¿Qué está pasando?: ADIÓS sueldazos y bonos


dddpor Gonzalo López Barradas

 

 

 

  Gonzalo C. López, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Gonzalo C. López, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La derrota pasada en las urnas,  profundizó aún más las diferencias entre las corrientes del PRI, tanto que sus militantes no se han podido poner de acuerdo acerca de cómo y cuándo se reunirán para “reflexionar” sobre el futuro de ese partido aquí en Veracruz. Mientras tanto muchos quieren dirigirlo. Tendrán que sopesar  la relación partido-gobierno  que es lo fundamental.

En medio de la disputa, a oscuritas, de facciones por el control del Partido priista y la “reflexión” cupular de la debacle, hay una única certeza: decenas de priistas en el gobierno se sumarán a las filas del desempleo a partir del 1 de diciembre a pesar de que Duarte ha basificado a cerca de 3 mil empleados de confianza y aviadores.

La nómina estatal  -incluida una casta de funcionarios de altos mandos, medios  y bajos, con onerosos sueldos y prestaciones- fue precisamente un instrumento de Javier Duarte y Fidel Herrera para controlar y cohesionar a muchos de su grupo político que, ahora dividido y hasta confrontado, fue hegemónico en el sexenio anterior y en el que está terminando.

Ante la renuncia que deben presentar antes de que llegue diciembre, los priistas de la alta burocracia exploran a qué dedicarse: Unos a asociarse en consultorías, otros tal vez quieran cabildear en el Congreso, algunos se incorporarán al sector privado (empresarios periodísticos, quizás) y hasta cancelar su afiliación para quedarse en el próximo gobierno.

Pero el drama del desempleo  como el que padecen miles de veracruzanos, es sólo una parte de lo que sufrirá el PRI tras el desastre  del  5 de junio, explican  los  politólogos. “Hay varios grupos. Los preocupados: qué voy  a hacer en los próximos dos años; los desertores, que están pensando en largarse; los felices, que ya resolvieron su problema económico y los decepcionados, que dicen que los principios no sirven”, etcétera.

La nómina estatal  -que en los mandos medios y superiores son alrededor de unos 1,500 servidores públicos, como 200 de ellos de la casta dorada- fueron y algunos  siguen siendo los mecanismos de poder que usó Herrera Beltrán y son de Duarte para someter al PRI, en contravención a lo que dispone el Código de Ética de los Servidores Públicos, de carácter obligatorio para todos los militantes. Ahí están amarrados los diputados, los magistrados, el poder judicial, los enredados directamente con el ejecutivo y el educativo.

 

A la calle

La debacle del 5 de junio no sólo generó las reyertas en curso en el PRI, sino que cimbró a la alta burocracia que vivió con holgura y con lujo en los dos últimos sexenios priistas.

El sector central de la desastrosa administración duartista está  constituida por 400 plazas de mandos medios y superiores, desde el titular del Ejecutivo hasta directores de área. Estos últimos forman el grueso de las plazas de confianza, es un importante número que se verán afectados.

Pero la casta dorada de la alta burocracia la constituyen alrededor de 200 funcionarios con nivel de secretarios, subsecretarios, jefes de unidad, oficiales mayores, directores generales y una importante cantidad con rango de directores generales adjuntos. Todos ellos son designaciones del gobernador y todos son militantes priistas o simpatizantes, la mayoría recomendados por compadres, familiares de la esposa del gobernador, del suegro, del tío, del abuelo, del compañero de escuela, etc. (Aviadores con sueldos  escandalosos).

Con la derrota del 5 de junio, el PRI disminuirá sus ingresos no sólo por prerrogativas, sino por conceptos de cuotas de sus legisladores, lo que hará más pesada la deuda que representará un pasivo de muchos millones de pesos.

 

La caída

Las informaciones periodísticas de todos los días en las columnas dan por hecho que un gran número de auditores de la Auditoría Superior de la Federación, trabajan a tambor batiente en todas la oficinas del gobierno duartista principalmente en las que se sospecha que hubo mal manejo de los recursos federales porque el escándalo es mayúsculo a nivel nacional e internacional sobre la corrupción y desvíos de los dineros del pueblo veracruzano.

Las dependencias más sospechosas de este ilícito la encabeza la Secretaría de Educación de Veracruz en donde aparecen personajes como Víctor Arredondo Álvarez y varios exoficiales mayores y actuales administradores. Lo mismo ocurre en  las Secretaría de Seguridad Pública,  Salud y en la de Infraestructura y Obras Públicas de Tomás Ruiz, uno de los primeros Secretarios de Finanzas involucrados en esta vorágine de corrupción.

Veracruz está viviendo un revolcadero de estiércol y de lodo. No hay gobernabilidad, a pesar de que el Secretario de Gobierno se luzca en declaraciones periodísticas diciendo que todo marcha bien. Que aquí no pasa nada aunque el Estado  se incendia  con las manifestaciones  públicas diarias de maestros y jubilados a quienes no se les paga. Y empresarios de la construcción que no aceptarán el pago que a través de un fideicomiso que no tiene fondos económicos, les quieren hacer. Estamos, los veracruzanos, en caída libre sin límite de tiempo.

rresumen@hotmai.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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