
por Raúl González Rivera
AYER SE CUMPLIERON DOS AÑOS DE AYOTZINAPA
Ya transcurrieron dos años y siguen sin aparecer vivos los 43 jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa.
Con todos los recursos materiales y financieros que cuenta el estado, a los cuales gusta exhibir en las paradas cívicas con que se conmemoran las fechas para recordar que este país tiene historia, han sido insuficientes o se ven imposibilitados para dar con el paradero de los jóvenes normalistas presuntamente secuestrados, desaparecidos y asesinados en algún lugar del territorio mexicano.
Solo que en esta ocasión, es imposible que las indagaciones y demás pesquisas que realizan los padres de los 43 normalistas lleguen a un feliz término, ayer lo hicieron en las principales ciudades de Europa Occidental, con diferentes demostraciones de condena y rechazo al genocidio cometido.
A los 43 se los llevaron vivo y vivos los queremos de regreso. A la letra este es el mensaje que envían los progenitores de los muchachos, que en plenitud de estar realizando estudios en la escuela normal de Ayotzinapa, fueron secuestrados y posiblemente asesinados.
Las tantas versiones rendidas por autoridades judiciales acerca de estos hechos, igualmente han sido desechadas por los padres de las presuntas víctimas.
Como nunca la ola de desapariciones mantiene a los mexicanos con el Jesús en los labios y la constante en la desesperanza, al grado de que han sido los colectivos por la paz y particulares, quienes se han sumado en una cruzada para tratar de localizar a sus familiares perdidos, lo que les ha permitido descubrir que sobre suelo azteca hay un gigantesco cementerio clandestino, hasta donde han llegado y podido demostrar ante los ojos de todos, que algo falla enormidades en los círculos del poder y las policías, porque de lo contrario sería menos que imposible que se pudieran dar estas graves irregularidades.
Las pesquisas que se siguen realizando desde lo más encumbrado de las instituciones de procuración de justicia, se anuncia que continuarán, aunque sigue pesando en todas ellas la «verdad histórica» que dejó como herencia el ex procurador Jesús Murillo Karam, en el sentido de que los 43 fueron secuestrados, asesinados e incinerados y cuyas cenizas fueron depositadas en las aguas del río de Cocula que atraviesan la entidad guerrerense.
Como la esperanza de encontrarlos con vida igual ha ido disminuyendo, los grupos que realizan su búsqueda de manera particular, yendo a todo el país, en su búsqueda, visitando cárceles, albergues, orfelinatos y hospitales, empero, todo ha resultado infructuoso.
A los denunciantes y demandantes de justicia, por ningún concepto les satisface que les digan oficialmente que se realizan las pesquisas de rigor y por otro lado, la difusión de este probable crimen de lesa humanidad, provoca una imagen de desprestigio para el país y sus instituciones públicas, pues se refiere, que a dos años de registrados los hechos, es menos que aceptable que se siga sin rendir ningún resultado que se acerque a la realidad sobre cómo sucedieron los hechos y menos que siga sin saberse, el por qué se dieron, quién ordenó el brutal atentado y cuál era su objetivo.
*TODOS LOS BLOQUEOS SON MOLESTOS, PERO ALGO NO ENCAJA
Ciertamente los bloqueos a todos molestan y afectan. La ciudad se paraliza o detienen momentáneamente en su ritmo de trabajo, pero igual para quienes los llevan a cabo, existe el dejo de solidaridad, porque al final del día, lo realizan quejosos por algo que trasciende al resto de la sociedad.
Cuando el diálogo se rompe, sobreviene la inestabilidad de los grupos que hacen posible la vida en sociedad. Cómo ha de entenderse que deban darse maestros altamente capacitados si una mayoría primeramente ya lo son y en un segundo plano, se les arranca de sus aulas, porque deben salir a la calle y plantarse frente a las instancias oficiales para que les paguen sus percepciones salariales y demás prestaciones.
Algo no encaja y el común de trabajadores debe salir a la calle para poner de manifiesto su reclamo y protesta.
De otra suerte, la intolerancia corre por cuenta de las instituciones que no cumplen. A últimas fechas, el grueso de la familia laborante ha tenido que arrear las banderas de la protesta pública, porque el diálogo fue agotado, la asistencia a los despachos institucionales no es suficiente y la promesa lamentablemente por parte de sus titulares se vuelve repetitiva, en el sentido de jugar con las palabras, porque a la hora buena, nadie sale satisfecho.
Pero vea usted que el conflicto se lleva a la calle y la ejecución de los bloqueos no cesa, obstruye la arteria pública y la demanda en contra de la autoridad se incrementa, con el consentimiento silencioso del resto de la población, que igual, pudo haber tenido que sortear la misma práctica en algún momento de su existencia laboral.
