60 Segundos: * Héctor Herrera ¿A quién obedece?


titiritero* NADIE PARA A
DONALD TRUMP

 Por Raúl González Rivera
El silencio resulta sepulcral de parte de la cancillería mexicana.
Nadie entiende en este país por qué el gobierno federal guarda silencio ante el encono mostrado contra los mexicanos de allá y de acá del virtual candidato a la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica, por parte del partido republicano.
Legales e indocumentados que radican en territorio yanqui, se preguntan por qué ninguna nota de rechazo al intervencionismo que está teniendo el loco, payaso y demás yerbas, como se le bautizaba al tirador a la Casa Blanca, más ofensivo de cuantos han insultado a la patria azteca.
Como tema de campaña ya estuvo suave.
El señor Trump acaba de sentenciar que obligará a que los mexicanos construyan la barda de tres mil kilómetros longitudinales, cuyo costo también dio el precandidato presidencial, cifró en los ocho mil millones de dólares.
La dedicatoria de Trump al secretario de hacienda y crédito público, Luis Videgaray, está más que puesta. Seguramente el gringo espera a que se emita el cheque que pague la construcción de la barda en cuestión.
Dice el señor Trump que habrá de sacar a patadas a los migrantes mexicanos de su país, lo que los rubios norteamericanos le aplauden a rabiar.
La situación en que Trump ha colocado a México y a sus gobernados en el escenario de la crítica es caótica. Simplemente, en los últimos doce meses ninguna autoridad, la secretaria de relaciones exteriores ni el embajador Arturo Sarukhán, a quien se reconoce de hablar muy claro, han emitido una sola palabra en defensa del ataque verbal que no cesa por parte del oponente de Hillary Clinton, sin duda en la próxima contienda de relevo al presidente Barack Obama.
El presidente de México dijo recientemente que no se resuelven los problemas construyendo bardas, pero evidentemente no fue suficiente.
Se trata de parar al personaje cuyo mensaje ha descansado en la constante de sus ataques verbales acusando a los mexicanos de delincuentes, violadores, asesinos y narcotraficantes.
La pesadilla no acaba y tampoco la defensa de este país se escucha en la escena de los debates y las respuestas contundentes que se debieran dar al multimillonario empresario.
No hay que olvidar que en los últimos meses de noviembre y diciembre del pasado año de 2015, las divisas enviadas por los migrantes hacia este país rebasaron los 24 mil millones de dólares, en tanto las ventas del crudo azteca apenas rebasaron los 14 mil millones de dólares.
Si bien es cierto que los mexicanos necesitan el trabajo, no es menos real que sus gobernantes tienen una enorme deuda moral e histórica con quienes desde afuera sostienen en buena medida el abasto alimentario de millones de aztecas que habitan en nuestras congestionadas, violentas e inseguras ciudades.
Lo demás, todo mundo lo sabe, a los gringos hace falta la mano de obra barata, la cual presta precisamente la impresionante suma de 22 millones de compatriotas que radican sobre suelo de ciudades estadounidenses. Y a los cuales su país de origen no supo brindarles ocupación laboral, escuela, casa, seguridad social ni seguridad pública.

* HÉCTOR HERRERA,
¿A QUIEN OBEDECE?

Nadie se lo cree, salvo que en tiempo de crisis financiera alguien con poder de la firma para contratar espectaculares costosos está invirtiendo en tratar de hacer ruido con un precandidato necesariamente perdedor, aspirante a vestirse con los colores del PRI a la gubernatura del estado.
¿A quién se trata de hacerle el caldo gordo?
Todo hace suponer que la molestia tiene un objetivo, y que éste se llama Héctor Yunes Landa. Y qué mejor que hacerle la guerra con un tocayo suyo.
Obviamente, Héctor Herrera, obediente y disciplinado al amo que paga, hará su papel, como algunos inocentes creen, que pudiera darse dentro de la familia tricolor, con vistas a hacerla de partido y militantes demócratas . Sin embargo, hay los que presumen que se trata de ponerle el cascabel al gato y quien pise la cola y haga un circo que le permita al electorado presumiblemente elegir al mejor de entre las filas del partido que representa precisamente al viejo régimen.
El personaje no es precisamente una de las fichas más honestas del ex partidazo.
Nadie sabe si concluyó su carrera de abogado, aunque siempre cobró en las trincheras del magisterio, respaldado hasta ahora por el ex dirigente estatal del PRI Gonzalo Morgado Huesca. Es decir, el desconocido, si fue conocido en la UPV, por ejemplo, donde no se midió para acosar laboralmente a los auténticos docentes y cesar, como lo hizo en su momento, a un académico auténtico, paciente de cáncer en aquel entonces, de los oncólogos de la ciudad, al cual no perdonó su enfermedad y el bárbaro le retiró su espacio laboral dejándolo sin ninguna protección del derecho y la ley laboral.
En las encomiendas encargadas a Héctor Herrera, el PRI lo responsabilizó de las tareas más infames que el viejo régimen hizo una práctica suya, precisamente para poderse sostener en el poder de manera unilateral. Disciplinado hasta el extremo de Morgado Huesca, hace muchos años Héctor Herrera fue bautizado con el mote de sicario electoral.
El robo de ánforas, la compra de voluntades populares, la intimidación cuando debe hacerse, hicieron del presunto político y mentor no veracruzano, pues sus orígenes se remontan al municipio de Zacatepec, estado de Morelos, un experimentado –o al menos así lo supone el propio Herrera Bustamante–, un sátrapa de la función política a la veracruzana.
No quiere darse fe a la presencia de Gonzalo Morgado en este su papel de titiritero, para el caso de que un grupo de desplazados y desempleados priistas trate de antemano colocar pedruscos en el camino de Héctor Yunes Landa.
Cuando el «choleño» surgió a la palestra de la pre-jornada electoral, sólo llevaba como contraparte al otro Yunes, José Francisco, quien habría de declinar para que fuera Héctor el bueno por la gubernatura de dos años, se dijo, que iría solo, como el abanderado de su partido, sin nadie enfrente.
El surgimiento de un sicario electoral o político, en esta hora, nadie entiende en la trinchera de los tricolores, para qué. Un sparring en mentideros partidarios y de candidatos, honor a la verdad, no lo necesita Yunes Landa. Al tiempo.

