
* COATEPEC, EN FRANCO
RETROCESO SOCIAL
no se les pega: Héctor Yunes Landa.

Desde que Roberto Pérez Moreno tuvo que dejar la presidencia municipal, para no ser aprehendido por las fauces del poder judicial y lo convirtieran en huésped distinguido del reclusorio de Pacho Viejo, la historia del pueblo mágico y más rico productor de café en la región que abarca a otras doce municipalidades dedicadas al cultivo del aromático grano, las culpas se cargan a un personaje seguramente venido a menos, que responde al nombre de Ricardo Palacios Torres.
Quien lo puso como alcalde interino de la tierra de la poetisa María Enriqueta, falló rotundamente.
De su arribo a la alcaldía a la fecha, son más los retrocesos que los avances, y que saltan a la vista de cualquiera de sus habitantes y de quienes arriban a dichas tierras en su calidad de turistas. A no ser por la comida que elaboran sus restaurantes y fondas, que constituyen una de las cocinas más envidiadas en toda una región, la crisis que afronta la municipalidad y que deberá encarar el edil interino ante diputados locales, es de mayor pobreza, abandono, rezago en obras materiales y en la seguridad que a sus vecinos ofrece.
En lo que hace a su gobernabilidad, hay marcadas dudas de que Palacios Torres la esté haciendo bien.
En los cargos más importantes, que corresponden a las álgidas áreas de la obra pública y el mantenimiento de la ciudad, correspondiente a su ornato y jardinería, seguramente la ciudad de los cafetos esté en un tris de perder su honroso título de pueblo mágico.
Es decir, que el experimento falló irremediablemente. Además, la odiada práctica del nepotismo es una constante que se realiza cotidianamente desde las oficinas más modestas, pasando por la de sus direcciones y, por supuesto, los asesores y demás ayudantes, que pertenecen a apellidos comunes del alcalde interino y por supuesto de su demás corte familiar.
El pecado de Roberto Pérez, el ex alcalde desaforado, aseguran sus amigos coatepecanos, se debió a su rebeldía para aceptar la toma de decisiones conforme a los criterios invocados desde el centro de operaciones políticas. Además, se habría negado a aceptar que la policía estatal se encargara de la vigilancia y seguridad en sus calles, avenidas y colonias. Esto porque el alcalde interino para nada ha enderezado una sola denuncia por desviación de recursos, o cualquier otra ratería escenificada por el edil depuesto.
* ALIANZAS LE PONDRÁN
EL SABOR AL CALDO
Para nadie es un secreto que con o sin alianzas, las elecciones en este país, de los últimos dos sexenios cuando menos, han arrojado numeritos nada favorables para una nación que se precia de ser democrática y plural.
Cuando sufraga en ánforas electorales menos de la mitad de los ciudadanos registrados en los padrones del árbitro electoral, no queda más remedio que aceptar esta realidad, que en nada se asemeja a lo que ocurre en otras naciones, a las cuales México suele minimizar por la calidad de sus gobernantes.
Las carretadas de millones de pesos que se invierten en procesos electorales, no encuentra ninguna comparación inclusive en las elecciones que se celebran en los Estados Unidos de Norteamérica, en donde el estado prácticamente no invierte un sólo dólar. Claro que en México, si así ocurriera, entonces no habría político aldeano que quisiera aspirar siquiera a cualquiera de sus liderazgos, por más que pareciera apetitoso por la influencia que ejerce en los núcleos de población civil más convencidos.
Sin embargo, se acepta la ola de rumores, golpes bajos y exigentes juicios de dirigentes partidarios, porque es la hora de la preselección de candidatos, que es el caso de Veracruz, donde se elegirá gobernador de dos años y curulecos ante el Congreso local.
Sin embargo, a diferencia de otros procesos similares, éste ha despertado una guerra de papel indescriptible en principio. El PRI lleva como cómplice solidario al PVEM, al cual habrían cortado la cabeza recientemente por transa, y nadie cuestiona nada. De esta forma, el verde ecologista seguramente afianz6a votos y no desaparecerá del mapa nacional, por otro tiempo.
Empero, se conforma la alianza PAN-PRD, la cual si hubiera realmente ideologías que cuidar, por ningún concepto se daría, ha despertado la ola verbal violenta que la ciudadanía está presenciando con singular cuidado. La lucha del poder por el poder, es condenable a todas luces, pero qué partido honestamente se va a replegar y reclamar su ejercicio para salvaguardar los caros y elevados intereses de la sociedad civil, quién sabe.
Al pueblo, lo que en verdad le preocupa son los compromisos que vayan a asumir sus futuros gobernantes. Las condiciones de vida buena del pasado –en todos sus órdenes– se han ido perdiendo, luego entonces, quién vaya a rescatarlas, será hacia donde el electorado incline sus simpatías y deposite su voto.
Y en ese contexto, si en alianza es que gane el mejor. Al tiempo.
* CANDIDATOS INDEPENDIENTES,
PERTENECEN A SIGLAS CONOCIDAS
No puede haber candidatos independientes cuando hace apenas semanas o días eran asiduos defensores como militantes de siglas ampliamente reconocidas, como son el partido de acción nacional y el partido de la revolución democrática.
Nadie en la entidad veracruzana se los cree.
El doctor Moreno Brizuela es todo un personaje que sirvió en las filas perredistas desde los gobiernos de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Rosario Robles Berlanga, en el gobierno de la ciudad de México. Fue asiduo colaborador de Alejandro Encinas, después con Andrés Manuel López Obrador y finalmente con Marcelo Ebrard Casaubón, y cuando asumió el poder de la ciudad de México el señor Miguel Ángel Mancera, se vio en problemas, renunció a su chamba y ahora vuelve por sus fueros, buscando hueso de gobernador, pero se topó con que los perredistas no lo reconocen y entonces habría de lanzar su candidatura como «independiente».
Es decir, que cuando no se dan las condiciones que siempre le acompañaron, para no quedar fuera del erario público tendría que inventar cómo engarzarse a las áreas del poder. Obviamente es un personaje quizá querido y visto bien en algunas zonas de la capital de la república, pero no es así. Aunque como candidato «independiente», con raigambre en las filas del partido del sol azteca, tendrá a su disposición un porcentaje millonario para una campaña que, en este sentido, le resultará seguramente halagüeña, pero sin probabilidades de triunfo para el puesto que buscará contender.
Algo a semejanza ocurre con el panista que sirvió en el régimen de turno priista, al cual dimitió para convertirse en candidato «independiente», lo cual seguramente nadie lo puede creer en su sano juicio.
Es decir, que las candidaturas independientes deberán contar con un sólo requisito, que para nada suene a mofa ni tome el pelo a nadie, anunciando su surgimiento a la vida pública, sí, pero salidos del pueblo, sin ligas, nexos y dependencia de los partidos existentes. Menos aun hayan tenido chambas políticas de primeros niveles en cualquiera de las jerarquías burocráticas del poder público, para que la gente, que ni es tonta ni menor de edad, reconozca talentos, capacidades y la honestidad de sus actores, ciertamente deslindados de todo raigambre con los membretes existentes.
Tal vez El Bronco, que ha servido de ejemplo para los políticos y el resto de mexicanos desde el estado de Nuevo León, sea el mejor ejemplo, porque en efecto, su aparición en el escenario público regiomontano la hace sin tener conexiones con las agencias de colocaciones políticas existentes. Esperemos.
