* ¿Y LOS PADRES DE FAMILIA
QUÉ DICEN DE LA MARIGUANA?

Y los padres de familia, ¿qué dicen de la mariguana y quienes tienen hijo adictos a la yerba y otras sustancias tóxicas?
Ya se abrió al debate en el Congreso el tema que versa sobre las adicciones y particularmente la mariguana. El exhorto es que los legisladores por una vez en su mandato sean democráticos y realicen la más amplia y transparente discusión, invitando a expertos, académicos, investigadores y a connotados adictos.
Si bien es cierto que la mariguana genera adicción, no es menos cierto que en este país se trafican cientos de toneladas con rumbo al vecino país del norte, dejando extraordinarias ganancias a quienes la producen sobre suelo azteca y a los barones de la droga.
Dice el doctor Manuel Mondragón y Kalb que la adicción genera la enfermedad, muy cierto. ¿Pero y qué de los padres de familia? ¿En dónde queda su papel de guías y salvaguardas de la salud de sus hijitos?, pues a saber, son también centenares de Juniors, pobres y ricos, los que gustan de drogarse.
En la vieja familia, el jefe de ésta hacía sentir su voz de manera contundente y sus herederos la secundaban con obediencia y disciplina. Hasta los años 70 fumar un cigarrillo era menos que imposible, no se diga del alcoholismo, porque los jóvenes de aquellos ayeres no consumían drogas ni bebían el resto de licores. Los accesos a las cantinas, bares y lupanares cumplían estrictamente la leyenda de «prohibida la entrada a menores».
En el ahora, los chicos de entre los 15 y 25 años de edad son los mayormente detectados por el alcoholímetro, método que hubo que inventarse a efecto de cobrar una multa a los bebedores empedernidos y que ya envalentonados, con los humos del alcohol, le dan rienda suelta a sus ganas e ímpetus de ser amos, perdonavidas y super héroes de una muchachada igual de ebria o adicta.
Empero, más que a los docentes en la escuela, que mucho tienen que sortear hoy los acosos policiacos para que presenten su examen de evaluación, habría que preguntarle a los padres de familia, qué hacen para ofrecer una orientación o consejo a sus hijos adictos, o los que están peguntando qué hacer para conseguir el amparo de la justicia federal y que, como los cuatro primeros mexicanos que lo consiguieron, para imitarlos en su siembra, cultivo, cosecha y consumo de la mariguana.
No hay que olvidar que el común de mexicanos es vil copia en ese sentido de lo que hacen los jóvenes gringos y que el gobierno yanqui está muy molesto con que México siga siendo el puente favorito de los traficantes, para llenar a los muchachos de aquellos lares con la mota que aquí se produce y que, si se autoriza su consumo, hay quienes suponen que todo pasará a un segundo plano. O que de plano, se caerá la producción de la maldita yerba. Ese es el reto.
* PENOSA PROTESTA
DE PENSIONISTAS
Todas las marchas, plantones y protestas públicas, cierto es que son y corresponden de alguna forma al reclamo de un sector, una familia o un grupo social y cuyas razones hubo y tuvo para explotar en la arteria pública, tomando la plaza Lerdo o de los desnudos de los 400 Pueblos, al no encontrar el eco ni la respuesta oportuna de los servidores públicos.
El estado tiene el deber y compromiso constitucional de proveer de bienestar a la población. El instrumento para hacerlo es el gobierno, el cual es responsabilizado a los hombres y mujeres que la sociedad quiso como tales. Obviamente, cuando éstos no lo pueden hacer sobreviene el reclamo y la condena que se generalizan con la marcha y la protesta.
Afortunadamente, las organizaciones sociales armonizan sus afanes y fines centrales de su enojo, así que la respuesta al silencio o la ineficiencia de gobernantes está a tono con el sinsabor que les deja una administración.
Y en ese contexto, el deterioro de un sistema de gobierno y su partido, van de la mano hacia un futuro inmediato con incertidumbre, abriendo al pueblo la expectativa de virar por los cambios que mejor le acomoden.
El común se duele y respalda la reclamación justa, por el lado que se le quiera ver, a las marcha-plantón de pensionistas y jubilados, que ahora para cobrar sus pensiones mensuales deben salir a la calle y brindar el espectáculo nada grato de todos los días, para exigir la paga de una justa retribución por los 30 años que dedicaron al ejercicio público, como es el empleo burocrático y la impartición de la cátedra.