* CONTRARIAMENTE A LA CDMX,
XALAPA SE QUEDÓ EN EL PASADO

Pese a la gigantesca Ciudad de México y sus 22 millones de habitantes, los capitalinos no olvidan que la visión, reciedumbre y carácter de sus políticos han podido resolver la dinámica con que se realiza el tránsito vehicular y de personas, lo que le permite dar a millones la expectativa de cubrir largas rutas en tiempos cortos y, peor aun, ahora bajo el control que ejercen las cámaras fijadas estratégicamente para dar cuenta del habitar cotidiano en la ciudad más poblada del mundo quizá.
Y no dejan de citar que sexenalmente los gobiernos de capitalinos hicieron lo suyo sistemáticamente, dando continuidad al quehacer para atender los pormenores de una capital con todas sus exigencias.
Los nombres de Ernesto P. Uruchurtu, Octavio Sentíes Gómez, Manuel Camacho Solís y los jefes de gobierno salidos de las filas del PRD de hace un cuarto de siglo a la fecha, continúan en la mente y recuerdos de quienes han visto transformar a la capital, como quiera dentro de un orden y modernidad urbana, que no cuentan fácilmente en el interior del país las capitales como es la nuestra.
Xalapa, por lo menos, a diferencia de otras ciudades de provincia, como Puebla, Querétaro y Villahermosa, se rezagó espantosamente.
De una ciudad para ser circulada por mulas y caballos, en calles estrechas y empedradas, creció demográficamente para su mala suerte a los cuatro costados, pero sin seguir una reglamentación ni orden urbano.
Quizá los especialistas y todos cuantos han sido venidos del extranjero y pagados para resolver las cuestiones de vialidad e imagen citadina, han fracasado precisamente porque a Xalapa nunca se le dotó de mayores espacios ni de disciplina en sus construcciones.
La ausencia de visión de nuestros políticos de todo el siglo XX, dio como resultado que la ciudad sea la misma que hace 500 años, con sus mismos trazos, sus callejuelas, sin vías alternas ni mucho menos ofrece una alternativa que le permita un desarrollo sin esmog, sin congestionamientos vehiculares y sin el hacinamiento que lo mismo se registra en las zonas más depauperadas, que en las residenciales.
Cómo es que el orden urbano rija en una ciudad, como el DF, donde el crecimiento poblacional fue a la par de la construcción de ejes viales, puentes, vías alternas, avenidas monumentales y, en la provincia azteca, Xalapa, verbigracia, todo se complicó, hasta contagiar de humos, tóxicos y ruidos a la ciudad que alguna vez fue de las flores, lo que le permitió ganar dicho mote al encontrársele una gran semejanza con la ciudad de Cuernavaca, Morelos.
Los xalapeños auténticos guardan en su memoria la ciudad repleta de callejuelas empedradas y que eran circuladas por apenas unos cuantos vehículos automotores y los centenares de mulas y caballos que bajaban de la montaña y los municipios circunvecinos, para llevar y traer el abasto alimentario, pues tampoco había súper mercados ni tiendas departamentales.
Como tampoco se daba el hacinamiento y las aglomeraciones en sus cuatro colonias originales y que en el lapso de 30 años se hayan multiplicado en más de 400, sin que la mayoría pueda gozar de los servicios elementales a satisfacción, porque todo surgió de la improvisación y la ausencia de visión y ganas de hacer bien las cosas de las caudas de políticos que gobernaron la entidad y la ciudad particularmente.

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