicos que rigen y encuadran el comportamiento de la población. Y que en ese sentido, hay gobernados y gobernantes, sobre todo estos últimos que deben velar por los primeros.
Desgraciadamente, una mayoría de los políticos, son ayunos, de sensibilidad, de talento y menos cultura, y son quienes han provocado igualmente las condiciones para que la selva de cemento se imponga y muchos de los súbditos del estado sean atraídos por las versiones de la violencia, el crimen a mansalva, la traición y el rol de las debilidades en que suele incurrir un común de ciudadanos, que sobre todo aterra a las almas gentiles y buenas que todavía por allí quedan.
Y si a los altos índices de la criminalidad y feminicidios y desapariciones forzadas, añade usted que los ceresos hace mucho que dejaron de ser centros auténticos para la rehabilitación de sus huéspedes, que se puede esperar y en quién se pueden confiar las nuevas generaciones del futuro inmediato, que es el presente. Sin duda, hay acciones que debieran implementarse, con alguna celeridad, porque el agobio apremia y las consecuencias sociales y materiales allí están, con sus saldos todos vueltos en una severa contradicción, por más que las voces oficiales lo nieguen.
*SUBE UN MILLÓN LA CIFRA DE POBRES
A don Alfredo Ferrari Saavedra, se le barrió una tuerca y mostró su disgusto en el sentido de que cada año nace un millón de niños veracruzanos, por lo que se incrementa la cantidad de pobres.
Para el secretario de la Sedesol, seguramente ahora encuentra que no es lo mismo dirigir a un partido que dice tener tantos miles de militantes, que ver por la aplicación de los programas eminentemente sociales. Cierto, es diferente tratar a un dirigente gremial, a un líder de taxistas, que a un millón de nuevos seres, que pasan a engrosar las filas de la miseria, sin que tampoco, el estado acierte con la generación de planes y programas, que en verdad tiendan a ver por aquellos, pero no precisamente apapachando y aplicando proyectos electoreros, sino resolviendo asentando metas fijas, para el desarrollo de la sociedad en su conjunto.
En el resto de estados del llamado tercer mundo, ya no digamos en los países desarrollados, el fenómeno de la pobreza lo abaten, con el trabajo y desempeño de actividades lo mismo en la ciudad que en el campo. Los mexicanos, desde el presidente populista, don Luis Echeverría Alvarez, le enseñó a los compatriotas sin nada, que debían recibir las migajas a través de los programas sociales y que así no morirían, pero también, para las ambiciones perversas de los viejos y acuñados políticos del régimen priista, a sus progenitores y adultos, tendrían comiendo de su mano, a cambio de su voto en ánforas.
Si usted como analista común, pero juicioso, sabe bien que el priismo, no es precisamente un sistema que las mayorías asuman como suyo, pero que su partido, aprovechando la miseria y la ignorancia colectivas, han asentado su poderío en la conducción de la nación, haciéndoles entrega de despensas y promesas milagrosas, que difícilmente se cumplen a la larga. Empero, les ha resultado. Lo complejo ahora para Ferrari que había estado fuera de las cuestiones político-administrativas, es que debe ver a los pobres y no tiene con qué.
Es un mal para los mexicanos, dijo Ferrari, como si el resto después de contar el millón de nuevos pobres, no fueran también pobres y clase-medieros, con el riesgo de caer en el hondo pozo de la miseria, como está ocurriendo a las de por si depauperadas clases medias.
Peor aun cuando la oposición al PRI cita cantidades que dio el Coneval y este organismo señala que hay 492 mil 480 personas más en las estadísticas, lo cual quiere decir que seis de cada diez veracruzanos están en pobreza y pobreza extrema.
Si a estos porcentajes le suma usted los numeritos que dio Julen Rementería, va a ir de asombro en asombro. Vea usted lo que informa el legislador: el 27 por ciento de la población enfrenta rezago educativo, 21 por ciento no tiene acceso a los servicios de salud, 68 por ciento carece de seguridad social, el 16 por ciento no tiene calidad en los servicios y el 40 por ciento carece de servicios básicos a la vivienda y el 30 por ciento padece de una mala alimentación, sumando consecuentemente, 5 millones 30 mil personas con alguna carencia.
Y Veracruz anda en los siete millones de habitantes, usted saque sus conclusiones.
Aquí es donde, tiene que aceptarse que los programas sociales no fallan, que fallan los hombres públicos. Esperemos.
*MÉXICO, TAMBIÉN EN LA MIRA DE ISLÁMICOS
En el mapa que manejan los llamados terroristas del Islam, sobre quiénes son sus enemigos en este lado del mundo, incluyen a México.
Por naturaleza y de origen, la filosofía política en el escenario internacional, por parte de este país los mexicanos son pacifistas. Pueden vivir el terror de la violencia y la criminalidad que no cesa, pero imaginar que la tierra de los aztecas es también un objetivo de guerra o punto de ataque por parte de terroristas extranjeros da escalofríos a cualquiera.
El sentido belicista, la última vez que lo tuvieron los mexicanos, fue durante la revolución de 1910, pero en una lucha entre compatriotas. Antes combatieron a los franceses y los derrotaron, pero los connacionales del ahora, muy lejos se encuentran de querer confrontar una guerra, cuando no existen por ningún concepto las condiciones para hacerlo.
Quizá la cercanía con el coloso vecino del norte, provoca a los islamitas, para que supongan que en una contienda armada, vayan también los ejércitos de este país. De siempre, la política exterior que ha conducido el régimen gobernante, ha sido pro la paz con los demás pueblos.
Tal vez, el error lo pudo haber cometido Vicente Fox, cuando quería sumarse en la aventura iniciada por George Bush de ir a Irak para derrocar a Saddam Hussein y combatir con los iraquíes. Afortunadamente al cuarto para las doce, Fox inventó una lesión en su columna vertebral y quedaría fuera de toda posibilidad de firmar la autorización que requería el tío Sam del consejo de seguridad de la ONU; para ir a esa inútil batalla, como quedó demostrado después de ocho años de llevarse a cabo las acciones armadas.
México, en esa ocasión, se salvó de tomar parte en esa contienda y se fueron solos gringos, con los saldos que todos conocen, en el sentido de que nunca a ciencia cierta los yanquis han podido tomar como suyo al petrolero país de Irak, aunque el otro objetivo, era asesinar a Saddam Hussein, lo cual consiguieron pero a qué costo.
Sin embargo, hoy la incertidumbre asoma de nueva cuenta, con el anuncio hecho por el estado islam, en el sentido de que México también puede ser uno de los objetivos a atacar por los sirios. Y en ese contexto, la preocupación tiene que ser mayúscula.
Además la doctrina Estrada, la cual rige la conducta a seguir del estado mexicano con el resto de estados soberanos del mundo y afiliados en la ONU es en el sentido de que el país, nunca inclinará la balanza en favor de uno y otro estado, su relación diplomática es ortodoxa y de respeto a las diferentes formas de gobierno que asuman cada entidad en el orden internacional. Se exime el país de declarar la guerra a un país extranjero, como tampoco podrá ir de aliado con ninguna potencia. Así de sencillo.

