Siete Párrafos: ¿Están locos los políticos en Veracruz?


Por Rodolfo Calderón Vivar

por Rodolfo Calderón Vivar, egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
por Rodolfo Calderón Vivar, egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Lo sucedido ayer, afuera del recinto de la Legislatura del Estado es realmente alarmante y mueve a preguntar: ¿Están locos los  los políticos de Veracruz? En que momento, y bajo que tipo de razonamiento estratégico, se puede pensar que un grupo político de un gobierno que se marcha puede maniobrar como si estuviera en su primer año de gobierno, desafiando no solo leyes, sino la ética política más elemental, además de pretender no estar detrás de los graves acontecimientos que pudieron culminar con una tragedia que golpearía una vez al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, a nivel internacional.

¿Es que acaso no se intuye que toda relación del Estado de Veracruz con César del Ángel y sus mercenarios de calzón, o sin calzón, morral y copetito corto está debidamente registrada en los receptores  de órganos de inteligencia nacional?  Todo deslinde ni siquiera es convincente para la propia ciudadanía veracruzana, cuya capacidad de asombro ya ha sido rebasada, pues descubren que no hay límite posible en los procesos de gobierno veracruzano.

¿Jugada magistral? ¿Presión directa para frenar ataques del nuevo gobernador de Veracruz, todavía en proceso de impugnación, pero reconocido ya por casi todas las instancias del poder veracruzano, y federal, salvo el núcleo que se resiste a morir, sin ofrecer resistencia. ¿Resistencia? ¿Se puede resistir con acciones alocadas,  disparatadas como estos movimientos de grupos encaminados solo a dañar aún más la imagen del partido político al que pertenecen? ¿Se puede resistir amenazando al propio Presidente de la República lanzando veladas amenazas en ciertos círculos de que se darán a conocer secretos confidenciales en caso de que se aseste el golpe final a los que ya se van? ¿Se puede resistir preparando un conflicto postelectoral para abrir otro frente violento que se sume a los existentes en Guerrero, Chiapas y Oaxaca? ¿Ya midieron sus alcances, sus instrumentos de guerra,  para echarse esta guerra independentista de la soberanía veracruzana?

O se trata de hacer como que no se entiende y seguir una ruta incólume porque tienen una General de gran conocimiento de la política nacional o internacional, capaz de hacer sudar al más pintado y responderle al más picudo de la política nacional. Faltaba menos. Así, todos juntos, unidos hasta el final, porque en el centro están débiles y golpeados, y Veracruz es de los veracruzanos, bueno de algunos veracruzanos, que son más veracruzanos que los demás. Vaya, entonces, que comience la guerra, pero de los locos y desatados.

lanzan piedra contra vehiculo de miguel angel yunesLo que sucedió este miércoles 29 de junio fue colocarse  a un tantito de una tragedia. La muchedumbre en pleno desatando sus más salvajes instintos, enardecidos por líderes que encendieron la mecha y dejaron que sus huestes, los 400 pueblos, desataran toda la violencia de que es capaz un ser humano escondido en la turba del linchamiento. Enardecidos, enfurecidos, tratando de causar daño a toda costa, primero con insultos, después con golpes de mano y por último con piedras de distintos tamaños, el grupo mencionado, al frente del cual se puede notar la presencia de golpeadores de cuerpo compacto y fuerte, así como casquete corto, estuvieron a punto de herir a más de las dos personas que, en mala hora, cayeron bajo el impulso salvaje de sus instintos.

¿Y Miguel Angel Yunes Linares? ¿Y los líderes partidistas que los acompañaban? ¿Y sus operadores de seguridad? ¿No pensaron, en algún momento, que lo mejor era no volver a pasar por donde estaba esa muchedumbre agresiva? ¿No era lo más correcto esperar dentro del edificio y pedir el apoyo de Seguridad Pública para que los escoltaran en su salida y contuvieran a la horda sin control que comandan los dos césares, verdaderos perros de presa? ¿A que exponerse si aquello ya tenía visos de una tragedia, que afortunadamente no se concretó? Sin duda, la locura vino a sentar sus reales en la política veracruzana, porque tampoco alguien hubo alguien cuerdo, entre los panistas,  que  advirtiera que lo prudente era ya no salir a la calle nuevamente.

Lo más alarmante es que en Veracruz ni a su partido respetan, pues pese a la advertencia del poder máximo en este país, puesta en los labios de la presidenta del PRI nacional, Carolina Monroy, en el sentido de que el partido no respalda las acciones del gobierno de Javier Duarte para colocar funcionarios a modo en materia de anticorrupción y acceso a la información, con apoyo de la mayoría priista, porque son acciones carentes de ética; el mandatario entonces revira su máxima napoleónica: «La representación soberana del pueblo veracruzano reside en el Congreso del Estado. Sus determinaciones y tiempos no pueden obedecer a presiones de ningún actor político o partido alguno, máxime cuando se trata del cumplimiento de un deber constitucional»  ¿Están locos los políticos en Veracruz?

 

 

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