* LAS CABAÑAS VAN
QUEDANDO SOLAS

Aquí cerquita, en la colindancia con el municipio de Emiliano Zapata, había –porque está en vías de extinción– un espacio paradisiaco en donde la vegetación se combinaba con la estética que las fachadas de unas cien cabañas, cuyos terrenos suman los mil metros cuadrados cada una y hacían del lugar una delicia para pasarla bien los fines de semana y las vacaciones a sus habituales moradores, todos propietarios de estos inmuebles.
El conjunto habitacional en cuestión tiene alrededor de diez años de haberse fundado.
El propietario de varios centenares de hectáreas un buen día anunció su venta y lo dividió en fracciones de mil metros cuadrados cada una, haciendo un total de cien predios, en donde se levantaron a la par sendas cabañas de madera con distintos rasgos arquitectónicos, volviendo al mencionado lugar en un extraordinario paraíso donde se conjugan el aire, el verde de su vegetación, el olor a las maderas y los árboles monumentales.
Sin embargo, de hace dos años a la fecha sus moradores habituales y quienes arribaban semanalmente para su descanso de rigor, han comenzado a cerrar sus cabañas, porque el riesgo está en que manos ajenas, seguramente amigas de la ratería, han robado sus cabañas sistemáticamente.
Los ladrones cargan con estufas, camas, refrigeradores, salas y comedores completos.
Inclusive la decoración de numerosas cabañas también es sustraída por dichas manos criminales.
El lugar prometía como un espléndido espacio de veraneo, en donde se conjuntaba la naturaleza con la mano de los artistas a la hora de edificar cada puerta, los tejados y jardinería de cada una de las viviendas, al cual lamentablemente ha llegado la ola violenta y con ella la huida no precisamente graciosa de varias decenas de familias que allí habían asentado su domicilio particular.
Y es que también la inseguridad ha cobrado hasta ahora enseres perdidos y la destrucción de bellas figuras y armazones, que los artistas de la construcción habían impreso en las fachadas de sus cabañas, con ricas maderas y alambrón.
El lugar se aprecia a diez minutos de la carretera a Veracruz, partiendo del corazón del vecino municipio de Emiliano Zapata. Se sigue por un camino de escaso kilómetro y medio de terracería y que culmina precisamente en un fraccionamiento integrado por cabañas de madera y tejas en sus techos y azoteas, pero que hoy por hoy la mano criminal de los amigos de lo ajeno está rápidamente destruyendo.
Emiliano Zapata, como se sabe, de un tiempo a la fecha se convirtió en un depósito de cadáveres, amén de ser escenario de sonados casos de ejecuciones y otros actos delincuenciales que, igual, han propiciado un cambio en los modos de sobrevivencia cotidiana de los herederos de don Gerónimo Retureta y otras familias distinguidas que radican en la municipalidad aledaña a esta capital.
* AMBIENTE DE PRECAMPAÑAS,
SIGUE SIN PRENDER LOS ÁNIMOS
En realidad, los spots que se difunden como en cascadita a través de la imagen bonita y las emisiones de la radio nada o prácticamente ningún entusiasmo han levantado, salvo que los partidos políticos «fuertes» de hecho han arrancado con sus precampañas, pero sin que puedan asegurar que ya levantaron el ánimo de una sociedad lastimada, bastante golpeada y acosada por las exigencias sociales y las necesidades más elementales.
Hoy más que nunca, el común de los electores siente que su responsabilidad histórica es sopesar muy bien en la personalidad de los precandidatos y proceder en su oportunidad a cumplir con su deber ciudadano.
El que se anuncie que meterán a la cárcel a quienes han saqueado las arcas del tesoro estatal, impresiona, pero no convence ya, porque ello tendría que traer aparejada la devolución de las carretadas de recursos monetarios sustraídos de las alforjas institucionales.
Los precandidatos del PRI-PVEM y PAN-PRD, Héctor Yunes y Miguel Ángel Yunes, aseguran que –de ser gobernador uno u otro– harán la justicia a los veracruzanos, aplicando un ejemplar castigo a quienes desde su papel de servidores públicos, en el pasado reciente y el ahora, robaron y siguen haciéndolo con los recursos que debieran destinarse a la obra pública, el bienestar social y la hambruna de cuando menos 2.5 millones de ciudadanos veracruzanos.