Así que la inconformidad si bien es verdad que lastima a terceros, que ven afectado su derecho de transitar con libertad sobre las rúas de la ciudad, es también de comprender porque lo hace e que hoy protesta y lanza peroratas a la autoridad que no paga lo que adeuda.
Esta cadena se ha alargado demasiado, provocando el hastío de una sociedad, que nunca había tenido que experimentar días como éstos. Algo no encaja que falló el sistema de gobierno irremediablemente. Las finales de sexenio en otros tiempos, había ocurrido entre despedidas y discursos y comilonas, pero nada que alterara el ritmo de las buenas relaciones entre mandatarios y gobernados.
La palabra del funcionario que sale a las puertas de sus oficinas y se compromete con la protesta social, en el sentido de anunciarles que ya se resolvió su reclamo, no es suficiente. Hay un pueblo que se siente lastimado y servidores públicos que no corrigen.
Muchos se preguntan, porqué a un personaje de la talla profesional de don Antonio Gómez Pelegrín, aceptó su designación como cardenal de la SEFIPLAN, siendo que a él toca cerrar la puerta de la instancia que más reclamaciones recibe hoy día. Al inicio de sus gestiones le confiaron sus dichos y apreciaciones públicas, hoy lo cuestionan y cuando esto sucede, recobrar la confianza pública a veces es menos que imposible. Esperemos.
*68 PARTEAGUAS Y CON EZLN, ARRANCA LA PROTESTA SOCIAL
Haciendo un recuento sobre todo cuando se encuentra a la vuelta de la esquina el recuerdo a la gesta en que fueron asesinados centenares de estudiantes en la plaza de las tres culturas Tlatelolco, movimiento que fue el parteaguas entre el México posrevolucionario y el que abriera las puertas a la manifestación pública con el aliento y la aceptación de las instituciones públicas.
Suceso, que involucra al presidente Luis Echeverría Álvarez, que fue el ejecutor intelectual de la matanza estudiantil, aunque el presidente Gustavo Díaz Ordaz, antes aceptado con toda sus letras ser el responsable de la matanza del 68, al querer justificar que se hizo, porque los enemigos del exterior, habrían querido meterse al país y controlar a los mexicanos y sus instituciones públicas.
Sin embargo, no es hasta que se produjo el estallido de la guerra de trece días, que encabezó el EZLN en la selva chiapaneca y surgiera como luchador insurgente el subcomandante Marcos, legendaria figura, que con sus cartas y discursos y escritos ganó más batallas, que las que pudiera haber escenificado posterior a su aparición el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que se diera el otro paso significativo para que se encaminara la celebración de la protesta social, como forma a la que la sociedad habría de asumir, cada que quisiera hacer saber su descontento a los hombre del poder.
Si se hace un recorrido por los días en que estallara la revolución de 1910 de Zapata y Pancho Villa, a todas luces, podrá usted encontrar que entre esa gesta y los regímenes emanados del priismo creado por don Plutarco Elías Calles, el presidencialismo se asentó sin tache, porque los dos movimientos que se dieron de los médicos y los ferrocarrileros, fueron aplastados inmediatamente por los gobiernos de turno. Pero se dieron sendas luchas, aprovechando los estrechos márgenes para la manifestación pública del desacuerdo colectivo.
Fue bajo el mandato de Gustavo Díaz Ordaz y luego de Luis Echeverría Álvarez, en que se registraron sendos movimiento estudiantiles 1968 y 1971 y de igual forma fueron aniquilados matando, persiguiendo y encarcelando a estudiantes y maestros, pero la muestra del reclamo social habría iniciado en este país.
Fue posterior a esta gesta, en la final del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, cuando surgiera el levantamiento armado del EZLN, y con éste, igualmente los movimientos, las marchas, bloqueos y manifestaciones públicas de los grupos inconformes con el estado de cosas, que paulatinamente han suscrito las páginas históricas de un México, que de igual forma asume su condición de ser un país, en el cual la pluralidad se afirmaría como gobierno y los mexicanos, bien pueden salir a la calle para reclamar lo que a decir suyo son sus derechos y libertades consagradas en la Constitución y sus demás leyes.
Empero, dos sucesos o movimientos, el 68 y el EZLN, a no dudarlo- como lo sugieren algunos de los sesudos analistas internacionales- se constituyen en las plataformas a partir de las cuales, este país en los últimos 45 años ha sido otro muy distante del que fuera el México posrevolucionario, hasta entrados los sexenios de GDO, LEA y luego CSG, en donde la paz sigue siendo la cara aspiración de los mexicanos y la única forma de poder sortearla es hacerlo sentir a través de la manifestación pública, la toma de calles y los bloqueos.