Un escenario patético, porque una mayoría de jubilados viven de sus pensiones y recibirlas con retrasos de uno, dos o tres días después de vencidas, sus gastos domésticos se acumulan, las deudas se acrecientan y los pagos que deben cubrir a terceros, a sus acreedores, sus rentas a casatenientes y los créditos bancarios, sufren mayores desgastes.
Sobre todo cuando a una mayoría de políticos bastan tres o seis años para enriquecer asquerosamente, hacerse de edificaciones, cuentas bancarias, destinos turístico y fortunas mal habidas, que les permiten un retiro para saciar los voraces apetitos de varias generaciones futuras suyas. Y a éstos nadie les pide cuentas ni son sometidos al escrutinio de exámenes ni evaluaciones ni mucho menos una certificación que ampare sus aptitudes para ostentar los cargos públicos en que se nutren los bolsillos por decenios y más años.
* IMPOSIBLE ACCESO AL
RELLENO SANITARIO
Los accesos al relleno sanitario de Chiltoyac, prácticamente son imposibles.
Es verdad que los camiones recolectores de basuras dejan de hacer la recolección precisamente por falta de condiciones del camino que incluye tres kilómetros, yendo por la avenida Lázaro Cárdenas hacia los terrenos de la congregación donde se encuentra enclavado el relleno sanitario, que a decir de sus constructores tendría una duración de veinte años sin más problemas que cuidarlo y mantenerlo.
Sin embargo, a mitad de la vida útil del relleno, las condiciones del camino de terracería que parte en avenida Lázaro Cárdenas y concluye en el área en cuestión, son altamente deplorables.
Tan grave resulta su acceso, que los camioneros de la limpia pública prefieren dejar de hacer la recolección, a tener que abandonar sobre la rúa que lleva a dicho lugar, los camiones cargados de las basuras que se recolectan cotidianamente en la ciudad.
Pero entonces se genera una gran contaminación del medio ambiente y las montañas de porquerías dejan ver un espectáculo nada grato para el resto de la población. Los servidores públicos, encargados de llevar a cabo la limpia pública, nada dicen al respecto, pero tampoco la empresa privada que tiene en sus manos la concesión del relleno sanitario.
Como se recuerda, éste se construyó en terrenos de Chiltoyac, luego de negociar su compra a los ejidatarios que abandonaron los cultivos de maíz, café y otros productos agrícolas y permitir que en su lugar, dicha zona, se destinara a edificar el relleno sanitario que Xalapa no contaba entre sus propiedades.
La capital genera alrededor de 400 toneladas diarias de basuras y no tiene otro lugar en donde llevar a cabo el depósito de basuras, como anteriormente lo hacía en un botadero aledaño a la antigua carretera a Coatepec.
El relleno sanitario de Chiltoyac además recibe y concentra la basura de cuando menos cuatro municipios conurbados de Xalapa como es Banderilla, Coatepec, Xico y otros más. La basura es un gran negocio que colateralmente algunos aprovechan separando el cartón, las latas y las maderas. Los burreros son otros más quienes con sus carromatos, por meras gratificaciones, coadyuvan al levantamiento de porquerías en la ciudad.
Lo verdaderamente lamentable es que no haya respeto a horarios y pasos del camión recolector en gran parte de la ciudad. Por fortuna, en los fraccionamientos residenciales el camión realiza su faena cada tercer día y lo cumplen los encargados de la limpia pública, como también los ciudadanos, sacando de sus casas sus bolsas de basuras al toque de la campana que anuncia la recolección en cuestión.
Sin embargo, la basura no deja de constituir un fuerte dolor de cabeza para autoridades, cierto es, pero también para el grueso de la vieja población xalapeña, que ve con horror cómo se demerita su ciudad bajo un panorama y ambiente repleto de basuras las 24 horas del día, sin que haya sanciones en contra de los ciudadanos cochinos, como también el sector salud suele guardar silencio en torno a esta situación de higiene, orden y limpieza.
Empero, los timoneles de los camiones recolectores, que generalmente suelen guardar absoluto silencio, ahora replican contra quejosos y denunciantes, que no todos los días realizan la recolección, debido a que el camino a Chiltoyac está imposible y representa hasta cierto peligro tanto para el paso de trabajadores como de unidades automotrices, la empresa que explota el relleno sanitario aclara que no es cosa suya no aplicarle ningún tratamiento y la autoridad municipal, a cada cuestionamiento al respecto, sugiere que es cosa de la firma que explota el multicitado relleno sanitario. Vaya usted a saber.