Ninguna trascendencia cobra en el ánimo de los veracruzanos que Antonio Luna Andrade diga que irá duro en contra de los que han dañado la economía de la sociedad y que hará una defensa a ultranza de los diabéticos, los pensionistas y jubilados. Cómo y en qué forma lo va a conseguir, siendo que hay montañas de denuncias y demandas interpuestas en las instancias judiciales de rigor y es la hora en que nadie puede decir que ya se las resolvieron.
El desencanto popular es superior a la promesa hecha pública, el compromiso social y el mensaje y discurso encendido, porque en la población la mecha no enciende fácilmente.
El enojo es colectivo, a quién creerle, cuando los membretes partidarios prácticamente coinciden en las mismas advertencias y sentencias, pero acaso, en otros tramos sexenales no se invocaron las mismas banderas, y nada pasó.
Claro, diría un Manuel Ramos Gurrión, que ahora los políticos roban y no entregan al pueblo ni un servicio, un apoyo, una obra, y hasta respondería el otro agente dinosáurico del viejo régimen, Carlos Brito Gómez, en tiempos idos los funcionarios se cargaban, pero al pueblo le daban algún bienestar.
* SISTEMA CARCELARIO
EN MEXICO, DEPLORABLE
En Topo Chico, porque la porquería se salió y de qué forma. ¿Pero acaso alguien en su sano juicio cree que los reclusorios mexicanos gozan de un sistema que rehabilite, readapte o recomponga las conductas que mantienen en sus interiores a miles de forzados huéspedes?
Ocurrió en Nuevo León, pero puede ser igual en Tamaulipas, en Guanajuato o Cancún. Un sistema carcelario consistente en devolver a la sociedad un hombre o mujer completamente readaptados, para semejanza de los que cuentan los países desarrollados de Europa Occidental o la Unión Americana, definitivamente no lo hay.
Para nadie es extraño que un criminal escape, como tampoco que en los interiores de la prisión gocen de privilegios quienes más tienen.
En el Cereso menos reconocido ocurren semejanzas y diferencias seguramente como en cualquiera de los Ceresos en donde supuestamente se confinan presos altamente peligrosos. Esto se dice cada que se aborda el tema de las previsiones que debe asumir un alto mando bajo el cual va a estar encargado el orden, la disciplina y el cumplimiento de ordenamientos legales en el interior de los mal llamados centros de readaptación social.
Realmente, ¿usted cree que haya un sistema carcelario modelo, el cual además de capacitar para el trabajo, reordenar la conducta humana, pueda más tarde devolver a la sociedad, para su retorno a la convivencia armónica, a un ser pensante, que entienda que se equivocó, pero ahora esté plenamente reivindicado? Lo más seguro es que no ocurra.
Especialistas en la materia penitenciaria, colectivos por la paz y defensores de los derechos humanos coinciden en que abrir las puertas de cualquier reclusorio en el país, resulta como la fotografía tomada al instante, porque lo más seguro es que se encuentren diferencias marcadísimas, como es el hecho de que unos tienen más de todo, los mínimos explotan a los más débiles, gozan de privilegios, espacios funcionales, en tanto las mayorías aplastantes sobreviven bajo un feroz hacinamiento.
Nadie en su más claro juicio, podría asegurar que la cárcel rehabilita, pero que además, no hay los recursos ni el personal que mantenga el orden y seguridad en sus interiores.
La violencia puede ser el reto más a la mano, la cual puede aparecer en el tiempo menos esperado, tan sólo porque el control en sus interiores se debe a la sinrazón de la fuerza bruta oficial e institucional. Una atención que tienda al reencuentro del hombre que ha delinquido con la realidad de la cual fue sustraído, seguramente no lo hay. Una promoción al interno que se readapta, necesitará algo más que sólo comida podrida y los castigos en las celdas, que obviamente también no son para todos. Privilegios y beneficios, con certeza de que existen, en favor de contaditos. Así nomás.
